La Autoridad Palestina mata a su propio pueblo y demuestra su lealtad a Israel
Hace más de un mes que la Autoridad Palestina lanzó una mortífera operación militar en el campo de refugiados de Yenín situado en el norte de la Cisjordania ocupada. Hasta la fecha, al menos catorce personas, entre ellas seis miembros de las fuerzas de la Autoridad Palestina, han muerto durante la operación, dirigida supuestamente contra palestinos armados del campo con el objetivo de desarmarlos. Pero al igual que los asaltos israelíes en los que parecen inspirarse, la violencia y las tácticas de asedio de la Autoridad Palestina dañan indiscriminadamente a los residentes locales. Entre los muertos palestinos residentes en el campo figuran un padre y su hijo adolescente, así como una periodista palestina. En los campos de refugiados del norte de la Cisjordania ocupada, como los de Nur Shams en Tulkarm, al-Faraa en Tubas, Balata en Nablús y el campo de refugiados de Yenín, han surgido grupos palestinos armados para contrarrestar la usurpación y el acaparamiento de tierras por parte de Israel, así como para defender a los residentes de los campos de los ataques israelíes.
La mortífera campaña en Yenín parece ser un intento de la Autoridad Palestina de demostrar su lealtad y eficacia a sus señores israelíes
Desde que Israel comenzó el genocidio de la población palestina en la Franja de Gaza tras el 7 de octubre de 2023, también ha llevado a cabo repetidas incursiones en los campos de refugiados de Cisjordania. Las incursiones han incluido bombardeos aéreos, la destrucción de carreteras e infraestructuras esenciales como son las hídricas y las eléctricas y el asesinato tanto de combatientes palestinos armados como de civiles, incluidos niños y niñas. La mortífera campaña en Yenín parece ser un intento de la Autoridad Palestina de demostrar su lealtad y eficacia a sus señores israelíes, así como al gobierno estadounidense entrante del presidente electo Donald Trump. Desde su creación a mediados de la década de 1990 al calor de los Acuerdos de Oslo, la Autoridad Palestina ha mantenido una estrecha cooperación con las fuerzas de ocupación israelíes bajo el lema de «coordinación de la seguridad», bajo la cual se incluye su obligación de luchar contra la resistencia palestina, denominada «terrorismo» por la potencia ocupante, en nombre de Israel.
La fantasía de Gaza
La renovada demostración de lealtad a Israel por parte de la Autoridad Palestina se produce en medio de informes sobre su ambición de participar en el gobierno de Gaza en el escenario posterior al alto el fuego. Al parecer, tal pretensión choca con ambiciones similares puestas de manifiesto por los emiratos del Golfo. Los Emiratos Árabes Unidos (EAU) discutieron con Estados Unidos la posibilidad de participar en la «administración provisional» hasta que una Autoridad Palestina «reformada» pueda gobernar, según informó Reuters la semana pasada, citando a una docena de diplomáticos extranjeros y funcionarios occidentales. «Los EAU no participarán en ningún plan que no incluya una reforma en profundidad de la Autoridad Palestina, su potenciación y el establecimiento de una hoja de ruta creíble hacia la creación de un Estado palestino», declaró a Reuters un funcionario de este país. La Autoridad Palestina se sintió marginada por las ambiciones emiratíes, que parecían más alineadas con los deseos de Trump. Esta frustración llevó a la Autoridad Palestina a lanzar la mortífera incursión a gran escala en Yenín en lugar de limitarse a lanzar una operación de menores dimensiones en Tulkarm, estrategia recomendada inicialmente por Estados Unidos de acuerdo con la información publicada por el Middle East Eye, que cita a funcionarios anónimos, tanto actuales como precedentes, de Egipto, Estados Unidos e Israel.
Para que las ambiciones de la Autoridad Palestina, de los Emiratos o de Estados Unidos se hagan realidad en Gaza, Israel tendría que alcanzar primero sus objetivos militares declarados, resultado que sigue siendo inverosímil. Tales planes no siempre salen como se espera, y pueden resultar tan efímeros como el malogrado muelle de 230 millones de dólares planeado frente a la costa de Gaza, construido por Estados Unidos para cumplir objetivos específicos antes de que el proyecto fuera abandonado y el muelle quedara parcialmente a la deriva en Ashdod, al sur de Israel.
