¿Derrota o escalada? ¿Qué le depara el futuro a la guerra de Estados Unidos contra Irán?

El presidente Trump y el vicepresidente JD Vance, acompañados de sus esposas, asisten a la ceremonia de repatriación de los restos mortales de seis soldados estadounidenses fallecidos en un ataque con drones iraníes en Kuwait, el sábado 7 de marzo de 2026, en la Base Aérea de Dover, Delaware - Fotografía oficial de la Casa Blanca por Emily J. Higgins

El presidente estadounidense quiere salir de una guerra que es políticamente tóxica, económicamente devastadora y cada vez más impopular en su país, pero al mismo tiempo se niega a admitir la derrota

¿Cómo es posible que la potencia hegemónica global pueda protagonizar una aventura bélica tan insensata, además de criminal, inmoral y sistémicamente disfuncional, como la agresión bélica lanzada contra Irán, que ha supuesto ya una destrucción inasumible para cualquier banal análisis coste-beneficio efectuado desde el punto de vista del más ramplón paradigma liberal-democrático clásico por no hablar de un exhaustivo análisis racional óptimo de las tareas más urgentes potencialmente debatibles efectuados en condiciones ideales de sobredeterminación democrática? ¿Cómo es posible que las democracias occidentales o en general las formas políticas realmente existentes en el sistema-mundo capitalista, incluidas las grandes potencias regionales, no han sido testigos del desencadenamiento en su seno de un j’acusse global de consecuencias políticas revolucionarias y constituyentes? ¿Qué nos dice esto de la naturaleza del capitalismo y de su superestructura política?

El pasado jueves, Donald Trump pospuso, por segunda vez, su amenaza de bombardear las infraestructuras energéticas iraníes, fijando un nuevo ultimátum para el 6 de abril.  La vacilación del presidente estadounidense sería comprensible: Irán ha prometido que, si se ataca su infraestructura energética, destruirá las instalaciones petrolíferas y gasísticas de toda la región, sumiendo al mundo en una crisis catastrófica. Pero, ¿podría tratarse simplemente de otra artimaña para ganar tiempo y permitir el despliegue de tropas estadounidenses en la región? La versión de Trump es que le está dando una oportunidad a la diplomacia, insistiendo en que Irán está «suplicando» la obtención de un acuerdo. La realidad parece muy diferente: la guerra de agresión lanzada por Estados Unidos e Israel va mal y la Casa Blanca se apresura a controlar el discurso. Justo antes de este último giro, desglosé en The Electronic Intifada Livestream qué hay realmente detrás de las afirmaciones de Trump sobre negociaciones secretas y reflexioné hacia dónde podría dirigirse la guerra, el vídeo que abre este artículo.

Durante semanas, Estados Unidos ha intentado hacer ostentación de su fuerza, afirmando que Irán ya ha sido «derrotado» militarmente, pero incluso los principales medios de comunicación estadounidenses están ahora admitiendo discretamente otra cosa: las fuerzas estadounidenses están siendo expulsadas de sus propias bases por la feroz respuesta militar de Irán. Esto no es lo que se espera de una victoria, sino lo que ocurre cuando Estados Unidos se enfrenta a un enemigo, que realmente puede contraatacar, algo a lo que la potencia estadounidense no se ha enfrentado en décadas. En lugar de reconocer esa realidad, Washington está redoblando sus amenazas, mientras finge tener todas las cartas en la mano.

Irán proyecta confianza

Entretanto, los funcionarios de Teherán también proyectan confianza, aunque aparentemente con bastante más justificación. Afirman que no hay negociaciones en curso ni que de ninguna manera se se baraja la intención de rendirse. Su posición es sencilla: poner fin a la agresión, acabar con la guerra en todos los frentes, incluidos Gaza y el Líbano, y ofrecer garantías de que Irán no será atacado de nuevo. En otras palabras, se trata de condiciones basadas en las realidades de una guerra que Estados Unidos no ha logrado ganar.

Eso deja a Trump acorralado. El presidente estadounidense quiere salir de una guerra que es políticamente tóxica, económicamente devastadora y cada vez más impopular en su país, pero al mismo tiempo se niega a admitir la derrota. Esta contradicción es peligrosa, porque si Estados Unidos no puede salir de esta guerra sin perder su prestigio, es probable que, en cambio, redoble la apuesta bélica. La concentración de tropas estadounidenses plantea la perspectiva inminente de alguna acción espectacular como una incursión terrestre o la toma de una isla iraní, esto es, cualquier cosa que pueda presentarse como una «victoria». Pero Irán ha dejado claro que responderá, porque tiene la capacidad para hacerlo, como explica mi colega Jon Elmer en su último análisis militar de la guerra. Si reunimos todas estas circunstancias y, salvo una sorpresa realmente novedosa, la trayectoria está clara: escalada bélica. ¿Y cuál es el papel de Israel? No te pierdas el tramo final de la emisión en el que Jon, Nora Barrows-Friedman y yo mismo protagonizamos un animado debate sobre la cuestión.


Recomendamos leer Ervand Abrahamian, «Iran Under Fire», NLR 157, Susan Watkins, «Israel después de Fordow», NLR 155, y «Fuerzas de trabajo en Oriente Próximo», NLR 45. Mitchell Plitnick, «¿En qué medida coinciden los objetivos de Estados Unidos e Israel respecto a Irán?» y Desmontando las mentiras de la guerra contra Irán», Layla Yammine, «Millones de personas en riesgo de desplazamiento mientras Israel bombardea el Líbano»,  Eli Gerzon, «Los iraníes se mantienen firmes en la resistencia», Arron Reza Merat, «Los equilibrios estratégicos de la guerra contra Irán», Sidecar/New Lef Review, «El laberinto de la escalada bélica en Irán y Oriente Próximo: Entrevista a Trita Parsi», Kate McMahon, «El objetivo de Israel en Irán no es conseguir un cambio de régimen, sino provocar el colapso total del Estado iraní», Alí Abunimah, «¿Han juzgado erróneamente a Irán Estados Unidos e Israel?», Farsi Giacaman, «Israel está aplicando la “doctrina de Gaza” en el Líbano e Irán», Suleiman Mourad, «Hezbolá embridado», Tariq Ali, «Las consecuencias del asesinato de Nasralllah», todos ellos publicados en Diario Red.

Este artículo se ha publicado originalmente en The Electronic Intifada y se publica aquí con consentimiento expreso de su editor.