La prohibición por parte del Estado terrorista israelí de treinta y siete organizaciones humanitarias tendrá efectos devastadores sobre Palestina
El Estado genocida israelí ha prohibido el trabajo de treinta y siete organizaciones humanitarias en Gaza y Cisjordania, mientras sigue destruyendo exhaustivamente la infraestructura social, médica, habitacional, hídrica y sanitaria palestina y concentrando a la población en zonas insalubres, devastadas y desprovistas de las condiciones mínimas de habitabilidad cada vez más reducidas, lo cual contribuye a intensificar el genocidio perpetrado por las potencias occidentales
La decisión de Israel de cancelar el registro de treinta y siete organizaciones de ayuda internacional a principios de este año ha supuesto un duro golpe para la presencia internacional en Palestina. Más allá de ello, ha supuesto un mazazo para la propia sociedad palestina. La prohibición de docenas de ONG internacionales amenaza innumerables programas de asistencia social y desarrollo, muchos de los cuales están gestionados por personal palestino y son cruciales para mantener los servicios esenciales en comunidades de toda Palestina. La prohibición se produjo tras una nueva serie de condiciones de registro impuestas por Israel a las organizaciones internacionales a principios de diciembre, entre las que se incluye la obligación de proporcionar a las autoridades israelíes los datos personales del personal palestino. Israel afirmó que las treinta y siete organizaciones no cumplían este requisito y el ministro de Asuntos de la Diáspora israelí, Amichai Chikli, declaró que la decisión tenía por objeto impedir la «explotación de la ayuda humanitaria en beneficio del terrorismo», aunque Israel nunca ha aportado pruebas de la existencia de tales vínculos.
La decisión afecta a varias organizaciones humanitarias internacionales destacadas como Oxfam, Médicos Sin Fronteras, el Norwegian Refugee Council e incluso a Cáritas, a todas las cuales se les ha notificado que deberán cesar sus operaciones en los territorios palestinos antes de marzo. La prohibición no se aplica a ningún organismo de las Naciones Unidas. Se prevé que el impacto de la prohibición se deje sentir con mayor intensidad en la Franja de Gaza, donde dos millones de palestinos dependen parcial o totalmente de la ayuda humanitaria. Las entregas de ayuda siguen estando restringidas tras meses de cierre prácticamente total de los pasos fronterizos de la Franja antes del alto el fuego acordado entre Israel y Hamás, que se halla en vigor desde el 10 de octubre de 2025.
La medida no fue ninguna sorpresa, en opinión de Shaina Low, portavoz del Norwegian Refugee Council (NRC), quien declaró a Mondoweiss que las autoridades israelíes llevan «meses restringiendo el trabajo de las agencias de ayuda internacional». «Israel ha denegado visados a nuestro personal y ha rechazado diecisiete solicitudes presentadas por nosotros para permitir la entrada de ayuda humanitaria en Gaza, además de imponernos restricciones de movimiento», afirmó Low. «Luego Israel nos impuso la exigencia de proporcionar información sobre nuestro personal, cosa que no podemos hacer, porque estamos legalmente obligados a proteger la privacidad de nuestros trabajadores y trabajadoras, especialmente porque recibimos financiación de países europeos, la cual también está condicionada a la protección de la información personal de nuestro personal en zonas de conflicto». «Por la misma razón también nos negamos a facilitar información sobre nuestro personal a Hamás en Gaza, cuando nos lo pidieron en el pasado, y hacemos lo mismo en todos los países en los que trabajamos», continuó Low. «Intentamos colaborar de buena fe con las autoridades israelíes, ofreciéndoles una verificación por parte de terceros, pero se negaron».
En Gaza, que depende totalmente de la ayuda humanitaria y de las instituciones que operan en la Franja, incluidas las organizaciones médicas, de ayuda urgente y educativas, se prevé que la prohibición tenga un profundo impacto en la vida pública y en la población en su conjunto
El NRC encabeza un grupo de organizaciones dedicadas a proporcionar refugio a la población desplazada desplazada, especialmente en la Franja de Gaza. Junto con otras organizaciones prohibidas, también distribuye agua potable y proporciona espacios educativos temporales para los niños, que no han podido asistir a la escuela durante dos años. De acuerdo con lo expresado por Low, el número de beneficiarios asciende a cientos de miles. «El aspecto crucial es que las agencias de ayuda internacional constituyen una parte fundamental de la distribución de la ayuda», continuó Low. «Incluso cuando son la ONU o el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas quienes llevan la ayuda a Gaza, a menudo son las ONG internacionales las que se encargan del último tramo para llegar hasta las familias, porque contamos con personal y conocimiento del terreno allí donde llegamos, y este aspecto también se verá afectado, si desaparecemos».
