Gerardo Caetano: “Un outsider de ultraderecha puede tener su ocasión en Uruguay”

Gerardo Caetano — Facultad de Ciencias Sociales de Uruguay
¿Es Uruguay una isla? Gerardo Caetano, historiador y politólogo, analiza las fortalezas y debilidades del sistema democrático uruguayo con relación a la región

Gerardo Caetano es uno de los intelectuales más reconocidos de Uruguay, historiador, politólogo con una destacada trayectoria académica y una mirada crítica sobre los procesos democráticos en América Latina. En esta entrevista, analiza el presente y futuro del progresismo en Uruguay, el mito de la excepcionalidad democrática y también la posible irrupción de una ultraderecha con rasgos propios.

Existe un consenso nacional e internacional sobre la fortaleza institucional uruguaya. Diferentes investigaciones de prestigiosas instituciones como freedom house o latinobarómetro se han encargado de destacar la fortaleza del sistema de partidos uruguayo y la confianza de su ciudadanía en su clase dirigencial en particular y en las instituciones democráticas en general. Esto se ha replicado entre los uruguayos como una cuestión de la que nos jactamos. También ha llamado la atención por cierto contraste con la región y ha fomentado la idea de Uruguay como excepción. ¿Cómo ves la evolución de esta idea y consenso en el tiempo?

Bueno como tú sabes, yo he sido bastante cuestionador de esa visión de la excepción uruguaya. Pero no por un capricho de negar lo que resulta bastante obvio. Sobre todo en una clave comparativa de los países latinoamericanos. Yo creo sin duda que el Uruguay tiene resguardo institucionales muy importantes que no existen en otro país de América Latina y creo también que Uruguay, después de los últimos años, es la última democracia de partidos que sobrevive en la región. (...) Me parece que siempre los mitos del excepcionalismo hacen mal, hacen mal al que los cultiva. Pero no es solamente eso, creo que quien mira la política uruguaya más de cerca y con detalle...Bueno, advierte que más allá de sus fortalezas, también tiene sus profundas debilidades. Y te daré algunos ejemplos: el financiamiento de los partidos es un tema muy importante en las democracias contemporáneas y ante ello el Uruguay realmente está prácticamente inerme. Porque en Uruguay existe legislación, pero no hay capacidades en el estado para un seguimiento mínimamente creíble de cómo se financian los partidos. Y eso lleva a sospechas muy crecientes respecto a que los partidos no se financian como dicen que se financian en sus informes públicos. Y más aún, ya hay percepciones graves de que el narcotráfico y el lavado de dinero están llegando al Uruguay y están penetrando en su política. (...) Podría nombrarte otra debilidad: por ejemplo, yo creo que la política uruguaya está perdiendo sus cualidades en términos de la formación de los políticos. La política ha sido ganada por una medianía. Por una calidad intelectual menor. (...) Hay un deterioro en la calidad intelectual de los políticos uruguayos (...) Hay fenómenos que son regionales y para eso no hay frontera. Yo en particular estoy muy preocupado por las presunciones de que el narcotráfico ya llegó hace tiempo en Uruguay y que está penetrando los circuitos de la política. (...) Por eso tiendo a ver con escepticismo la visión del excepcionalismo uruguayo. No para negar sus fundamentos, sino para decir aquello de que en Uruguay todo llega más tarde, pero llega. Uruguay no está exento, no es una isla.

Bien. Si apreciamos los datos de latinobarómetro para Uruguay vemos que la confianza en el sistema democrático uruguayo está en caída. Para la pregunta ¿Diría usted que está muy satisfecho, más bien satisfecho, no muy satisfecho o nada satisfecho con el funcionamiento de la democracia en Uruguay? Uruguay obtiene desde 2010 una tendencia a la subida de insatisfacción democrática ¿Qué desafíos tiene el Frente Amplio y el gobierno, recién asumido, de Yamandú Orsi en este contexto? ¿Percibís lo mismo que dicen los datos de latinobarómetro?

