Ana Lilia Pérez: “Pemex fue la caja chica de presidentes y funcionarios durante décadas”
En La Base América Latina, la periodista Ana Lilia Pérez —quien ha documentado durante años el saqueo a Petróleos Mexicanos— recordó que la empresa “sigue siendo una de las principales petroleras a nivel mundial” y que tiene un valor simbólico único por la nacionalización de la industria en 1938. Aquella decisión del general Lázaro Cárdenas, dijo, “fue la más importante en la historia de este país” y llegó a representar hasta el 47% de los ingresos nacionales.
Pero ese orgullo fue desmantelado con “medidas neoliberales de rapacidad”. Desde los años noventa, se aplicó una privatización encubierta: servicios antes realizados por Pemex pasaron a ser subcontratados, las refinerías trabajaban a menos del 40% de su capacidad y se importaba la mayoría de combustibles. “La reforma más lesiva fue la de Peña Nieto”, denunció, porque subutilizó la infraestructura, vendió plantas productivas como chatarra y, al mismo tiempo, compró instalaciones obsoletas con sobreprecio.
La apertura al sector privado para importar y comercializar combustible, explicó, “potencializó el huachicol fiscal”: empresas que declaraban un volumen reducido y metían de contrabando la mayor parte. A esto se sumó el saqueo directo por parte de directivos que usaban a Pemex como “caja chica del presidente y funcionarios públicos”, con casos de gastos personales millonarios y viajes sin justificación.
Frente a este pasado, Pérez señaló que las medidas anunciadas por la presidenta Claudia Sheinbaum apuntan a “recuperar la soberanía y el orgullo de la empresa petrolera” y a impulsar su desarrollo sin sobrecargarla fiscalmente. “Pemex genera 100.000 empleos directos y una parte importante de los ingresos del país”, recordó, y advirtió que el reto es evitar que vuelva a ser botín de intereses privados.
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