La Base América Latina

Madrid, el refugio dorado de los expresidentes mexicanos

Entrevista a Álvaro Delgado en La Base América Latina
Carlos Salinas de Gortari, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto —tres de los personajes más polémicos del México contemporáneo— han encontrado en Madrid un hogar. Ninguno puede caminar tranquilo por las calles de su país sin despertar rechazo, pero en la capital española, como relata el periodista Álvaro Delgado en entrevista con La Base América Latina, “se van hasta a beber a la embajada”

“Madrid será la tumba del fascismo”, decían los republicanos españoles en plena Guerra Civil. No lo fue entonces. Pero hoy, en un giro inesperado de la historia, Madrid se ha convertido en un refugio para las derechas latinoamericanas, en particular para expresidentes mexicanos que, lejos del escrutinio público de su país, encuentran en la capital española una suerte de exilio dorado.

¿Por qué Madrid? Álvaro Delgado, periodista del medio Sin Embargo, lo explicó en entrevista con La Base América Latina. “Madrid es una ciudad extraordinaria, pero también es una metrópolis de la derecha, no solo la española, sino la hispanoparlante”, señaló. Para Delgado, la capital española se ha consolidado como un centro de poder conservador global, con fuerte capacidad de atracción para políticos latinoamericanos que enfrentan desprestigio en sus países de origen.

"además tenemos un fiscal inepto y cómplice, Alejandro Gertz Manero, que no va a hacer nada"

Carlos Salinas, de hecho, ya cuenta con la nacionalidad española. Calderón y Peña Nieto —aunque según Delgado no se hablan— comparten vínculos con él, además de un historial que los hace poco queridos en México. Y aunque cada uno enfrenta acusaciones distintas, lo cierto es que el sistema judicial mexicano no ha avanzado en su contra. “Están impunes”, dice Delgado con claridad. “A Calderón aún podrían atribuirle responsabilidades por el operativo 'Rápido y Furioso', o por los reclusorios concesionados. A Peña Nieto por raterías".

¿Y por qué no se avanza? La respuesta, para Delgado, está en una definición política clara: “Primero con López Obrador, ahora con Claudia Sheinbaum. No le quieren mover. Y además tenemos un fiscal inepto y cómplice, Alejandro Gertz Manero, que no va a hacer nada”.

Tampoco los grandes medios españoles parecen tener interés en revisar esos vínculos. Salvo contadas investigaciones de El País, particularmente sobre Peña Nieto, los expresidentes mexicanos gozan de una discreción bien cuidada. Las relaciones entre la oligarquía española y el poder político mexicano se han consolidado con negocios de alto perfil: “Hay vasos comunicantes”, advierte Delgado. “Peña Nieto hizo negocios corruptos con OHL, una transnacional española que luego cambió de nombre a Aliática. Calderón también está ligado a empresas españolas”.


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