“EE.UU. no logró cambiar el régimen en Irán y está atrapado en un pantano estratégico”: Bernabé Malacalza en La Base América Latina
El analista geopolítico Bernabé Malacalza advierte que la guerra impulsada por la administración de Donald Trump contra Irán no alcanzó sus objetivos iniciales y podría tener efectos económicos y políticos en América Latina, además de reconfigurar las tensiones geopolíticas en el continente
En La Base América Latina, el investigador del CONICET argentino y especialista en geopolítica Bernabé Malacalza analizó el desarrollo del conflicto entre Estados Unidos e Irán y sus posibles consecuencias globales y regionales.
Para el académico, la estrategia de Washington enfrenta actualmente un escenario complejo: aunque Estados Unidos intenta presentar algunos logros tácticos como victorias, no ha conseguido su objetivo principal.
“El objetivo inicial era cambiar el orden político en Irán, y eso no ocurrió”, señaló Malacalza.
Según explicó, la administración de Donald Trump intenta mostrar tres logros como avances militares: el asesinato del ayatolá Ali Jamenei, la destrucción parcial de capacidades misilísticas iraníes y el debilitamiento de su infraestructura naval.
Sin embargo, en términos estratégicos, la situación dista de ser una victoria.
El país persa ha respondido con ataques contra infraestructura energética, refinerías y centros estratégicos vinculados al sistema económico global, además de acciones dirigidas contra bases militares estadounidenses
Un conflicto sin ganador claro
Para Malacalza, el conflicto ha derivado en lo que denomina un “pantano estratégico”.
En ese escenario, Irán tampoco parece capaz de ganar la guerra, pero sí ha logrado impedir que Estados Unidos alcance sus objetivos.
El país persa ha respondido con ataques contra infraestructura energética, refinerías y centros estratégicos vinculados al sistema económico global, además de acciones dirigidas contra bases militares estadounidenses.
Uno de los factores más delicados del conflicto es el bloqueo del estrecho de Ormuz, un punto clave del comercio mundial de petróleo.
“El cierre del estrecho está alterando los precios del petróleo y generando incertidumbre en la economía mundial”, explicó el analista.
Según Malacalza, Irán difícilmente levantará ese bloqueo sin una negociación previa, lo que coloca a la Casa Blanca en una posición complicada.
A esto se suma otro problema: Estados Unidos carece actualmente de intermediarios diplomáticos que puedan facilitar un diálogo con el gobierno iraní.
"Incluso los países que podrían beneficiarse en el corto plazo por el alza del petróleo enfrentan riesgos derivados de la inestabilidad económica global" advirtió Malacalza
Impactos económicos para América Latina
El conflicto también podría tener repercusiones en América Latina, especialmente en el ámbito económico.
Malacalza explicó que algunos países exportadores de petróleo —como Venezuela, Brasil o Colombia— podrían beneficiarse momentáneamente de la subida del precio del crudo.
Sin embargo, el panorama general es de incertidumbre.
La volatilidad en los precios energéticos podría provocar presiones inflacionarias globales, lo que terminaría afectando también a las economías latinoamericanas.
“No sabemos cuánto durará la guerra ni cómo evolucionará el mercado energético”, advirtió.
Por esa razón, incluso los países que podrían beneficiarse en el corto plazo por el alza del petróleo enfrentan riesgos derivados de la inestabilidad económica global.
Malacalza recordó que durante la llamada Cumbre del Escudo de las Américas, Donald Trump reunió a varios gobiernos alineados con su agenda política y de seguridad, muchos de ellos vinculados a la ultraderecha regional
¿Podría Trump trasladar la confrontación a América Latina?
El analista también abordó la posibilidad de que Estados Unidos busque compensar un eventual fracaso en Medio Oriente con una mayor presión política o militar en América Latina.
Según Malacalza, esa hipótesis no puede descartarse.
Recordó que durante la llamada Cumbre del Escudo de las Américas, Donald Trump reunió a varios gobiernos alineados con su agenda política y de seguridad, muchos de ellos vinculados a la ultraderecha regional.
En ese encuentro se planteó la posibilidad de legitimar intervenciones en la región, particularmente en países considerados adversarios de Washington.
Entre ellos, mencionó a Cuba como un posible foco de tensión.
“La pregunta es si Trump buscará tapar el fracaso en Irán con una intervención en América Latina”, explicó.
No obstante, el especialista señaló que Cuba presenta características políticas y militares muy distintas a otros escenarios.
La isla cuenta con una estructura estatal consolidada, una tradición política de varias generaciones de liderazgo revolucionario y un aparato de inteligencia reconocido incluso por funcionarios estadounidenses.
Una región políticamente dividida
Malacalza destacó que el contexto político latinoamericano actual es particularmente complejo.
Por un lado, existen gobiernos que han celebrado o respaldado la ofensiva militar estadounidense, lo que representa un cambio significativo respecto a la tradición histórica de América Latina como zona de paz.
Por otro lado, algunos líderes regionales han condenado la intervención militar en Irán.
Entre ellos mencionó a Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y Gustavo Petro en Colombia, quienes han criticado abiertamente las acciones de Washington y Tel Aviv.
Aun así, el especialista considera que la región carece actualmente de la capacidad política suficiente para actuar como contrapeso frente a Estados Unidos.
Al mismo tiempo, los aliados de Trump tampoco cuentan con la capacidad logística o militar necesaria para facilitar una intervención regional.
Países clave como Brasil y Colombia atraviesan procesos electorales próximos, lo que limita el margen de maniobra de sus gobiernos
Un escenario geopolítico incierto
En este contexto, Malacalza considera que América Latina se encuentra en una posición de debilidad frente a las dinámicas globales.
La región no tiene hoy la capacidad suficiente para frenar posibles intervenciones externas, pero tampoco posee una coordinación política capaz de construir una estrategia común.
A ello se suma que países clave como Brasil y Colombia atraviesan procesos electorales próximos, lo que limita el margen de maniobra de sus gobiernos.
Según el analista, tanto Lula como Petro buscan evitar confrontaciones directas con Washington que puedan afectar la estabilidad política interna.
El resultado es una región marcada por la fragmentación política y la incertidumbre estratégica.
Y en ese contexto, concluye Malacalza, los próximos movimientos de la administración Trump —tanto en Medio Oriente como en América Latina— seguirán siendo un factor clave para entender la evolución del escenario internacional.
Para ver la entrevista completa y el programa "Irán resiste, Trump sin plan y las campanas doblan por Latinoamérica| La BaseLatam 1x152" sigue el enlace: