Elecciones Bolivia 2025

Bolivia: cinco candidaturas de las derechas hacia las elecciones presidenciales

Samuel Doria Medina y José Luis Lupo. Elecciones Bolivia. Foto: Facebook del candidato
Como hace 20 años, las derechas no pudieron unificar una propuesta electoral pero sí tienen una consigna en común: sacar al MAS 

Los comicios presidenciales y legislativos son el 17 de agosto. El calendario electoral está corriendo, administrado por Tribunal Supremo Electoral cuestionado. Este 19 de mayo es la fecha límite establecida para que los partidos y las alianzas políticas presenten sus candidaturas, tanto para la conducción del Ejecutivo como del Legislativo. Las bolivianas y los bolivianos irán a las urnas para escoger a primer y segundo mandatarios, Senado y Diputados. 

Es muy importante la composición del binomio presidencial no sólo para el Ejecutivo si no que lo es también para el Legislativo. Bolivia compone su Asamblea Legislativa Plurinacional a partir de un sistema electoral mixto, proporcional para el Senado y combinando entre proporcional y territorial para Diputados. En términos sencillos, la propuesta presidencial es la que termina definiendo en buena parte la composición del Legislativo que, además, es el primer poder del país sudamericano.  

Mientras corren las últimas jornadas de definiciones al interior del campo popular, las derechas parecen ya haber consolidado sus binomios presidenciales. Como hace 20 años, las derechas no han podido unificar una propuesta electoral, en consecuencia, hoy se tienen ratificados cinco binomios desde ese lado de la acera. No han logrado compartir programa de gobierno ni afinidades políticas pero sí tienen una consigna en común: sacar al MAS. Vale aclarar que dentro de esa consigna están encerradas todas las vertientes populares y de izquierda del campo político.  

Así llegan las derechas sexagenarias a la papeleta electoral, después de haber sido derrotadas cinco elecciones consecutivas: 

Samuel Doria Medina Auza, 67 años 

Ha sido candidato presidencial perdedor en cuatro de las cinco elecciones de este siglo. Antes fu ministro de Planificación durante el gobierno del Acuerdo Patriótico (ADN-MIR) de Hugo Banzer y Jaime Paz Zamora (1989-1993). Como impulsor de la privatización de empresas públicas bajo el gobierno de Paz Zamora, fue acusado de apropiarse irregularmente de al menos dos fábricas de cemento estatales (Sucre y Tarija) durante dicho proceso. Autoproclamado socialdemócrata, representa a la derecha moderada y centra su campaña en el lema “Cien días, carajo”, prometiendo resolver la crisis económica en 100 días con medidas que garanticen la disponibilidad de dólares y combustible.  

Este 19 de mayo es la fecha límite establecida para que los partidos y las alianzas políticas presenten sus candidaturas, tanto para la conducción del Ejecutivo como del Legislativo

Recientemente, se le señaló como responsable de frustrar un supuesto proyecto unitario de las derechas bolivianas, en el que competía con Jorge Quiroga. Su fuerte probablemente sea que, a diferencia de sus contendientes de derecha, él nunca dejó de vivir en Bolivia, participando de la política con bancada propia en el Legislativo y con múltiples inversiones privadas. Su candidatura, bajo la alianza UNIDAD cuenta con el respaldo del partido de su propiedad, Unidad Nacional, la agrupación Creemos, liderada por Luis Fernando Camacho (actualmente en prisión preventiva por su rol en el golpe de Estado de 2019), y otras organizaciones menores. 

Lo acompañará como candidato a vicepresidente José Luis Lupo, un economista ex ministro de varios gobiernos neoliberales y exfuncionario de la tecnocracia internacional como el BID. Su desconocido nombre para cualquier boliviano de -50 desplazó al de Luis Fernando Camacho hijo. Samuel, quien venía adelante en la carrera de las derechas, con Lupo no le suma nada a su fórmula, por el contrario, probablemente le reste. 

Jorge “Tuto” Quiroga Ramírez, 65 años 

Representante del ala más radical de la derecha boliviana y bajo la alianza LIBRE, su candidatura parece contar con el respaldo externo de Estados Unidos y, en el ámbito interno, de las oligarquías agroindustriales, financieras y comerciales del oriente boliviano. Ingeniero industrial formado en Estados Unidos, fue vicepresidente durante la dictadura de Hugo Banzer y presidente de Bolivia tras su fallecimiento (1999-2002). Estrechamente vinculado al gobierno estadounidense, implementó un programa de estabilización económica basado en recomendaciones del FMI, respaldado por un crédito stand by. Éste incluyó la privatización de empresas públicas, congelamiento de salarios, despidos masivos, reducción de impuestos a inversiones extranjeras y la entrega de recursos naturales.  

