Argentina

El blindaje mediático del gobierno de Javier Milei

Javier Milei siendo entrevistado por Jonatan Viale, quien admitió haber editado el fragmento en el que el asesor presidencial Santiago Caputo interrumpió la entrevista para censurar comentarios sobre el escándalo de la criptomoneda $LIBRA.
Préstamos del FMI que no suman deuda, jubilados violentos que le pegan a la policía, precios que suben más que la inflación. Medios de comunicación que desinforman y periodistas que no preguntan

Javier Milei se hizo conocido como “opinador” de la televisión, antes había hecho teatro y se había disfrazado de superhéroe del anarcocapitalismo. Sus apariciones siempre eran explosivas: gritaba, insultaba y daba vuelta los argumentos de sus adversarios de una forma bastante difícil de contradecir. El método es sencillo pero eficaz: responder con un absurdo tal que, hasta que el otro panelista logra volver la discusión a un cauce racional, el debate se ha terminado.  

Ejemplo: 

  • Entonces, o sea, digamos… vos estás a favor de ponerle una pistola en la cabeza a alguien para obligarlo a que mande a sus hijos a la escuela…. 

Entonces todo comienza a girar en torno a si alguien querría ponerle una pistola en la cabeza a alguien y si la libertad… y así se cuelan los argumentos más disparatados. 

Toda la prensa de derecha lo convocaba, porque generaba audiencia y para atacar al gobierno de Alberto Fernández, pero nunca contradecían sus absurdos postulados. En un programa de streaming debatió con el dirigente social y político Juan Grabois. Si bien todos los analistas daban por ganador a Grabois, Milei consiguió que el debate fuera en sus términos y que se definiera el trabajo o la manutención de los hijos como una “elección”. Milei dijo la burrada de que uno podía elegir morirse de hambre en lugar de un sueldo bajo y, a partir de ahí, la discusión fue sobre la elección o no elección.  

Esa habilidad lo hizo conocido en Argentina, pero también en el resto de Latinoamérica y en algunos países del mundo. Muchos pensábamos que la imagen del “loco que dice barbaridades” no le iba a funcionar o lo hacía inelegible, pero en el 2021 armó un partido y sacó dos diputados nacionales. Parecía que se iba a quedar ahí, que iba a ser un personaje exótico de la política, pero el derrumbe del gobierno de Alberto Fernández lo puso en la carrera presidencial… 

A Milei, toda la prensa de derecha lo convocaba porque generaba audiencia, y para atacar al gobierno de Alberto Fernández, pero nunca contradecían sus absurdos postulados

Milei es un hábil panelista, un animal mediático que, pese a su imagen de personaje ridículo, completamente sacado, insultando a medio mundo y a un tris de un ataque psiquiátrico, tuvo éxito. ¿Por qué? ¿Por qué un personaje que nadie dejaría cuidando a sus hijos se convirtió en presidente de Argentina? 

Hay muchas razones, muchos aspectos que se pueden señalar, pero sin duda el blindaje mediático con el que cuenta hace años le ha dado un gran impulso para llegar y le está ayudando a mantenerse. Primero lo instalaron, lo hicieron aceptable, lo normalizaron, lo convirtieron en una opción posible. Ahora lo sostienen. 

La cobertura mediática al gobierno es casi total: solo escapan unos pocos periódicos, algunas radios y algunos canales de streaming. De todas maneras, no es nuevo que un gobierno de derecha tenga apoyo de los grandes grupos económicos que manejan los medios de comunicación. Lo novedoso es que Milei se pelea incluso con los medios que le son afines cuando no se alinean 100% con su gobierno. Los insulta, les inventa nombres a sus periodistas y también pide directamente su despido. Ni aun así el blindaje se rompe. Ni los periodistas insultados dejan de defenderlo. Los medios justifican todo y arman un discurso en el que, si a una jubilada la policía le parte un palo en la cabeza, es culpa de los manifestantes violentos y, si tomamos un nuevo préstamo con el FMI, eso no va a generar nueva deuda.  

No solo defienden sus medidas económicas si no que, cuando Milei señala a sus “enemigos”, imaginarios o no, los atacan día y noche sin pudor. Pueden ser temas políticos como la inseguridad en la provincia de Bs As para atacar al gobernador peronista del distrito mas grande del país. Tambien pueden ser temas banales, la mayoría de las veces contra artistas mujeres como Lali Espósito. Recientemente, el actor Ricardo Darín se atrevió a hacer una leve critica a la situación económica del país y desde entonces los argentinos tenemos que aguantar horas y horas de televisión y radio criticando a Darín por lo que dijo del precio de las empanadas… 

El gobierno ultra liberal prometió quitar la pauta oficial. La pauta oficial es el dinero que el gobierno le da a los medios de comunicación en forma de publicidad y que debía ser distribuida entre todos los medios de comunicación “democráticamente”, según su llegada. Pocos medios del país pueden sostenerse sin ese dinero. Oficialmente Milei quitó la pauta, pero resulta que sigue apoyando a sus medios amigos con la empresa publica YPF, que ha llegado a cifras récord de publicidad según una investigación de Agustin Espada. 

El blindaje mediático con el que cuenta hace años le ha dado un gran impulso para llegar y le está ayudando a mantenerse. Primero lo instalaron, lo hicieron aceptable, lo normalizaron, lo convirtieron en una opción posible. Ahora lo sostienen

El grupo Clarín, que posee más de 100 medios entre periódicos, radios y canales de televisión, y que además es el principal proveedor de internet del país, juega el juego que mejor juega y que más le gusta: apoyar al gobierno de turno, criticarlo y extorsionarlo alternativamente, siempre en función de sus propios intereses. La Nación, el medio de la derecha tradicional oligárquica, oscila entre la crítica en el diario en papel y la defensa acérrima en su canal de televisión.  

En definitiva, los multimedios más importantes prefieren sostener a Milei antes que correr el riesgo de que vuelva un gobierno progresista y ahí esta el punto principal. Hay una apuesta fuerte de los grupos de poder por mantener a este gobierno que les permite hacer negocios, aunque lo dirija un personaje ridículo y exasperado que de vez en cuando los insulta en público mientras les llena la billetera. ¿Hasta cuándo durará el espejismo que venden los medios?