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El Estado terrorista israelí y las potencias genocidas occidentales siguen desplegando todas las formas de violencia imaginables sobre Gaza

Las responsabilidades penales por crímenes de lesa humanidad que están acumulando las clases dirigentes europeas están configurando el escenario para el colapso de los sistemas políticos y de partidos nacionales situados en el extremo centro y delimitando con precisión el contenido constituyente de los nuevos sujetos políticos antisistémicos 

El cuerpo de la niña Hamsa Nedal Housso, asesinada por disparos israelíes en Jabaliya, fue trasladado al Hospital Al-Shifa de la ciudad de Gaza el 8 de enero - Omar Ashtawy / APA Images
El cuerpo de la niña Hamsa Nedal Housso, asesinada por disparos israelíes en Jabaliya, fue trasladado al Hospital Al-Shifa de la ciudad de Gaza el 8 de enero - Omar Ashtawy / APA Images

Lo siguiente es un resumen de las noticias presentadas durante la retransmisión en directo del 8 de enero de The Electronic Intifada. El episodio completo puede verse aquí.

Israel sigue matando e hiriendo a palestinos y palestinas a lo largo y ancho de la Franja de Gaza, mientras bombardea y destruye zonas a ambos lados de la difusa Línea Amarilla. El jueves 8 de enero el Estado terrorista israelí perpetró múltiples ataques contra la población palestina mediante ataques aéreos, bombardeos con drones y fuego de artillería. Las fuerzas genocidas israelíes mataron al menos a tres personas palestinas, entre ellos niños, e hirieron a decenas de ellas en ataques perpetrados con drones dirigidos contra tiendas de campaña en al-Mawasi, una zona de Jan Younis.

En el norte de Gaza, los disparos israelíes mataron a Hamsa Nedal Housso, una niña de 11 años, en al-Faluja, un área del campo de refugiados de Jabaliya. Otra persona también murió y otras cuatro resultaron heridas después de que las fuerzas terroristas israelíes bombardearan la escuela Abu Hussein, que alberga a personas desplazadas en el campo de Jabaliya, según informó la agencia de noticias Wafa.

Otros ataques perpetrados a última hora de la tarde del pasado jueves causaron la muerte de diversas personas palestinas en al-Zaytoun, un barrio de la ciudad de Gaza, y en el campo de refugiados de Nuseirat, lo que elevó el número de muertos ese día al menos a quince, entre ellos cinco niños.

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El pasado miércoles 7 por la tarde, un ataque aéreo israelí bombardeó la casa de una familia en al-Tuffah, un barrio de la ciudad de Gaza, causando la muerte de al menos dos personas y heridas a varias más. Israel mató también el pasado lunes 5 de enero a una niña de 5 años y a su tío, que se encontraban dentro de una tienda de campaña en un campamento de desplazados en al-Mawasi Jan Younis. Otros dos niños resultaron heridos en el ataque, según funcionarios del hospital.

El 6 de enero un niño de 15 años, Abdul Rahman al-Fajm, murió por fuego de la artillería israelí, que tenía como objetivo la zona de Bani Suhaila, al este de Jan Younis. El periodista Ibrahim Qannan captó imágenes de la familia de Abdul Rahman llorando dolorosamente su muerte. Las fuerzas genocidas  israelíes mataron a tres palestinos, entre ellos un pescador, el 4 de enero en distintos ataques perpetrados en Jan Younis, mientras el ejército terrorista israelí continuaba la destrucción de más infraestructuras en el norte de Gaza. Al Jazeera informó del lanzamiento de explosivos sobre varias viviendas mediante drones, los cuales también dispararon proyectiles de artillería en diversas zonas del este de la ciudad de Gaza. El 2 de enero un hombre fue asesinado en el este de Jan Yunis. El periodista Mazen Breem capturó imágenes de su familia y seres queridos llorando junto a su cuerpo. Breem informó de que Ahmad Hossam Zidan Naim fue asesinado a tiros por un arma israelí montada en una grúa.

