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Honduras

El Factor Trump define resultados en Honduras

Tras un par de posteos en redes sociales, el factor Trump, una de las amenazas más grandes para las izquierdas, terminó influyendo en el resultado electoral de Honduras y perdió la izquierda.

Ciudadanos hondureños acudieron masivamente a las urnas. Foto: Rodrigo González
Ciudadanos hondureños acudieron masivamente a las urnas. Foto: Rodrigo González

Honduras amaneció este lunes con resultados poco predecibles. La jornada electoral del domingo dejó una participación tan baja que ni siquiera la mitad del país se acercó a las urnas, un dato que por sí solo resume el clima electoral. Cuando llegó la noche y el Consejo Nacional Electoral mostró los primeros resultados se consolidó la idea del poder del bipartidismo tradicional. El oficialismo de Libre, que gobierna desde 2022, aparecía relegado al tercer lugar, superado por los dos candidatos tradicionales del bipartidismo que hace cuatro años parecían destinados al basurero de la historia. El factor Trump, una de las amenazas más grandes para las izquierdas, terminó influyendo en el resultado electoral de Honduras.

El panorama preliminar dibuja una carrera cabeza a cabeza entre Nasry Asfura, del Partido Nacional, y Salvador Nasralla, del Partido Liberal. El silencio de la dirigencia de Libre durante contrastó con la euforia contenida de los opositores y con la angustia de miles de fiscales y militantes de la formación de izquierda que esperaban otra cosa. Honduras, que en 2021 celebró el fin de una era golpista y la llegada de la primera presidenta mujer, parece haber decidido ahora regresar al pasado conocido.

El saldo de la jornada electoral

Con una participación que apenas rozó el 43 % del padrón electoral la jornada del 30 de noviembre cerró con una hora de prórroga en cientos de centros de votación y un clima de incertidumbre que se prolongó más de lo esperado. Aproximadamente 2,8 millones de votantes de un total de 6,52 millones habilitados depositaron sus votos en las urnas. No es un dato menor que la participación política no haya alcanzado ni la mitad de votantes.

El panorama preliminar dibuja una carrera cabeza a cabeza entre Nasry Asfura, del Partido Nacional, y Salvador Nasralla, del Partido Liberal. El silencio de la dirigencia de Libre durante contrastó con la euforia contenida de los opositores

El primer corte oficial del Consejo Nacional Electoral, divulgado a las 10:35 p.m. con el 34,25 % de las actas escrutadas (6.559 de 19.152), reveló un panorama que nadie en el oficialismo esperaba. Nasry “Tito” Asfura, del Partido Nacional, lidera con 530.073 votos y un 40,5 %; Salvador Nasralla, del Partido Liberal, le sigue muy de cerca con 506.326 votos y un 39,0 %; mientras la candidata oficialista Rixi Moncada, de Libre, se ubica en un distante tercer lugar con 255.972 votos y apenas el 19,5 %. La diferencia entre los dos primeros es de solo 23.747 sufragios, un margen que, aunque favorece por ahora al nacionalismo, sigue siendo reversible.

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Las actas pendientes corresponden mayoritariamente a zonas rurales y departamentos del occidente donde Libre históricamente ha sido más fuerte. El escrutinio definitivo puede demorar hasta treinta días y, como ya ocurrió en 2017 y 2021, lo que hoy parece tendencia mañana puede ser impugnación.

El factor Trump

A solo días de la elección Donald Trump rompió el silencio internacional y publicó en Truth Social un mensaje directo: Nasry Asfura es el único que puede poner fin a la izquierda. Su publicación fue replicada de inmediato por cuentas vinculadas al Partido Nacional, por el propio Asfura y por influencers centroamericanos que ya habían celebrado la victoria de Milei.

El mensaje se viralizó en Honduras y en otras latitudes. Javier Milei no tardó en emular el comunicado y otros actores de la política de derechas también, por ejemplo, el periférico mexicano Salinas Pliego. El efecto fue inmediato: el discurso del “voto útil” contra la izquierda se instaló en los departamentos más conservadores y en la diáspora de Estados Unidos, donde estaban convocados a votar al menos 300 mil hondureños.

La estrategia del condicionamiento externo que Trump ensayó con éxito en Argentina, repite ahora fórmula. El apoyo explícito a Milei antes de las elecciones de medio término en Argentina gravitó a favor del libertario indiscutiblemente. Hoy el resultado para la Casa Blanca es de dos aciertos consecutivos. Queda la pregunta de si esto es coincidencia o si Washington ya encontró la tecla para inclinar elecciones latinoamericanas sin enviar marines.

La industria consultora y encuestadora

Distintas firmas encuestadoras mantenían hasta el viernes 28 de noviembre a Rixi Moncada entre 32 % y 38 % en intención de voto, con un techo de 41 %. El corte oficial del 34 % de actas la ubica en 19,5 %. Un error de 15-20 puntos que no tiene precedentes recientes en Honduras. El problema no es solo metodológico (subrepresentación de zonas rurales, sesgo en muestras telefónicas); es estructural. ¿Las campañas electorales de la izquierda dependen de las consultoras? La pregunta está abierta.

La izquierda latinoamericana lleva dos décadas pagando caro por asesoría que opera con la misma lógica de mercado que dice combatir. El caso hondureño se suma a otros de la región. Cuando las encuestas de la “progresía” fallan estrepitosamente, la derrota no es solo electoral; es también de credibilidad.

La izquierda de Libre la noche del domingo

El silencio de la cúpula de LIBRE, con contadas excepciones, marcó la noche para su militancia. Rixi Moncada anunció que hablaría hasta el lunes al mediodía, seguramente a la espera de información más consolidada. José Manuel Zelaya, desde su cuenta de X, recalcó que LIBRE esperaría el conteo final: “Hay que esperar el 100 % de las actas”.

Candidatos a alcaldes que están en juego por 300 votos y diputados que se quedaron a 1 % de la cifra repartidora pasaron la noche sin orientación. La militancia histórica, la que resistió el golpe de 2009 y la represión de JOH, pareciera haber esperado la noche del domingo no irse a dormir sin antes escuchar a sus líderes.

El silencio de la cúpula de LIBRE, con contadas excepciones, marcó la noche para su militancia. Rixi Moncada anunció que hablaría hasta el lunes al mediodía, seguramente a la espera de información más consolidada.

Con estos números, y de mantenerse la tendencia, Libre no solo entregará el Ejecutivo en enero de 2026; tendrá que hacer un trabajo interno profundo si no quiere desmoronarse en la oposición.

A manera de cierre

Con Asfura al frente, el retorno físico de Juan Orlando Hernández a Honduras, condenado a 45 años en Nueva York por cargos de narcotráfico, pasa de hipótesis a probabilidad muy alta. Fuentes del Partido Nacional ya hablan abiertamente de “revisar el caso” y de “persecución política”. Queda la duda: ¿qué mensaje envía la región si un país que extraditó a su expresidente por narcotráfico termina recibiéndolo como héroe bajo el mismo partido que lo postuló dos veces? 

Y finalmente, el anhelo simbólico de consolidar dos presidencias democráticas consecutivas de mujeres en América Latina, Xiomara Castro seguida por Rixi Moncada, se desvanece por ahora. Honduras, que hace cuatro años decidió tener una mujer presidenta, optó esta vez por volver a los nombres tradicionales del bipartidismo, de varones