La Argentina del humanoide Milei
En poco tiempo los robots de laboratorio podrán ejecutar acciones que suelen realizar los seres humanos, pero sin la consciencia, los sentimientos, la empatía por los otros, y el pensamiento humano. Tendrán la capacidad de movimientos en sus articulaciones y sumada la inteligencia artificial quizás resuelvan simples problemas cotidianos con cargas de memoria.
Estas máquinas humanoides son un desafío para la economía del mundo e incluso plantean un dilema ético y social sobre el desarrollo de la inteligencia y su incidencia en el capitalismo global, principalmente en la industria, el flujo del comercio, el acceso al empleo digno y bien remunerado, la seguridad nacional, los conflictos armados, y la vida cotidiana.
Ahora bien, en América Latina emergió un sujeto de cabello revuelto, ropaje desprolijo, y discurso disociado de la realidad, que contiene todas las características humanoides pero resulta que preside la Argentina hace 10 meses.
Entre los logros rutilantes del humanoide de Javier Milei se destaca que el 67% de los niños y niñas menores de 14 años son pobres. Los datos oficiales del índice de pobreza estiman que el 57,9% del país es pobre con el agravante de la indigencia que avanza en los grandes centros urbanos. La depreciación del valor de la moneda y la devaluación del 130% del primer cuatrimestre arrastró a la pobreza a la clase media. El salario promedio de los docentes universitarios está por debajo de la línea de la pobreza y la canasta básica, que en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires supera el millón de pesos.
En la Argentina del humanoide Milei, un docente con dedicación completa no puede comprar la cantidad de alimentos que necesita para mantener a su familia dignamente
O sea, digamos: en la Argentina del humanoide Milei, un docente con dedicación completa —una carga horaria superior a las ocho horas por día— no puede comprar la cantidad de alimentos que necesita para mantener a su familia dignamente, tampoco tiene acceso a los servicios esenciales de luz, gas, y agua a valor dólar, y para colmo está en severo riesgo su salud.
En Lamarque, provincia de Río Negro, hay un brote de sarampión hace 12 días. Vuelven las enfermedades de comienzos del siglo XX por el repliegue del Estado y la falta de campañas de vacunación. También han aumentado los casos de paperas. El Gobierno de Milei no realizó una sola acción sanitaria para prevenir el dengue a semanas de la llegada de las máximas temperaturas con amenazas de cortes de electricidad y brote epidémico por la gestación del mosquito que viaja de la Mesopotamia a la pampa húmeda y el núcleo de Buenos Aires.
Milei ha dicho que viene a destruir el Estado desde adentro. Y como se ve lo está disolviendo de forma acelerada: pone en riesgo la convivencia pacífica del sistema democrático, la división de poderes de la República, y la vida de 47 millones de argentinos y argentinas.
Sin embargo, el humanoide Milei subraya en entrevistas televisadas que los argentinos son “un 50% más ricos” que antes por la maniática defensa de su “déficit cero”. Una decisión que pone en vilo al sistema educativo universitario público y gratuito, sumado al hambre generalizado de los jubilados y pensionados que obtienen haberes miserables. El Gobierno libertario informó en la Cámara Diputados a través de un burócrata de ocasión en la comisión de Presupuesto, que el bono de 70.000 pesos para las jubilaciones y pensiones (unos 65 euros) no se moverá de esa cifra escuálida durante 2025.
Sólo en septiembre pasado, el índice de precios al consumidor medido por el INDEC registró una inflación del 3,5%. En los últimos cuatro meses la inflación en alimentos fue del 4% cada 30 días. Si se analiza la inflación alimentaria en términos interanuales, la cifra alcanza el 201, 4%, por debajo de la inflación general del 209% anual. Pero si se realiza una comparación mensual de precios, el valor de los alimentos crece por encima de la media un 2,3%. En la Argentina del humanoide Milei una gran parte de la población no puede comer pollo, carne vacuna de buena calidad, tomates, verduras de estación, frutas, leche y limones. Así lo demuestran los informes estadísticos de las entidades de la agroindustria. En un país capaz de alimentar a 400 millones de personas la mayoría del pueblo no puede comprar ni siquiera limones y se registra el menor consumo de carne por habitante en un siglo.
El malestar alcanza a los propios exportadores de granos y porotos de soja, que le demandan al Gobierno una nueva devaluación de la moneda, al tiempo que denuncian una depresión económica jamás vista por la caída de los salarios en relación a la inflación.
La debacle de Milei inquieta a la Unión Industrial Argentina (UIA) que el miércoles 16 hizo trascender que “En el Titanic no había salvavidas para todos”. El barco sería el Gobierno y el que está por chocar es Milei. Pero el país es más grande e importante que un barco.