Las fuerzas genocidas israelíes no han dejado de destruir viviendas y estructuras a ambos lados de la invisible y siempre cambiante Línea Amarilla. El 3 de enero el reportero Tamer Dalloul grabó las demoliciones israelíes de edificios residenciales en al-Zaytoun, un barrio al sudeste de la ciudad de Gaza. El periodista Abd Sabbah recorrió las ruinas del campo de refugiados de Jabaliya el 2 de enero, donde las fuerzas israelíes han destruido continuamente viviendas, tiendas de campaña y calles en la «zona verde», al oeste de la llamada Línea Amarilla.

Peligrosa escasez de suministros médicos

El Ministerio de Salud palestino en Gaza advirtió esta semana que la escasez generalizada y cada vez más grave de suministros médicos, debido al bloqueo continuo de Israel, está poniendo en grave peligro a los pacientes. El 7 de enero el Ministerio de Salud afirmó que la falta de consumibles de laboratorio incluye una escasez del 75 por 100 de los materiales necesarios para las pruebas químicas y el agotamiento del 90 por 100 de los suministros del banco de sangre y de transfusiones sanguíneas. Esta escasez está «agravando la crisis hasta el punto de que dificulta los diagnósticos y las intervenciones quirúrgicas de los pacientes», afirmó el Ministerio. Se han suspendido, por otro lado, las pruebas esenciales para pacientes con trastornos endocrinos, y cancerígenos, las relacionadas con los trasplantes de riñón, los desequilibrios electrolíticos y los recuentos sanguíneos, añadió el Ministerio.

Al mismo tiempo, el gobierno genocida israelí anunció, que revocaba las licencias de funcionamiento de aproximadamente cuarenta organizaciones internacionales de derechos humanos y humanitarias, muchas de las cuales llevan décadas trabajando en los territorios ocupados de Cisjordania y Gaza. Estas organizaciones han ayudado a coordinar la respuesta humanitaria ante los ataques sistemáticos de Israel y el debilitamiento de la UNRWA, la agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en Oriente Próximo. El gobierno terrorista israelí había aprobado el plan de registro en marzo de 2025, que entraría en vigor el 1 de enero de 2026. Entre los treinta y siete grupos a los que Israel tiene en el punto de mira se encuentran Médicos Sin Fronteras, el Norwegian Refugee Council, Oxfam, CARE International, Relief International, Mercy Corps, Medical Aid for Palestinians, el American Friends Service Committe y Defense for Children International Palestine.

La decisión israelí de no renovar las licencias de estas organizaciones se anunció con el pretexto del incumplimiento de las nuevas condiciones de registro, injustas y arbitrarias, impuestas por las autoridades israelíes, según informa Euro-Med Human Rights Monitor. «Las nuevas condiciones de registro invocadas por Israel no se limitan a requisitos administrativos técnicos», declaró el grupo de derechos humanos. «Se basan, por el contrario, en un sistema de criterios utilizados como herramientas de inclusión o exclusión e incluyen normas punitivas vinculadas a las posiciones mantenidas por una determinada organización o por de cualquiera de sus empleados sobre el boicot, lo que Israel denomina “deslegitimación”, o el apoyo a los mecanismos internacionales de rendición de cuentas». Euro-Med Human Rights Monitor señaló que el sistema de registro de Israel impone requisitos que obligan a estos grupos a presentar datos exhaustivos y sensibles sobre su personal, en particular sobre sus trabajadores palestinos empleados en la Franja de Gaza, junto con información detallada sobre sus fuentes de financiación, sus socios, sus mecanismos operativos y sus movimientos sobre el terreno. Estas exigencias «van mucho más allá de la supervisión administrativa legítima y equivalen a la recopilación de datos, que podrían revelar identidades y redes, que ponen a las personas en riesgo de ser objeto de persecución, acoso o chantaje».

En opinión de Euro-Med Human Rights Monitor, la decisión se inserta en la estrategia israelí más amplia concebida para socavar el acceso independiente a lo que está sucediendo realmente sobre el terreno y para monopolizar la narrativa de los acontecimientos en Gaza. «Los médicos extranjeros y los trabajadores humanitarios internacionales actúan como testigos independientes capaces de observar y documentar patrones de violaciones, incluidla recurrencia de determinados tipos de lesiones, los efectos de las armas utilizadas, los indicadores de hambruna y la escasez de suministros esenciales, y de transmitir estas conclusiones a los organismos internacionales pertinentes. Su presencia ha mitigado, aunque sea parcialmente, el aislamiento impuesto a Gaza desde octubre de 2023», afirmó Euro-Med Human Rights Monitor.

El American Friends Service Committee, que comenzó a trabajar en Gaza en 1948 para organizar las labores de socorro a los refugiados palestinos que habían sido expulsados de sus tierras por Israel, ha afirmado que se une a otras organizaciones internacionales para pedir a Israel que elimine estas restricciones. El proceso de registro, señaló el American Friends Service Committee, «compromete los principios humanitarios, la independencia y el acceso al espacio cívico. También impone requisitos de información prohibitivamente difíciles de cumplir y exige a las organizaciones que presenten listas completas de personal y otra información sensible sobre sus trabajadores y sus familias al gobierno israelí». El Tribunal Internacional de Justicia, añadió el grupo, «ha dictaminado que la ocupación israelí del territorio palestino es ilegal. Revelar información operativa a un gobierno acusado de genocidio y apartheid pone en peligro la vida de nuestro personal y de nuestros socios. Israel ya ha matado a más de quinientos trabajadores humanitarios desde octubre de 2023. Por estas razones, el American Friends Service Committee tomó la difícil decisión de no volver a solicitar el registro al gobierno israelí».

Por su parte, la Comisión Europea emitió una condena, desprovista de todo efecto, de las restricciones de registro impuestas por Israel a las organizaciones internacionales. «Para prestar ayuda de forma rápida, segura y en la medida necesaria, las ONG internacionales deben poder operar de manera sostenida y predecible. Sin ellas, la ayuda vital no puede llegar a las personas que la necesitan», observó la Comisión Europea. Pero la Comisión no ha amenazado a Israel con la imposición de sanción alguna en caso de no hacerlo, ni con la revocación de los fondos habitualmente transferidos o la suspensión del suministro de armas, ni tampoco con la cancelación de la cobertura política concedida por la Unión Europea al Estado terrorista israelí y a los crímenes de genocidio que sigue cometiendo, los cuales son perpetrados tanto con bombas como con el amparo de la burocracia.

Asalto de la Universidad de Birzeit y un adolescente herido de bala en Cisjordania

En cuanto a la Cisjordania ocupada, las fuerzas israelíes dispararon e hirieron a un adolescente palestino el miércoles durante un asalto a la ciudad de Beita y a un pueblo cercano, situado al sur de Nablus. La Sociedad de la Media Luna Roja Palestina informó de que el joven de 17 años recibió un disparo en el abdomen. El 6 de enero las fuerzas israelíes irrumpieron en la Universidad de Birzeit, cerca de Ramala, y abrieron fuego contra los estudiantes durante el asalto. Once palestinos resultaron heridos: tres por disparos, tres por metralla y cinco por inhalación de gas lacrimógeno, según el Ministerio de Salud. La Sociedad de la Media Luna Roja Palestina indicó que tres estudiantes recibieron disparos en las piernas y fueron hospitalizados para recibir tratamiento.

Fuentes locales informaron a la agencia de noticias Anadolu de que las fuerzas israelíes irrumpieron en el campus tras un acto estudiantil en solidaridad con los presos palestinos encerrados en las cárceles israelíes, que coincidió con los preparativos para la proyección de la película La voz de Hind Rajab. La película dramatiza la historia real de Hind Rajab, una niña de 5 años, que en enero de 2024 quedó atrapada dentro de un coche junto con los cadáveres de sus familiares, que habían sido asesinados por soldados genocidas israelíes. Los soldados ejecutaron a Rajab pocas horas después, disparando más de trescientas cincuenta balas contra el coche y han eludido desde entonces la acción de la justicia. Las fuerzas genocidas israelíes invadieron el campus poco antes de la proyección programada de la película, que se había planeado como parte de las actividades dirigidas por los estudiantes, según informaron esas mismas fuentes locales a Anadolu. El estudiante de la Universidad de Birzeit Mohammad Hureini narró el asalto en su cuenta de Instagram. Hureini es cofundador de Youth of Sumud, un grupo pro derechos humanos activo en los pueblos sitiados de Masafer Yatta, al sur de Hebrón, en Cisjordania.

