Uruguay

El adiós a Pepe Mujica en Uruguay: un baño de pueblo

14 de mayo de 2025. Montevideo, Uruguay. Pintadas en las calles de la capital uruguaya en homenaje a José "Pepe" Mujica, tras la noticia de su muerte. Foto: Bruno Scelzo
Miles de personas asistieron al Palacio Legislativo de Montevideo para despedir al expresidente uruguayo, que murió este martes 13 de mayo a los 89 años

“La vida es la aventura de las moléculas. Y este cacho en el que estamos arriba, el planeta, es el paraíso y el infierno, todo junto”. José "Pepe" Mujica, expresidente de Uruguay.

Digamos que en 1935, un grupo de moléculas en un rincón perdido del mundo, al sur del sur de América, crearon a un hombre. Ese hombre se llamaba José Mujica y el 13 de mayo, la aventura de sus moléculas llegó a su fin en una chacra de Rincón del Cerro, en la zona rural de Montevideo. 

Mujica conoció el infierno de las cárceles y el paraíso de plantar una flor. Vivió el dolor solitario de la tortura en una habitación oscura, así como la alegría de ser ovacionado por miles de personas coreando su nombre y la palabra “presidente”. Conoció a políticos, periodistas, guerrilleros, dictadores, músicos, futbolistas, actores, empresarios, sindicalistas, estudiantes, policías, maestros, militares. Ni uno de ellos quedó indiferente a su voz y a su pensamiento. 

El viaje de las moléculas de José Mujica llegó a su fin, y la despedida fue enorme, con una multitud despidiendo sus restos en el Palacio Legislativo, el edificio del Congreso uruguayo. 

“Soy un anciano que está muy cerca de emprender la retirada de donde no se vuelve, pero soy feliz, porque están ustedes. Porque cuando mis brazos se vayan, habrá miles de brazos sustituyendo la lucha”

Yamandú Orsi, un profesor de Historia surgido del Movimiento de Participación Popular (MPP) fundado por Mujica y a quien el líder político puso bajo su ala, fue el encargado de anunciar la muerte del líder izquierdista. “Te vamos a extrañar mucho Viejo querido”, escribió en su cuenta de X pasadas las cuatro de la tarde. 

Minutos después, a pocas cuadras del edificio de la Presidencia de Uruguay, una radio montevideana cortó su transmisión. Durante más de 20 años, M24 fue el lugar elegido por Mujica para compartir sus pensamientos y reflexiones. “Hablando al sur”, se llamaba ese espacio, y durante los cinco años de su presidencia (2010-2015), en distintas redacciones uruguayas se asignaba a un periodista para que todos los días, a la una de la tarde, la escuchara y resumiera. 

Pero el 13 de mayo por la tarde, solo había música. Sonaban Los Olimareños, sonaba Joan Manuel Serrat. Era música, pero no era solo música. Esa pausa en la programación de M24 ─y en sus trabajadores─  era lo mismo lo que le estaba pasando a los uruguayos en ese momento. Había que tomar aire y asimilar lo que acababa de suceder. Unos minutos para llorar y seguir. Sobre las cuatro y media, los conductores del programa “La Rosca” volvieron al aire para contarle al país quién fue Mujica y despedirlo en su radio. 

“No me voy. Estoy llegando. Me iré con el último aliento, y donde esté, estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida”

“Es un mito”. Con esas palabras lo describió el 14 de mayo Julio María Sanguinetti, dos veces presidente de Uruguay y rival político de todas las horas de Mujica y del Frente Amplio. Esa rivalidad se convirtió en una relación de respeto mutuo entre ambos, al punto que cuando en 2020 abandonaron su puesto como senadores, el frenteamplista Mujica  y el colorado Sanguinetti, lo hicieron juntos, el mismo día. Años después fueron reunidos por dos periodistas para inmortalizar sus charlas en un libro: “El horizonte. Conversaciones sin ruido”. 

Foto: Bruno Scelza

Otro expresidente, Luis Alberto Lacalle Herrera, del Partido Nacional, que perdió con Mujica las elecciones de 2009, lo describió como un “gran dirigente popular” y un “caudillo”. Su hijo, Luis Lacalle Pou, también expresidente,  dijo que quería “destacar lo bueno y las coincidencias”, especialmente el viaje que hicieron juntos a Brasil en 2023 para la toma de poder de Luiz Inácio Lula Da Silva. 