Milei quiere empoderar a las Fuerzas Armadas para que intervengan en la seguridad interior con la excusa de la figura del “terrorismo”
Así las cosas, el mercado interno no existe para el humanoide de Milei y su hermana Karina. Han declarado la guerra a los estudiantes, jubilados, y docentes —quienes vieron sus salarios depreciados en un 30% por la primera devaluación con un 85% de profesores en la angustia de la pobreza—.
Esta tragedia social sin precedentes en democracia tiene un correlato represivo de sesgo fascista.
Milei quiere empoderar a las Fuerzas Armadas para que intervengan en la seguridad interior con la excusa de la figura del “terrorismo”. De esa forma se asegura el uso letal de la fuerza del Estado en un eventual estado de sitio. Toda una fractura del pacto democrático de 1983 y la reforma constitucional de 1994. Envió al Congreso el cambio de tres leyes fundamentales de la democracia: Seguridad Interior, Defensa, e Inteligencia. ¿Su objetivo? Convertir al Ejército Argentino en una Guardia Nacional que pida documentos a los ciudadanos inocentes, realice controles de vehículos, y tenga capacidad de policía para liberar rutas y calles con allanamientos. Aunque hay una falla importante: el Ejército y el resto de las fuerzas armadas están instruidas para aniquilar al enemigo. No saben disuadir ni prevenir. Matan. Una cosa es portar un fusil automático liviano (FAL) y otra una granada tóxica. Si los medios del mundo se escandalizan con el accionar criminal de la Infantería de las fuerzas de seguridad federales argentinas, arrojándole gas pimienta a una niña de 10 años y a su madre, ¿alguien pensó en lo que puede hacer un oficial profesional entrenado para situaciones de guerra real?
Un ejemplo cercano es México. Manuel López Obrador apartó a los militares del combate contra el narcotráfico y bajó la tasa de homicidios. Formó una Guardia Nacional de élite especializada. Milei piensa transformar a las Fuerzas Armadas en una amenaza concreta.
Los ex ministros de Defensa, Horacio Jaunarena y Agustín Rossi advirtieron a los diputados libertarios que la cadena de mando no es cualquier cosa para los militares y que de existir un estado de sitio las consecuencias podrían ser letales para la ciudadanía. Desde la página oficial de la Cámara de Diputados que preside Martín Menem se relativizaron las consideraciones de Rossi.
El ex ministro que ejerció el liderazgo político de las Fuerzas Armadas dos veces en democracia se preguntó si un profesional educado para la guerra puede ser capaz de reprimir un conflicto, de acuerdo al tiempo de preparación y aprendizaje. “¿Hará lo que aprendió en unos meses de adiestramiento como plantean ustedes, o lo que aprendió en 30 años de carrera?”
Vale un antecedente histórico. El debut de fuego de la Fuerza Aérea fue el 16 de junio de 1955 y dejó el saldo de 300 personas asesinadas en la Plaza de Mayo. Arrojaron 14 toneladas de bombas sobre la población civil indefensa. La derrota de la Guerra de Malvinas llegó en 1982 con los estertores de la dictadura y su intención de perpetuarse en el poder.
La Cheka libertaria
Al cierre de esta edición, la Policía había detenido de forma injustificada a trabajadores durante una protesta en Rosario, provincia de Santa Fe. El docente Franco Casasola estaba preso. La Policía allanó su casa rompiendo la puerta como en las peores épocas de la dictadura militar.
La Policía había intentado ingresar a la Universidad de la Patagonia en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, violando la autonomía universitaria, la Constitución y la Ley. Un efectivo armado acompañado por una mujer policía también armada discutieron con estudiantes en la institución educativa bajo conflicto.
Una patota armada con gas pimienta irrumpió dentro de la Universidad de Quilmes y provocó actos de violencia. Según las autoridades educativas se trató de un hecho planificado y el Presidente de la Nación no lo repudió. Entre los agresores hay militantes libertarios que responden a Estefanía Albasetti, concejal del distrito que defiende el terrorismo de estado y niega el robo de bebés y el plan sistemático de desapariciones forzadas de la dictadura. En una publicación del 14 de octubre en su cuenta de la red social X llamó a los estudiantes universitarios “zurdos de mierda”.
El jefe de Gabinete, Guillermo Francos trazó una peligrosa línea comparativa entre la toma de universidades por el veto de Milei y sus aliados parlamentarios a la Ley de financiamiento, con las acciones “subversivas” y “guerrilleras” de los años ’70.
Existe una lógica narrativa entre el discurso de Francos y lo que solían argumentar los dictadores Jorge Rafael Videla y Emilio Eduardo Massera entre 1976 y 1983.