En Gaza, que depende totalmente de la ayuda humanitaria y de las instituciones que operan en la Franja, incluidas las organizaciones médicas, de ayuda urgente y educativas, se prevé que la prohibición tenga un profundo impacto en la vida pública y en la población en su conjunto. El doctor Shadi Zazzah, director de Rahma Worldwide for Relief and Development, la ONG estadounidense especializada en prestar ayuda urgente en zonas en crisis, afirmó que las consecuencias serían graves. «La denegación de permisos significaría cortar el sustento vital básico de más de dos millones de personas, la mayoría de las cuales viven por debajo del umbral de pobreza y necesitan urgentemente una intervención humanitaria de emergencia», declaró Zazzah a Mondoweiss. «Especialmente en el sector médico, que hoy en día depende por completo de la entrada de ayuda procedente del exterior a través de los pasos fronterizos. La suspensión de los permisos a las instituciones es una violación flagrante del trabajo humanitario».
Zazzah afirmó que la suspensión de los permisos no significa necesariamente el cese total de la ayuda en Gaza, pero su aplicación sí provocará una disminución significativa de las operaciones. «Las instituciones se verán obligadas a comprar en el mercado local, lo cual conlleva implicaciones financieras como pagar el doble del precio estándar, aumentar los costes y reducir netamente el número de beneficiarios». Al-Zazzah aclaró que el apoyo financiero de Rahmah Worldwide for Relief and Development seguirá estando disponible, pero casi con toda seguridad disminuirá, ya que muchos socios y donantes cuentan con la ayuda en especie. La suspensión de los permisos impide que dicha ayuda entre en Gaza, lo que significa que se perderá una parte sustancial del apoyo financiero que llega en forma material, lo cual afectará directamente a las operaciones sobre el terreno. Al-Zazzah afirmó que la misión de su organización desde el comienzo de la guerra ha sido prevenir la hambruna y proteger la vida humana, y añadió que el acoso y las restricciones han estado presentes durante los últimos dos años. En su opinión, las últimas medidas suponen una escalada de la presión sobre las organizaciones humanitarias, lo cual ha obligado a algunas de ellas a reducir sus servicios.
La incapacidad de la Autoridad Palestina para satisfacer la totalidad de las necesidades sociales no hace sino poner de relieve la importancia de la sociedad civil activa en Cisjordania
Rahma Worldwide for Relief, añadió, sigue operando en la medida de lo posible. «Antes de la guerra, la organización enviaba regularmente misiones médicas a la Franja de Gaza, habiendo totalizado cuarenta misiones», afirmó Zazzah. Estas misiones entraban en Gaza con ayuda médica, incluyendo medicamentos, equipos, dispositivos médicos y ambulancias, y han contribuido a la protección de muchos pacientes al proporcionarles asistencia médica directa. Sin embargo, la reciente prohibición de entrada de delegaciones médicas ha provocado un descenso de los servicios médicos, en particular de medicamentos y equipos médicos, cuya entrada dependía de las evaluaciones de los equipos médicos especializados que operaban en el marco de esas misiones. En opinión de Zazzah, su suspensión tiene ya en estos momentos repercusiones negativas para el sector médico.
Al-Zazzah afirma que, durante los últimos dos años, su organización ha traído aproximadamente 3500 camiones con suministros para refugios, medicamentos y alimentos, además de prestar servicios como la rehabilitación de pozos, el mantenimiento de la red de agua y el suministro de agua potable en los campamentos de desplazados. La suspensión de los permisos ha afectado significativamente tanto a la cantidad como a la calidad de la ayuda, que Rahma Worldwide for Relief puede proporcionar en Gaza. También ha afectado a las organizaciones asociadas, muchas de las cuales han redirigido su apoyo a otras regiones como consecuencia de las restricciones, a pesar de la magnitud de la crisis humanitaria imperante en la Franja.