Sin ocupación conocida más allá de su activismo político y sin conocimiento oficial de sus fuentes de financiamiento político y personal, corre Tuto por la presidencia. Está ligado a grupos de expresidentes conservadores, como el Grupo de Lima, y participó activamente en movilizaciones contra el gobierno de Venezuela. Presentó recientemente a su acompañante de fórmula, Juan Pablo Velasco, cruceño de 38 años, es un outsider de la política y gerencia una empresa de envío de alimentos que opera desde una aplicación que él mismo creó.

Manfred Reyes Villa Bacigalupo, 70 años 

Es alcalde de Cochabamba desde 2021. Residió varios años en Estados Unidos, donde se le atribuyen importantes intereses económicos.  Exmilitar retirado con el grado de capitán, fue edecán del dictador Luis García Meza (1980-1981), alcalde de Cochabamba (1993-2000), prefecto de Cochabamba (2006-2008) —cesado por referéndum revocatorio— y candidato presidencial perdedor en 2002 y 2009. Propone una “soberanía económica” que rechaza acuerdos con el FMI, pero fomenta la inversión extranjera, especialmente en el sector del litio, confiando en sus relaciones personales para obtener recursos anticipados que estabilicen la economía. Su mayor promesa es reducir el aparato estatal, disminuyendo los ministerios de 18 a 12. Anuncia el fin del “capitalismo de Estado” y el inicio de una “economía de la gente”, aunque no detalla en qué consiste este modelo. Su candidatura se sustenta en su agrupación Súmate, una reformulación de su antiguo partido, Nueva Fuerza Republicana (NFR), con el que compitió previamente.  

La propuesta presidencial es la que termina definiendo en buena parte la composición del Legislativo que, además, es el primer poder del país sudamericano

No cuenta con aliados políticos de relevancia. Tampoco se conoce aún quién lo acompañaría hacia la vicepresidencia. De hecho, aunque es el único que presentó parcialmente su lista para el Senado, se especula que no llegue a inscribir su candidatura presidencial el lunes próximo, pues para esta inscripción estaría obligado a renunciar a su actual cartera.

Rodrigo Paz Pereira, 58 años  

Su candidatura se sustenta en el Partido Demócrata Cristiano (PDC), un partido conservador históricamente marginal. Es senador por Tarija, antes fue diputado (2005-2009), alcalde de Tarija (2015-2020) —con denuncias de corrupción aún bajo investigación—. Nacido en España y formado en Relaciones Internacionales, es hijo del expresidente Jaime Paz Zamora (1989-1993), cuyo gobierno enfrentó acusaciones de vínculos con el narcotráfico. Para reactivar la economía, propone un modelo “50-50” que redistribuya el 50% de los recursos estatales a las regiones, facilite créditos de fácil acceso, reduzca impuestos y aranceles por debajo del 10%, y rompa con la centralización estatal. Rechaza solicitar préstamos al FMI y anuncia auditorías a empresas públicas: las rentables continuarán con recursos propios, mientras que las no rentables se transformarán en público-mixtas o privadas, pero exclusivamente con capital nacional. 

Las derechas sexagenarias no han logrado compartir programa de gobierno ni afinidades políticas pero sí tienen una consigna en común: sacar al MAS

Sebastián Careaga, un corredor de autos sin relevancia política ni deportiva, pero hijo de un empresario minero que formó parte de gobiernos en el pasado, será su acompañante de fórmula. Este es otro caso de un binomio que no suma. 

Jaime Guillermo Dunn de Ávila, 57 años 

Seguidor declarado de Trump y Milei, se presenta como un outsider político, pese a haber ocupado cargos durante el gobierno de Banzer-Quiroga (1997-2002), incluyendo el de gobernador interino de La Paz, designado directamente por el presidente. Graduado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Colgate (EE.UU.), trabajó como operador en la Bolsa de Nueva York, consultor del Departamento de Estado de EE.UU. y ejecutivo bancario en Bolivia. Su candidatura se basa en la poco conocida Nueva Generación Patriótica (NGP), tras perder el respaldo del Partido Liberal sin explicaciones claras. Sus propuestas se centran en lo económico y administrativo, sin abordar otros ámbitos de la vida nacional, y comparte con otros candidatos críticas virulentas contra los 19 años de gobierno del MAS y sus líderes.