La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) se plagó de agentes fascistas, percibidos como libertarios. El Poder Ejecutivo jamás logró explicar a la sociedad en qué gastó el equivalente a más de 100 millones de dólares en gastos reservados. Ese antro de la persecución y el espionaje es controlado por Santiago Caputo —familiar de Luis, el ministro de Economía que endeudó al país en más de 100 mil millones de dólares en 2018 con Mauricio Macri—, quien publicó un vídeo practicando tiro con una pistola Glock.
Este señorito apasionado por la figura artística del personaje ficcional de Thomas Michael Shelby en la serie británica Peaky Blinders también es pariente de Rosana Pía Caputo que financió al grupo neonazi Revolución Federal antes del intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner el jueves 1 de septiembre de 2022.
Santiago Caputo controla una red cibernética de energúmenos y propagandistas. Actúan como agentes libertarios y salen a la cacería de opositores con cancelaciones en redes sociales, actos físicos de coacción, y montajes ultrajantes de la libertad de prensa, garantizada por la Constitución Nacional.
En su última aparición escénica en la Cámara de Diputados, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich dijo que los legisladores “no tienen coronita”.
Su gusto perverso por la represión indiscriminada está comprobado desde el 1 de agosto de 2017, cuando bajo su responsabilidad desapareció en la provincia de Chubut, el joven Santiago Maldonado, cuyo cuerpo sin vida fue hallado recién 78 días más tarde luego de varios operativos de búsqueda en el río. Pueden ver la película que realizamos en aquel momento bajo la dirección de Tristán Bauer. El film ganó dos premios al mejor documental en la Universidad de Yale en EE UU y el Festival de Cine de La Habana, Cuba.
En estos días, la perito geóloga Leticia Povilauskas aseguró que el polen encontrado en la ropa de Santiago no coincide con el lugar donde encontraron su cuerpo. Sergio Maldonado, hermano de la víctima, cuestionó al juez Gustavo Lleral por la cadena de custodia de las pruebas y el relato oficial de los medios hegemónicos.
Monstruos
El General José Félix Uriburu realizó el primer golpe de estado de la historia argentina contra el Presidente constitucional Hipólito Yrigoyen el 6 de septiembre de 1930. La justificación fue el populismo del líder radical y su carácter personalista.
El ministro de Hacienda de Uriburu era su primo, Enrique Cassiano Uriburu, quien fusionó el Banco Central con el Banco Nación. Ese gobierno dictatorial de tono fascista persiguió las manifestaciones obreras e inauguró la Década Infame. El hijo del escritor Leopoldo Lugones se destacó por su crueldad y pasó a la posteridad como el creador de la picana eléctrica para torturar a sus víctimas desde los sótanos de la Penitenciaría Nacional. Su obsesión malsana eran los militantes anarquistas españoles, italianos, alemanes, y rusos.
El 28 de septiembre de 1951, un grupo de militares golpistas intentó derrocar al gobierno constitucional de Juan Domingo Perón. Entre sus argumentos y justificaciones había nexos con los criterios de Uriburu en el ’30. Decían que había excesos de personalismo, populismo, utilización política de las Fuerzas Armadas, y estaban en contra de la reforma constitucional de 1949, que otorgaba derechos a la clase trabajadora y aseguraba su participación en la riqueza. Perón se arrepintió siempre de no haber fusilado a aquellos golpistas. Tal como dijimos, cuatro años después, arrojaron entre 9 y 14 toneladas de bombas contra niños y adultos inocentes. Los aviones de la Marina tenían pintada la frase “Cristo Vence”. Entre los golpistas y comandos civiles terroristas no faltaron dirigentes y activistas de la Unión Cívica Radical (UCR). Algunos figurantes de ese partido son socios de Milei y de Macri.
El 3 de octubre, el historiador Felipe Pigna publicó en su canal de Youtube una entrevista exclusiva que le hizo en 1995 a José Alfredo Martínez de Hoz. Fue para un trabajo especial que estaba completando como docente de Historia de los alumnos del Colegio Carlos Pellegrini, tomado por sus estudiantes en estas horas.
A lo largo de casi 19 minutos, Martínez de Hoz, ex ministro de Economía de la dictadura militar, dijo en 1995 lo que afirma el humanoide Milei en 2024. Se declaró a favor de Carlos Menem en los ‘90, justificó la deuda externa, el vaciamiento del Estado, el despido de miles de personas, y reveló que Domingo Felipe Cavallo —referente de Milei— fue el autor intelectual de la circular 1050 en 1980, que le arruinó la vida a miles de familias argentinas con préstamos indexados por la regulación del mercado.
Hay similitudes entre el relato de Martínez de Hoz con los falsos argumentos de Milei y sus afirmaciones psicopáticas.
Los humanoides no sienten culpa.