Los políticos israelíes de extrema derecha denostan públicamente a la Autoridad Palestina, a pesar de su estrecha colaboración con Israel. La campaña militar desplegada por esta en Yenín es un claro ejemplo de actuación a instancias israelíes y así tanto Israel como Estados Unidos parecen satisfechos con la mortífera actuación de la Autoridad Palestina. «Israel se ha mostrado sorprendido por la determinación desplegada por las fuerzas de seguridad palestinas durante los combates», informó The Wall Street Journal, citando a un funcionario anónimo de la «seguridad» israelí. La Autoridad Palestina solicita ahora que Estados Unidos apruebe un plan cuatrienal de 680 millones de dólares para entrenar a sus fuerzas y aumentar su dotación de municiones y vehículos blindados, según revelaron fuentes anónimas estadounidenses y de la Autoridad Palestina a Middle East Eye. La totalidad de este armamento se halla destinado exclusivamente para ser utilizado contra la población palestina.
La totalidad de las prisiones de la Autoridad Palestina en Cisjordania se utilizan predominantemente para encarcelar a los palestinos que se atreven a resistirse a la ocupación militar israelí
«Funcionarios [de la Autoridad Palestina] solicitaron en la reunión que se cubrieran urgentemente sus necesidades de vehículos blindados y munición ante la dificultad de los enfrentamientos y su incapacidad para resolver la situación en el campo de Yenín», informó una fuente al Middle East Eye. La petición, formulada a mediados de diciembre durante una reunión con funcionarios estadounidenses en el Ministerio del Interior de la Autoridad Palestina en Ramala, se efectuó acompañada de expresiones de frustración por parte palestina ante el incumplimiento estadounidense de sus compromisos, entre ellos el de armar a las fuerzas de la Autoridad Palestina y aprobar la financiación de sus prisiones en Nablús y Belén. En las áreas del territorio ocupado sobre las cuales Autoridad Palestina ejerce un control nominal, las fuerzas palestinas únicamente pueden detener a otros palestinos y palestinas, pero no pueden entrar en contacto con los soldados o los colonos israelíes, que atacan a la población palestina.
La totalidad de las prisiones de la Autoridad Palestina en Cisjordania se utilizan predominantemente para encarcelar a los palestinos que se atreven a resistirse a la ocupación militar israelí. Esto significa en la práctica que la Autoridad Palestina existe para proteger a Israel y a sus colonos y para vigilar a los palestinos en nombre de Israel. El papel clave de la Autoridad Palestina en la represión de la protesta y la resistencia palestinas a la ocupación militar israelí es una de las razones por las que Estados Unidos y los Estados europeos la financian. «La petición de la Autoridad Palestina de más fondos y de más armas tiene sentido, porque Estados Unidos lleva meses ejerciendo presión sobre ella para que aumente sus operaciones de seguridad en la Cisjordania ocupada», informó la publicación, citando a un exfuncionario de inteligencia estadounidense.
Tácticas israelíes
A imitación de las tácticas militares utilizadas durante sus incursiones por las Fuerzas de Defensa Israelíes, las fuerzas de la Autoridad Palestina sellaron las entradas del campo y se apostaron en el interior de viviendas y de un hospital del campo de refugiados de Yenín. Casi dos mil residentes del campo fueron desplazados por la fuerza a zonas cercanas. La población palestina que queda en el campo «ha estado luchando para cubrir sus necesidades básicas», informó el grupo de seguimiento de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA). Las tiendas de comestibles se están quedando sin suministros y los residentes han tenido poco acceso al agua. Más del 60 por 100 de la población del campo de refugiados de Yenín se halla afectada por redes de agua defectuosas, dañadas por los sucesivos asaltos israelíes, al tiempo que la agresión de la Autoridad Palestina ha paralizado las obras de reparación de las mismas.
La Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA) se ha visto obligada a suspender sus servicios en el campo durante casi tres semanas. Cuatro escuelas de la UNRWA han estado cerradas en el campamento desde el 9 de diciembre, dejando a 1600 estudiantes sin escolarizar durante semanas. Durante casi dos semanas, un centro de salud de la UNRWA ubicado en el campamento fue ocupado temporalmente por grupos palestinos armados. La incursión de la Autoridad Palestina contra el mismo provocó importantes daños en las infraestructuras, habiendo causado además el incendio de aproximadamente treinta casas y producido daños en depósitos de agua y generadores eléctricos. La UNRWA también se vio obligada a suspender la gestión de los residuos sólidos, lo que provocó la acumulación de basuras.