Israel también detuvo y secuestró a la periodista palestina Inas Ikhlawi tras irrumpir en su casa en la localidad de Ithna, en el sur de Cisjordania, a principios de esta semana.

El Palestinian Center for Development and Media Freedoms condenó la detención y el encarcelamiento de Ikhlawi, afirmando que se trataba de una detención arbitraria, que forma parte de una política sistemática dirigida contra los periodistas y las periodistas palestinos. El Centro afirmó que se trataba de la segunda detención y secuestro de periodistas perpetrada en una semana. El reportero Salim Suhail al-Salman fue también detenido por las fuerzas israelíes el 1 de enero tras irrumpir en su casa, situada en el barrio meridional de la ciudad de Tulkarm, y confiscar su teléfono y los de varios miembros de su familia. Hace apenas unas semanas, las fuerzas israelíes secuestraron al destacado investigador político y escritor Sami Orabi en su domicilio de la localidad de Rafat, situada al norte de Jerusalén. Orabi fue sometido a una orden de detención administrativa de seis meses, una medida draconiana habitual del Estado terrorista israelí, que se produce sin presentar cargo alguno contra el detenido ni programar juicio alguno al respecto.

Las fuerzas israelíes, por otro lado, amenazaron esta semana con órdenes de demolición de un campo de fútbol infantil en el campo de refugiados de Aida, en Belén. Un periodista de Mondoweiss informó desde el campo el 6 de enero.

El 4 de enero las fuerzas genocidas israelíes expulsaron a una familia de su casa en el barrio de Batn al-Hawa, en Silwan, en la Jerusalén Oriental ocupada, y la entregaron a un grupo de colonos israelíes de Ateret Cohanim, una organización que facilita la apropiación de propiedades palestinas en Jerusalén. Como resultado, ocho personas, entre ellas tres niños, fueron desplazadas en favor de la organización de colonos israelíes, según informó Naciones Unidas. Según la familia, en noviembre de 2025 el Tribunal Supremo de Israel rechazó la apelación presentada, que posteriormente fue reiterada, programándose la correspondiente audiencia para el pasado 21 de diciembre. Sin embargo, antes de que el Tribunal dictara su fallo, la Agencia de Ejecución y Recaudación israelí emitió una orden de desalojo definitiva en la que se ordenaba a la familia abandonar la propiedad antes del 5 de enero. Tras la expulsión, los colonos israelíes se apoderaron del edificio, sellaron sus puertas y ventanas con láminas de metal e izaron banderas israelíes en la vivienda. Esta es la sexta expulsión de una familia palestina perpetrada en Batn al-Hawa desde febrero de 2024.

Estas familias se cuentan entre las más de noventa provenientes de Batn al-Hawa, que suman más de cuatrocientas personas, incluidos aproximadamente doscientos niños, que corren el riesgo de ser desplazadas forzosamente debido a las demandas de desalojo presentadas contra ellas por la organización de colonos Ateret Cohanim, según la ONU.

Mientras tanto, las fuerzas israelíes siguen demoliendo viviendas en Tulkarm. El último día de 2025 las excavadoras militares israelíes comenzaron a demoler decenas de viviendas en el campo de refugiados de Nur Shams.

De acuerdo con fuentes de la comunidad local, las autoridades genocidas israelíes rechazaron una solicitud legal presentada en nombre de las familias para suspender las demoliciones, que afectaban tanto a viviendas unifamiliares como a edificios residenciales de varias unidades habitacionales, hecho que perjudicaba aproximadamente a setenta hogares, todos los cuales ya habían sido desplazados del campo, según declaró Naciones Unidas.

Por otro lado, el pasado miércoles excavadoras y fuerzas militares israelíes irrumpieron en la localidad de Anata, al norte de Jerusalén, y demolieron una herrería con el pretexto de que se había construido sin el pertinente permiso israelí.

