Brasil

La derecha clásica avanza en las elecciones municipales de Brasil

Jair Bolsonaro y Ricardo Nunes — Leco Viana / Zuma Press / ContactoPhoto

El contundente triunfo de Ricardo Nunes en la segunda vuelta de las elecciones de São Paulo acentúa la tendencia que se apreció en la primera vuelta donde el Centrão se quedó con la mayor parte de las alcaldías

Ricardo Nunes, alcalde de São Paulo, fue reelecto en la segunda vuelta de las elecciones municipales con el 59% de los votos frente a un lejano 40% que logró su rival de izquierda, Guilherme Boulos. Nunes llegó al ballotage tras un casi virtual empate entre tres candidatos. El que finalmente quedó afuera de la disputa por muy pocos votos fue el coach ontológico Pablo Marçal, que pretendía disputar el espacio de la ultraderecha brasileña nada más y nada menos que a Jair Bolsonaro. Nuevamente las encuestas no se equivocaron en estas elecciones, la última de Data Folha, a 3 días de la elección, daba un 58% de votos válidos al actual alcalde frente a un 42% de Boulos.

Tanto Lula como Bolsonaro quedaron relativamente relegados en la campaña tanto en primera como en segunda vuelta

Jair Bolsonaro ejerció un apoyo a Nunes desde la primera vuelta a pesar de no pertenecer a las filas del Partido Liberal. De forma similar, el PT no presentó un candidato y decidió volcarse a apoyar al candidato del PSOL. Es decir, tanto Lula como Bolsonaro quedaron relativamente relegados en la campaña tanto en primera como en segunda vuelta. Quien sí estuvo mucho más presente ejerciendo un apoyo determinante fue el actual gobernador del estado de São Paulo, Tarcisio de Freitas. Ante la suspensión hasta 2030 que tiene en sus espaldas Jair Bolsonaro para ejercer cualquier tipo de candidatura, Freitas se perfila como uno de los grandes ganadores de estos comicios. Sin ir más lejos, Nunes lo mencionó en su alocución como ganador de una forma exultante. Cabe señalar que al salir de votar, Freitas aseveró que su gobierno estaba investigando posibles vínculos entre el Primer Comando de la Capital (PCC) y el candidato Boulos. El PCC es nada más y nada menos que la principal banda criminal y de narcotráfico en São Paulo. Curiosamente, se trata de una fuerza que ha sido señalada por tener negocios con el sistema de transporte de la ciudad gobernada por Nunes y, adicionalmente, se puso lupa en posibles vínculos de financiamiento entre coordinadores de campaña de Pablo Marçal y el PCC. Nada había indicado hasta entonces una vinculación con el PSOL de Boulos. Tanto el candidato de izquierda como el PT pronto salieron a desmentir el bulo difundido por el propio Freitas, pero el daño ya estaba hecho.

Más allá de los resultados de la elección paulista y brindando un panorama más general, el profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Federal de ABC (UFABC) Gilberto Maringoni de Oliveira, señala que los resultados pueden representar  la “reafirmación de la derrota del campo progresista, en especial del PT.” y admite que “la derrota más sentida es la de Boulos, ya que la izquierda sacó el mismo porcentaje cuatro años atrás, con Bolsonaro en el poder”. Es que un porcentaje parecido había sacado en aquella segunda vuelta Bruno Covas (casi un 60%) a quien Ricardo Nunes —su por entonces vice— reemplazó tras su fallecimiento. Es decir, aún con la izquierda en el gobierno y con perspectivas de avanzar en voluntades, los electorados se mantuvieron casi inmutables.

En Porto Alegre también fue derrota para la izquierda. La ciudad sureña supo ser un importante bastión del PT en sus mejores tiempos, pero hace algunos años que perdió poder allí y esta ocasión no fue la excepción. Apenas un 38% pudo sacar María dó Rosario frente al centroderechista Sebastiao Melo, actual alcalde. Al respecto, Maringoni señala que “lo de Porto Alegre es otra gran tragedia para el PT. Después de las inundaciones, todos pensábamos que Sebastiao Melo era un cadáver político. Hizo una gestión que privatizó organismos que prevenían catástrofes e incendios y aún así logró salir de la muerte política y derrotar a la candidata del PT”.

Sin embargo, no todos fueron cachetazos para la izquierda. Por primera vez desde 2016 el PT vuelve a gobernar una capital. Será en Fortaleza, capital de Ceará en el nordeste del Brasil, un histórico bastión del voto petista que, sin embargo, había perdido luego del impeachment contra Dilma y el encarcelamiento a Lula. Allí Evandro Leitão supo imponerse con más del 50% en un duelo directo con un bolsonarista, y recupera entonces una región que resulta clave para la izquierda de cara a las elecciones presidenciales.

Cabe señalar que de las 26 capitales, 18 están en manos del Centrão o la centroderecha tradicional. Sólo en 2 la izquierda logró imponerse. Pero el bolsonarismo tampoco logró quedarse con muchas, gobernará en 6 capitales estatales. En un análisis más general sobre el desempeño de la izquierda Maringoni subraya que “hubo un problema serio con el PT, una campaña muy despolitizada. La consigna era el no enfrentamiento, la despolarización. Boulos tuvo una militancia muy grande en 2020 a su lado, este año hizo una campaña con más recursos pero menos claro en sus consignas” y, con respecto al desempeño en Fortaleza, identifica que “la victoria allí fue con un candidato petista que no es claramente de izquierda. Hay que admitir esa tentación del PT de no presentarse como izquierda sino como un partido afín a una centroderecha o a un público evangélico”.

Las elecciones municipales en Brasil dejan a un Centrão fortalecido a la hora de negociar candidaturas dentro de la derecha para 2026, pero también lugares dentro del gobierno de Lula

Las elecciones municipales en Brasil dejan a un Centrão fortalecido a la hora de negociar candidaturas dentro de la derecha para 2026, pero también lugares dentro del gobierno de Lula. La victoria en São Paulo fortalece a Freitas, le deja un sabor agridulce a Bolsonaro y representa un duro revés para Boulos y la izquierda brasileña. “Hoy tenemos un Brasil más conservador y más de derecha que hace cuatro años. Es una derrota para el gobierno de Lula, para el PT y para quienes esperaban que se supere el bolsonarismo y el negacionismo. La izquierda no está presentando propuestas de superación de los años de Temer y Bolsonaro y eso es preocupante”, advierte Maringoni. Resta esperar los próximos pasos de un político de trayectoria como Lula Da Silva y qué perfil adoptará en la segunda parte de su tercer gobierno.