Por otro lado, una joven periodista palestina, Shatha Sabbagh, de 21 años, murió tras recibir un disparo en la cabeza frente a su casa el 28 de diciembre. La OCHA declaró que «sigue sin estar claro si le dispararon las fuerzas de seguridad palestinas o grupos palestinos armados», pero la familia de la periodista no dudó en culpar a la Autoridad Palestina.
Las fuerzas de la Autoridad Palestina se incautaron además de un arma antitanque durante su incursión y la entregaron al ejército israelí, informó el Canal 14 de Israel. «Podemos felicitar a las autoridades de seguridad», declaró el periodista israelí Hillel Biton Rosen. En el transcurso de la incursión, las fuerzas de la Autoridad Palestina dijeron haber detenido a casi doscientas cincuenta personas y desactivado en torno a doscientos cincuenta artefactos explosivos improvisados, que suelen colocar los grupos de resistencia a lo largo de las carreteras. Estos artefactos han sido más utilizados por la resistencia armada palestina en las zonas del norte de la Franja de Gaza para resistir las invasiones israelíes de sus campos de refugiados y de sus barrios. Durante las sucesivas incursiones israelíes en los campos, las excavadoras arrasan las calles, destruyendo infraestructuras civiles, tiendas, comercios y zonas residenciales, todo lo cual daña las redes de agua y de alcantarillado e impide la circulación, incluidas la de las ambulancias que intentan llegar hasta los heridos. Aunque esta destrucción de infraestructuras cruciales se lleva a cabo con el pretexto de eliminar los artefactos explosivos colocados en las carreteras, los palestinos han interpretado estas prácticas como políticas vengativas de castigo colectivo.
A principios de este mes la Autoridad Palestina ordenó detener todas las operaciones de la cadena qatarí Al Jazeera en la Cisjordania ocupada. Tras una decisión del Ministerio de Cultura, Interior y Comunicaciones de la Autoridad Palestina, varios sitios web de Al Jazeera también fueron cerrados durante cuatro meses. El personal de seguridad de la Autoridad Palestina entregó una orden oficial al personal de Al Jazeera antes de cerrar la oficina de Ramala. Las imágenes de su intervención repitieron lo sucedido el pasado mes de septiembre, cuando soldados israelíes, emitiendo en directo su incursión, se personaron en la oficina de la cadena en Ramala y entregaron al jefe de la delegación, Walid al-Omari, un aviso para que la cerrara.
Recomendamos leer Virginia Tilley, Palestina/Israel: un país, un Estado (2007). Rashid Khalidi, «El cuello y la espada», NLR 147, Alexander Zevin, «Gaza y Nueva York», NLR 144, y Perry Anderson, «La casa de Sión», NLR 96. Maureen Clare Murphy, «La prohibición de la UNRWA como nueva forma de genocidio» e «Israel está cometiendo “gravísimos crímenes internacionales” en el norte de Gaza», Nora Barrows-Friedman, «Israel: ejecuciones sobre el terreno y masacres en el norte de Gaza» e «Israel destruye el Hospital Kamal Adwan en Gaza y secuestra a su director, el doctor Hussam Abu Safiya»; lundimatin, «Lista de lecturas clave para entender el genocidio contra Palestina», Carlos Prieto del Campo, «30 libros para entender el conflicto entre Palestina e Israel», Ussama Makdisi, «Reescribir Palestina», Franco Berardi, «Bifo»: «¿Podría haber acabado Israel de otro modo?», Étienne Balibar, «Geometrías del imperialismo en el siglo XXI», todos ellos publicados en Diario Red. Ilan Pappé, «Fantasías de Israel. ¿Puede sobrevivir el proyecto sionista?» y «El colapso del sionismo», Haim Bresheeth-Žabner, «Las FDI, la construcción de la nación y el militarismo israelí» y Fréderic Lordon, «El fin de la inocencia», todos ellos publicados en El Salto.
Artículo aparecido originalmente en The Electronic Intifada y publicado con el consentimiento expreso de su editor.