Organizaciones internacionales y sociedad civil en Cisjordania
En Cisjordania, el impacto previsto también es generalizado. En una declaración emitida tras la decisión israelí, Humanity and Inclusion (antes Handicap International), una de las treinta y siete organizaciones afectadas, afirmó que estos grupos «son fundamentales para implementar la respuesta humanitaria» en el territorio, ya que han trabajado en colaboración con Naciones Unidas y con las organizaciones de la sociedad civil palestina para «prestar asistencia vital a gran escala».
En Nablus, una de las ciudades de Cisjordania más afectadas por las incursiones israelíes desde 2021, el Hospital de Rehabilitación al-Amal lucha por satisfacer la creciente demanda. «Somos uno de los dos únicos centros de rehabilitación existentes en las seis provincias del norte de Cisjordania», declaró Firas al-Khader, miembro de la junta directiva de la Union of Health Care Committees (UHCC), a Mondoweiss. La UHCC es la organización matriz del Hospital y forma parte de lo que se conoce como el Clúster de Salud, una red de ONG palestinas e internacionales dedicadas a la salud. Humanity and Inclusion también es miembro del Clúster. En este Clúster se identifican las necesidades de la comunidad y se crean asociaciones locales para satisfacerlas. «Así es como hemos establecido una asociación con Humanity and Inclusion», explicó Al-Khader. «Esto ayuda a cubrir las necesidades del centro de rehabilitación». «Ofrecemos fisioterapia, terapia ocupacional, terapia del habla y la audición, y fabricación e instalación de prótesis para personas amputadas», dijo. «Somos una organización sin ánimo de lucro y nuestros pacientes pagan tarifas simbólicas, mientras que algunos reciben tratamiento completamente gratuito tras la evaluación de sus antecedentes».
Solo en 2025 la reducción de las tarifas para los pacientes alcanzó los 65.000 dólares, una diferencia que solo pudo cubrirse con donaciones y programas de colaboración con ONG internacionales, como Humanity and Inclusion. «Desde 2023 muchos pacientes no pueden llegar al hospital debido a los puestos de control y los bloqueos y muchos han tenido que alquilar apartamentos en Nablus para poder asistir a las sesiones de terapia», explicó al-Khader. «Esto ha aumentado el coste para ellos, lo que nos ha obligado a aplicar más reducciones y a depender más de las colaboraciones internacionales».
Hasta ahora, las organizaciones han encontrado algunas formas de eludir la prohibición «para permitir que los pacientes continúen el tratamiento en sus ciudades, pero esto también aumenta la necesidad de una mayor coordinación con las agencias internacionales, que apoyan a nuestros socios locales», añadió.
«Si las organizaciones internacionales se ausentan, nos veremos obligados a depender cada vez más de nuestra comunidad local, como ocurrió antes y durante la Primera Intifada, lo que nos hará retroceder décadas», afirmó Al-Khader. «En lugar de desarrollar capacidades para satisfacer las crecientes necesidades, nos veremos obligados a centrarnos en la mera supervivencia».
En Masafer Yatta, una comunidad de doce pueblos palestinos situados en el sur de las colinas de Hebrón, el ayuntamiento local también está preocupado por el impacto de la prohibición. A pesar de enfrentarse a constantes amenazas israelíes de borrar su comunidad mediante las prohibiciones de construcción, las demoliciones y la violencia de los colonos, Nidal Younis, alcalde de Masafer Yatta, declaró a Mondoweiss que «nosotros, como municipio local, gestionamos seis centros médicos cerca de la zona clasificada por el ejército israelí como zona de tiro, de los cuales dependen los mil doscientos palestinos de la zona para recibir atención sanitaria primaria». «Los médicos que dirigen estos centros son médicos palestinos de organizaciones médicas locales sin ánimo de lucro, que forman parte de un programa financiado por Care International, o médicos internacionales de Médicos Sin Fronteras. Ambas organizaciones figuran en la lista de treinta y siete grupos prohibidos por Israel», dijo Younis, lo cual significa que la atención sanitaria en Masafer Yatta, una de las zonas más vulnerables de Palestina, desaparecerá.