Además, funcionarios municipales israelíes emitieron esta semana una orden de demolición de parte de una escuela primaria y de un jardín de infancia palestinos ubicados en la Ciudad Vieja de Jerusalén. La Gobernación de Jerusalén afirmó en un comunicado que el Ayuntamiento de la ocupación israelí concedió a la administración de la escuela un plazo de una semana para demoler la parte superior, que abarca 35 metros cuadrados, advirtiendo de que llevaría a cabo la demolición por sí mismo si no se cumplía la orden, según informó la agencia de noticias Wafa. Con el pretexto de haber construido sin disponer de los correspondientes permisos, los cuales, por otro lado, rara vez se conceden a los palestinos en la ciudad, el Ayuntamiento israelí ha estado demoliendo u obligando a los palestinos a demoler sus propias casas como parte de una política destinada a restringir la expansión y el crecimiento de la presencia palestina en la Jerusalén ocupada, añadió Wafa.

La belleza de la resiliencia

Por último, como siempre hacemos, queríamos destacar a las personas que expresan alegría, determinación y resiliencia en Gaza y en todo el mundo. Esta semana se celebró la ceremonia de graduación de más de doscientos treinta médicos frente al Hospital Al-Shifa.

Como comentó el usuario de las redes sociales Abood Batah: «Estos graduados no aprendieron medicina en aulas seguras, sino sobre el terreno, entre los heridos y los mártires, bajo los bombardeos y con recursos limitados».

«Aprendieron lo que significa ser médico, esto es, lo que significa ser ante todo un ser humano, y cómo salvar vidas cuando la muerte está tan cerca». Durante la ceremonia se colgó una enorme pancarta en la fachada destruida del hospital Al-Shifa, en memoria de los decanos de la Facultad de Medicina y de los médicos especialistas, que han sido ejecutados por Israel.

El doctor Ezzidine Lulu, uno de los graduados, habló con miembros de Doctors Against Genocide sobre la ceremonia y lo que significa terminar la carrera de medicina durante un genocidio.


Recomendamos leer Huda Ammori, «Palestine Action: sabotaje a la industria bélica israelí», Nora Barrows-Friedman, «Las tormentas y la hambruna azotan Gaza, que entra en el nuevo año bajo el asedio genocida impuesto por las potencias occidentales», «Catástrofe habitacional en Gaza, mientras las democracias occidentales siguen siendo protagonistas del genocicio» y «El genocidio de las potencias occidentales perpetrado por Israel continúa, mientras el invierno llega implacable a Gaza», Craig Mokhiber, «Cómo el mundo puede enfrentarse al mandato colonial inaceptable en Gaza del Consejo de Seguridad de la ONU» y «La ONU abraza el colonialismo: análisis del mandato del Consejo de Seguridad para la administración colonial estadounidense de Gaza»; Tariq Ali, «Guerra sin fin en Palestina», Qassam Muaddi, «9100 palestinos languidecen en pésimas condiciones en las prisiones del Estado genocida israelí tras el acuerdo de «paz», Raymond Geuss, «La política de la impunidad de Israel», «La historia de los vencedores» y «Galia y Gaza», Michael Arria, «Veinte años de BDS: entrevista con Omar Barghouti, cofundador del movimiento» y Frédric Lordon, «El sionismo y su destino», todos ellos publicados en Diario Red. Abdel Qader Sabbah y Sharif Abdel Kouddous, «La basura está envenenando Gaza, escribiendo un capítulo de destrucción genocida homologable a la práctica biopolítica nazi», Drop Site News. Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Informes de la Relatora Especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados desde 1967, Francesca Albanese, «Anatomía de un genocidio» (2024) y «De la economía de la ocupación a la economía del genocidio» (2025) y «Gaza Genocide: a Collective Crime» (2025). Ilan Pappé, «Fantasías de Israel. ¿Puede sobrevivir el proyecto sionista?» y «El colapso del sionismo», El Salto.  Antony Loewenstein, El laboratorio palestino (2024). Baruch Kimmerling, Politicidio: La guerra de Ariel Sharon contra los palestinos (2004).

Este artículo se ha publicado originalmente en The Electronic Intifada y se publica aquí con consentimiento expreso de su editor.