Lula estaba en Pekín, en un viaje diplomático a China y se fue a dormir sin saber la noticia. Al despertar, desde el otro lado del mundo dio una conferencia de prensa en la que dedicó unas palabras, con los ojos llorosos, para despedir a quien definió como un amigo. “Conocí a mucha gente, muchos presidentes, muchos políticos, pero ninguno se iguala con la grandeza del alma de Pepe Mujica”. 

“¿Sabés una cosa, pueblo? Es el mundo del revés. En el estrado tendrías que estar vos y nosotros aplaudiéndote. Porque esta batalla la dieron y la mantuvieron encendida ustedes, queridos compañeros”

El 14 de mayo, minutos antes de las 10 de la mañana, el ataúd de Pepe Mujica llegó al edificio de Presidencia. Allí lo recibieron el presidente Orsi y su viuda, la exvicepresidenta Lucía Topolansky. Ambos lo cubrieron con dos banderas: la de Uruguay y la de José Gervasio Artigas, el héroe nacional. Pocos minutos después, comenzó una procesión que atravesó buena parte del centro de Montevideo. 

La primera parada fue en la sede del Movimiento de Liberación Nacional - Tupamaros (MLN), al que se integró en 1964. Inspirado en la revolución cubana, los tupamaros quisieron llegar al poder mediante la lucha armada. Por su rol como guerrillero, Mujica fue detenido cuatro veces y pasó casi 15 años preso. La etapa más larga duró 13 años. Fue apresado en 1972, meses antes de que el entonces presidente Juan María Bordaberry junto a las fuerzas armadas dieran un golpe de Estado. En 1973, Uruguay pasó a ser gobernado por una dictadura y Mujica, así como otros líderes de la guerrilla, pasaron a tener un rol de presos y rehenes. Salió con la vuelta de la democracia, en 1985, y al poco tiempo los tupamaros abandonaron la lucha armada. 

​ Foto: Bruno Scelza

Con el desarme, Mujica y otros referentes del MLN crearon el Movimiento de Participación Popular (MPP), sector que se unió al Frente Amplio a principios de los 90. Mujica fue electo diputado en 1994 y senador en 1999 y 2004, este último año con el MPP como la lista más votada dentro del partido. En 2005 se convirtió en el primer ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca de un gobierno izquierdista en Uruguay y en 2009 fue elegido presidente del país. Gobernó de 2010 a 2015. En ese período llegó la fama mundial. 

“Soy del sur, vengo del sur. Esquina del Atlántico y del Plata, mi país es una penillanura suave, templada, una historia de puertos, cueros, tasajo, lanas y carne. Tuvo décadas púrpuras, de lanzas y caballos, hasta que por fin al arrancar el siglo XX se puso a ser vanguardia en lo social, en el Estado, en la enseñanza. Diría que la socialdemocracia se inventó en el Uruguay”

Los alrededores de la sede del Frente Amplio estaban repletos de gente cuando llegó el cortejo fúnebre. El partido que cobijó a los extupamaros que eligieron tomar el camino de la democracia, despidió a Mujica como su principal referente y el último de la vieja guardia que lideró esa épica primera victoria en las elecciones de 2004. Tabaré Vázquez, electo en esa votación, murió en 2020. Danilo Astori, pilar del modelo económico frenteamplista durante 15 años consecutivos de gobierno, en abril de 2023 y Mariano Arana, arquitecto que gobernó Montevideo por 10 años y luego encabezó el Ministerio de Vivienda, en junio de ese año. Antes, en 2016, ya había muerto Eleuterio Fernández Huidobro, compañero de guerrilla de Mujica y cerebro militar de los tupamaros, luego ministro de Defensa. 

Mujica fue el segundo presidente uruguayo elegido por el Frente Amplio. Llegó luego de esos primeros cinco años de Vázquez en los que se destacaron, principalmente, la recuperación económica, la reforma de la salud pública, el inicio de un cambio en la matriz energética y la creación del Plan Ceibal. 