Bueno, es un poco lo que yo te decía y el latinobarómetro lo mide bastante bien. En el 2010 hay un corte y el latinobarómetro lo rebela.  (...) Uruguay ha mejorado en múltiples circunstancias en múltiples indicadores, pero hay indicadores que viene padeciendo casi como una especie de karma. La posibilidad de una transformación educativa mínimamente aceptable, por ejemplo. (...) Tiene también una tendencia al envejecimiento que se ha radicalizado después de la pandemia. En los últimos 3 años en Uruguay han muerto más uruguayos de los que nacen, pero no tiene políticas en relación a eso. (...) Hay entre 700.000 y 800.000 uruguayos que viven en el exterior y el Uruguay junto con Surinam es el único país de América del Sur que no reconoce ninguna forma de voto. Eso es una cosa loca, porque Uruguay es un país de inmigrantes.  (...) Entonces, efectivamente, yo creo que esa percepción de insatisfacción frente a la democracia está creciendo unida con la no resolución de estos problemas y el crecimiento de otros.

En el artículo Itinerarios, vertientes y perspectivas de las derechas uruguayas contemporáneas que escribiste junto a Magdalena Broquetas afirman sobre el final: “la expresión reiterada de que ‘en Uruguay no pueden surgir figuras como Bolsonaro o Milei’ suena tan excesiva como imprudente” ¿Qué elementos ves que pueden ser facilitadores de la aparición de una derecha anti-establishment o de corte más radical en Uruguay?

Sin duda, y creo que aquí hay otro espejismo. El fracaso de Cabildo Abierto ha sido, a mi juicio sobre interpretado, como una señal de la fortaleza de las instituciones uruguayas. Que no permitieron que alguien que aplaudió a Bolsonaro o que estuvo a favor del golpe Bolivia o que tenía en su partido figuras claramente ultraderechistas se acrecentara. Bueno no, o sea aquí hemos visto una primera experiencia y esa experiencia por ahora ha fracasado. (...) Yo creo que ha habido un gran fracaso del liderazgo de Guido Manini Ríos. Ahora emerge otra figura. Claro, sin el impacto de Manini en el 2019 como es Salle. Y uno lo que ve es que dentro de los partidos emergen fenómenos que perfectamente pueden traducirse en una lógica de convergencia de la ultraderecha. Tú ves ciertos fenómenos de desacomodamiento de las dimensiones ideológicas del discurso político. (...) La emergencia de cambios absolutamente rápidos y poco entendibles como Valeria Ripoll que pasa de pertenecer al Partido Comunista y a uno de los sindicatos más radicales del Uruguay a ser, sin un año de militancia dentro del Partido Nacional, compañera de fórmula del ganador de la interna... Eso está hablando de una fluidez que tiene mucho que ver con esta fluidez anti-política. Que en otros países sin los resguardos institucionales y partidarios del Uruguay bueno...han ido mucho más rápidamente a la construcción de forma partidaria fuerte. Y lo que uno ve es que poco a poco la ciudadanía es permeable a ese tipo de fenómenos. (...) También comienza a verse en Uruguay ese discurso de la polarización, esa reivindicación de un individualismo puro a lo Milei. Esa idea del discurso mucho más jugado a performances que a contenidos. Esa idea de buscar al enemigo antes que el adversario. (...) El que haya ganado el Frente Amplio y que haya ganado un candidato como Orsi, que no es un candidato que tiene esos perfiles, está hablando de que bueno, esa política de la de la agresión, esa política de la polarización no prevalece en Uruguay. El gran tema es que si esta situación, que está creciendo en toda América Latina, va a tener lugar en Uruguay. Nuevamente el gran tema es ¿Uruguay es una isla? ¿El Uruguay está blindado a eso? Y bueno yo creo que no, y aun cuando tuviera sus resguardos, que los tiene, hay que preocuparse. Porque justamente estos fenómenos muchas veces emergen en sistemas políticos que no le dan trascendencia a este tipo de expresiones.  (...) Tú fíjate a Milei lo trataban como una especie de loco y en 4 años este se quedó con la mayoría del pueblo argentino. (...) Las coyunturas pueden llegar a ser muy, muy aceleradas, se puede dar una circunstancia en donde un outsider de ultraderecha puede tener su ocasión. Más vale estar prevenido, lógicamente.