'La Base' en Colombia, periodismo al periodismo

Urge en Colombia un canal que ponga en el debate nacional dónde queda el derecho a la información consagrado en al artículo 20 cuando la prensa corporativa antepone sus intereses a los de la ciudadanía

El anuncio por parte del sistema de medios públicos de RTVC sobre la emisión del programa español La Base del Canal Red, despertó todo tipo de reacciones en las redes sociales, buena parte de ellas tan injustificadas como reveladoras. En Colombia se volvió costumbre que los medios entre sí se tapen con la misma cobija o “no se pisen la manguera”, como se suele decir para describir un espíritu de cuerpo para defender, justificar o esconder lo indefendible. La Revista Semana viene haciendo campaña política hace más de dos años, y buena parte de la prensa hegemónica se abstiene de denunciar el escandaloso tránsito línea editorial a ideológica para finalmente convertirse en instrumento de una campaña política. Asimismo, siguen retomando las informaciones del medio para reproducirlas. Los prejuicios de Vicky Dávila y María Andrea Nieto, cabezas del semanario, plagados de racismo y clasismo son retomados por diarios que hacen parte del mismo conglomerado económico. Su impronta es la apología al odio.

Para quienes aún no lo sepan, La Base cumple con una labor pedagógica al analizar la forma en que los medios de comunicación cubren la realidad mostrando el proceso editorial detrás de los titulares, enfoques y las estrategias para imponer narrativas muchas veces a expensas del derecho a la información. A comienzos de la década de los 90 se hablaba del “efecto CNN” por medio del cual quedó en evidencia el papel de los medios corporativos en la normalización y legitimización de las guerras e intervenciones de Estados Unidos en Medio Oriente.  Desde entonces, los medios han sido en buena medida responsables del doble rasero a la hora de informar sobre eventos como las Primavera Árabes, alabadas y celebradas y la tragedia palestina cuya violencia se ha normalizado. Los medios han sido instrumentos útiles de la hegemonía de un capitalismo depredador, vigilante y que no tiene reparos en echar mano de la guerra para aceitar la industria.

La Base es una apuesta pedagógica para avanzar hacia una ciudadanía dialogante y que no sea solamente consumidora frenética de contenidos

En Colombia el papel de los medios hegemónicos ha sido nefasto. En las épocas aciagas de la seguridad democrática, paréntesis autoritario donde se violaron derechos humanos de las peores maneras, la prensa hizo apología a la guerra con titulares que enaltecieron victorias militares sin reparos por los derechos humanos y el derecho internacional humanitario.  Entre los pasivos más visibles de la democracia colombiana aparece el papel de los medios de comunicación como legitimadores de la violencia del establecimiento. No solamente guardaron silencio e impusieron la cultura de la autocensura, sino que han estado ausentes de las conmemoraciones sobre hechos que marcaron la violencia estatal y paramilitar. La ausencia de un cubrimiento masivo a las audiencias de la Jurisdicción Especial para la Paz clave en las revelaciones sobre le el peor periodo autoritario de los últimos años da cuenta de una cultura del silencio y aquiescencia con los crímenes de Estado. Pero eso no es todo, se ha vuelto frecuente que comulguen con el negacionismo más revictimizante y presenten como polémica aquello que es condenable sin titubeos, para la muestra el cubrimiento de los actos repudiables de Miguel Polo Polo contra las familias de las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales.

La Base es una apuesta pedagógica para avanzar hacia una ciudadanía dialogante y que no sea solamente consumidora frenética de contenidos. Allí se explicitan casos concretos de las formas más efectivas, burdas o elaboradas de manipulación, a saber las noticias falsas (bulos), los titulares tendenciosos, enmarcados o engañosos, la información incompleta o la tendencia cada vez más presente en los medios hegemónicos de negarse a rectificar, pues de manera absurda lo ven como señal de debilidad. La Base abre una ventana a los temas internacionales y a una geopolítica que interesa cada vez más a los colombianos. Urge en Colombia un canal que haga periodismo al periodismo y ponga en el debate nacional dónde queda el derecho a la información consagrado en al artículo 20 cuando la prensa corporativa antepone sus intereses a los de la ciudadanía.  Este programa que lleva más de dos años en el aire, debe servir como ejemplo para que otros medios alternativos pongan en marcha discusiones análogas que permitan a la ciudadanía contar con herramientas contra la manipulación.

No se trata de que Canal Red y La Base iluminen a la sociedad colombiana, sino de articular iniciativas contrahegemónicas en distintas latitudes

No hay recetas, no se trata de que Canal Red y La Base iluminen a la sociedad colombiana, sino de articular iniciativas contrahegemónicas en distintas latitudes. La crisis de los medios corporativos es un fenómeno global y las lecciones entre el Norte y el Sur global deben circular para poner del lado de la gente el proceso globalizador, hasta ahora enemigo de las reivindicaciones populares y locales.

Por eso no es de extrañar la virulencia de la extrema derecha al conocerse la noticia sobre La Base en Señal Colombia (canal público). ¿Por qué nos niegan el derecho a informarnos más y mejor? El establecimiento colombiano desde hace muchos años tiene conciencia sobre la importancia del control de los medios de comunicación, por eso ha conformado un oligopolio cuyos abusos son cada vez más difíciles de esconder. Con la aparición de medios comunitarios, populares y contrahegemónicos se proyecta la posibilidad real de una nueva matriz informativa. El miedo de ese establecimiento es fundado.