El gobierno de Mujica se enfocó en dejar que el poder legislativo trabaje en leyes que amplíen derechos. Bajo su mandato se despenalizó el aborto, se creó una ley para legalizar el consumo, plantación y venta de marihuana bajo regulación estatal, una ley para mejorar la situación laboral de los trabajadores rurales y otra para que las empresas se hagan responsables de los accidentes laborales en casos de falta de condiciones de seguridad. Mujica también creó el Plan Juntos, para ayudar a 15.000 familias en situaciones precarias a tener una vivienda. Puso parte de su sueldo como presidente para financiar este programa. En total, 400 mil dólares provenientes del salario presidencial ingresaron al Plan Juntos durante esos cinco años. 

“Toda mi vida dije que los mejores dirigentes son los que dejan una barra que los supera con ventaja. Y hoy están ustedes” 

En la sede del Frente Amplio, toma el micrófono Alejandro “Pacha” Sánchez. Hoy, con 45 años, secretario de la Presidencia uruguaya y jefe de campaña durante la elección que culminó con la victoria de Yamandú Orsi. Ayer, con 18 años, un adolescente que se acercaba al MLN y empezaba a trabajar para crear el frente juvenil del MPP, buscando seguir los pasos del diputado Mujica. 

El Sánchez que toma el micrófono tiene 45 años, ya sabe lo que es ser diputado y senador y ahora es la mano derecha del presidente. El Sánchez que habla, sacude el micrófono y grita que “la siembra del viejo ahora se transformó en miles”, es el adolescente. 

"A tan importante señora, no la atiendo. Cuando quiera venir, que venga. Y le diré: sería bueno que sirva otra vuelta"

El cortejo fúnebre continuó por la sede del MPP y a la una de la tarde llegó al Palacio Legislativo, un edificio majestuoso que este 2025 cumplirá 100 años desde su inauguración, donde sesionan los diputados y senadores. Las dos cámaras son separadas por una sala amplia, inspirada en las catedrales renacentistas. Se llama “Salón de los pasos perdidos”. También es el lugar donde se vela a los presidentes cuando mueren. Hasta allí llevó el ataúd un grupo de viejos conocidos de Mujica, encabezado por Orsi y Sánchez. 

Foto: Bruno Scelza
Foto: Bruno Scelza

El velatorio empezó a las tres de la tarde y se espera que se extienda hasta pasadas las cinco de la tarde de este jueves, para dar tiempo a que líderes internacionales como Lula Da Silva lleguen a dar su último adiós. El miércoles, uno de los primeros referentes regionales en llegar fue Axel Kicillof, el peronista gobernador de la provincia de Buenos Aires. 

Pararse en la entrada del edificio y mirar al exterior fue una verdadera experiencia: cuadras y cuadras de personas haciendo fila para despedirse de Mujica. Algunas con remeras con su rostro, otras con banderas del Frente Amplio o del MPP, muchas banderas uruguayas y por supuesto, mates, muchos mates. 

Al pasar frente al ataúd, los seguidores del expresidente le ofrendaron distintas variedades de flores, probablemente conociendo su trabajo como florista, otros les dejaron banderas y cartas entre sollozos. Todos miraban y saludaban a Topolansky, sentada y con lentes d enegros frente al féretro. 

“La vida es la aventura de las moléculas, en todas sus formas. Pero ojalá que me equivoque. Y ojalá que exista un más allá”

Manuela era una perra de tres patas. Nació en Paysandú, al noroeste del Uruguay, en un terreno de la hermana de Lucía Topolansky. Lucía y Pepe la adoptaron de pequeña. No era una perra de raza, era lo que se conoce en Uruguay como de marca perro. A los dos años perdió una de sus patitas, luego de que pasara corriendo delante de un tractor en marcha conducido por Mujica. Ese accidente reforzó el vínculo entre el político y el animal. 

Manuela murió en 2018, con 22 años. Mujica y Topolansky la enterraron en la chacra de Rincón del Cerro, junto a un árbol secoya. En una entrevista con CNN, Mujica dijo que su futuro estaba junto a Manuela, que quería ser enterrado junto a ella. 

La aventura de las moléculas de Mujica llegó a su fin. Pero todavía le queda el viaje del más allá. Un más allá que es la permanencia en el recuerdo de las personas, esas miles y miles de personas que rodearon el Palacio Legislativo e hicieron horas de cola para despedirlo. 

​ Foto: Bruno Scelza