«En estos momentos, el colapso de este sistema podría tener efectos más peligrosos que el colapso de la propia Autoridad Palestina, especialmente ante la ausencia de un sistema de protección social respaldado por el gobierno palestino»
«Médicos Sin Fronteras, por ejemplo, proporciona atención psicológica en los seis centros, así como otros servicios de atención primaria», dijo Younis. «Y los médicos palestinos de Palestinian Medical Relief, que realmente dirigen los centros, forman parte de un programa financiado por Care. El Ministerio de Salud palestino, por su parte, no puede cubrir este vacío debido a la actual crisis financiera de la Autoridad Palestina», añadió. La incapacidad de la Autoridad Palestina para satisfacer la totalidad de las necesidades sociales no hace sino poner de relieve la importancia de la sociedad civil activa en Cisjordania. Desde la década de 1980, antes de la crisis actual y de que se creara la AP, la sociedad civil palestina ya cubría las carencias existentes por la ausencia de servicios estatales. Fueron estas organizaciones las que desempeñaron un papel fundamental en la Primera Intifada de 1987, las cuales, tras los Acuerdos de Oslo, se incorporaron al sistema de la Autoridad Palestina, ya sea como organizaciones no gubernamentales o como parte de su propia burocracia.
De acuerdo con el investigador palestino Jebril Muhammad, esta conjunción de ONG internacionales y locales se volvió aún más crucial tras el fin de la Segunda Intifada en 2005, cuando el poder de la Autoridad Palestina se debilitó. «Durante la Segunda Intifada, la acción militar israelí se centró en las instituciones de la Autoridad Palestina, lo que debilitó su capacidad para cumplir con su responsabilidad de reconstrucción y asistencia social», explicó Muhammad a Mondoweiss. «Esto hizo que la Autoridad Palestina dejara espacio a las organizaciones sin ánimo de lucro, que aumentaron su dependencia de las organizaciones internacionales y crearon un sistema en el que las ONG locales e internacionales se complementaban entre sí». En opinión de Muhammad, esta evolución alivió a la Autoridad Palestina de gran parte de su responsabilidad social. «El sistema de ayuda social palestino pasó a depender más de la sociedad civil y de la presencia internacional en Palestina», explicó. «En estos momentos, el colapso de este sistema podría tener efectos más peligrosos que el colapso de la propia Autoridad Palestina, especialmente ante la ausencia de un sistema de protección social respaldado por el gobierno palestino».
Recomendamos leer Huda Ammori, «Palestine Action: sabotaje a la industria bélica israelí», Nora Barrows-Friedman, «El Estado terrorista israelí y las potencias genocidas occidentales hacen morir a los bebés de hipotermia e imponen condiciones de habitabilidad monstruosas en Gaza», Mitchell Plitnick, «Qué significa el ataque de Estados Unidos a Venezuela para Oriente Próximo», Craig Mokhiber, «El inicio de la era de la impunidad: Venezuela, Palestina y el fin del derecho internacional» «Cómo el mundo puede enfrentarse al mandato colonial inaceptable en Gaza del Consejo de Seguridad de la ONU» y «La ONU abraza el colonialismo: análisis del mandato del Consejo de Seguridad para la administración colonial estadounidense de Gaza»; Tariq Ali, «Guerra sin fin en Palestina», Qassam Muaddi, «Estados Unidos ha anunciado la «Fase 2» del alto el fuego en Gaza, que deja indiferente a los palestinos por su vacuidad y su inalterada violencia genocida» y «9100 palestinos languidecen en pésimas condiciones en las prisiones del Estado genocida israelí tras el acuerdo de «paz», Michael Arria, «Veinte años de BDS: entrevista con Omar Barghouti, cofundador del movimiento» y Frédric Lordon, «El sionismo y su destino», todos ellos publicados en Diario Red. Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, Informes de la Relatora Especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados desde 1967, Francesca Albanese, «Anatomía de un genocidio» (2024) y «De la economía de la ocupación a la economía del genocidio» (2025) y «Gaza Genocide: a Collective Crime» (2025). Ilan Pappé, «Fantasías de Israel. ¿Puede sobrevivir el proyecto sionista?» y «El colapso del sionismo», El Salto. Antony Loewenstein, El laboratorio palestino (2024). Baruch Kimmerling, Politicidio: La guerra de Ariel Sharon contra los palestinos (2004).
Este artículo se ha publicado originalmente en Mondoweiss y se publica aquí con consentimiento expreso de su editor.