México

“El modelo de vivienda en México generó más casas, pero también más deuda y desigualdad”: Rosalba Loyde en La Base América Latina

Rosalba Loyde en La Base América Latina
El acceso a vivienda en México creció bajo esquemas de crédito, pero profundizó desigualdades territoriales y dejó una crisis que aún no se resuelve.

Vivienda para endeudarse: el legado del modelo neoliberal

Rosalba Loyde, profesora e investigadora de la UAM, advierte que el problema de la vivienda en México no puede entenderse únicamente como un déficit de casas, sino como el resultado de un modelo que priorizó el acceso a través del endeudamiento.

Desde las décadas de los ochenta y noventa, con la implementación de políticas neoliberales en la región, la producción habitacional creció, pero lo hizo bajo una lógica de mercado.

Más personas accedieron a vivienda, sí, pero mediante créditos que, en muchos casos, se volvieron impagables. Esto permitió reducir el déficit cuantitativo, pero trasladó el problema a una dimensión económica y social mucho más compleja.

A este fenómeno se sumó otro elemento clave: la localización. Para abaratar costos, las viviendas fueron construidas en las periferias urbanas, alejadas de centros de trabajo, servicios y equipamientos. El resultado fue una expansión urbana desordenada que profundizó desigualdades y generó nuevas tensiones en la vida cotidiana de millones de personas.

Desde las décadas de los ochenta y noventa, con la implementación de políticas neoliberales en la región, la producción habitacional creció, pero lo hizo bajo una lógica de mercado

Más casas, menos ciudad: el problema de la calidad

El modelo no solo falló en términos financieros, sino también en la calidad del hábitat. Loyde subraya que la vivienda no puede reducirse a una estructura física, sino que debe entenderse como parte de un entorno más amplio que incluye accesibilidad, servicios, seguridad y condiciones de vida dignas.

Sin embargo, la política habitacional de las últimas décadas ignoró estos elementos. Se construyeron viviendas sin considerar su integración urbana, lo que derivó en espacios desconectados, con escasa infraestructura y limitadas oportunidades económicas.

Esta lógica produjo un fenómeno visible hoy en múltiples ciudades: miles de viviendas abandonadas o subutilizadas. No porque no exista necesidad habitacional, sino porque esas viviendas no responden a las condiciones reales de vida de quienes deberían habitarlas.

El nuevo intento: repetir errores con otro discurso

Frente a este panorama, el actual plan de vivienda impulsado por el gobierno mexicano abre una nueva etapa, pero también plantea riesgos. Loyde reconoce avances en la participación estatal y en la intención de atender a sectores de menores ingresos, pero advierte que persiste una visión centrada en lo cuantitativo.

El énfasis en el número de viviendas a construir reproduce una lógica similar a la del pasado: priorizar la cantidad sobre la calidad. Sin una planificación integral que considere servicios, ubicación y sostenibilidad urbana, existe el riesgo de replicar los mismos errores bajo un discurso distinto.

Para la investigadora, el desafío no es solo construir más viviendas, sino garantizar que esas viviendas sean habitables en el tiempo, evitando que se conviertan en nuevos focos de abandono o precariedad.

El papel del Estado: de facilitador a regulador real

Uno de los puntos centrales del análisis es el rol del Estado. En el modelo neoliberal, el gobierno actuó principalmente como facilitador del mercado, habilitando suelo y condiciones para que el sector privado produjera vivienda.

Esto permitió abaratar costos, pero a costa de desplazar la vivienda hacia zonas periféricas y de someter su producción a criterios de rentabilidad. El resultado fue un modelo que benefició al mercado, pero no resolvió las necesidades estructurales de la población.

Loyde plantea que el Estado debe asumir un papel mucho más activo, no solo regulando, sino incidiendo directamente en la producción, localización y acceso a la vivienda. Existen modelos internacionales donde el gobierno establece cuotas obligatorias de vivienda asequible o incluso controla integralmente su desarrollo, limitando la lógica puramente mercantil.

Para la investigadora, el desafío no es solo construir más viviendas, sino garantizar que esas viviendas sean habitables en el tiempo, evitando que se conviertan en nuevos focos de abandono o precariedad

Una crisis estructural que sigue abierta

El diagnóstico es claro: el problema de la vivienda en México no es solo herencia del pasado, sino una crisis estructural que sigue vigente. La existencia de cientos de miles de viviendas vacías, junto con el crecimiento del alquiler y la dificultad de acceso para nuevas generaciones, evidencia que el modelo actual no está funcionando.

Más allá de los cambios en las políticas públicas, la clave está en transformar la lógica que ha dominado la producción habitacional durante décadas. Mientras la vivienda siga tratándose como mercancía y no como derecho, las soluciones seguirán siendo parciales.

En ese sentido, la advertencia de Rosalba Loyde apunta a un punto de fondo: sin un cambio estructural en la forma en que se concibe, produce y gestiona la vivienda, cualquier intento de solución corre el riesgo de repetir los mismos problemas que hoy se intentan corregir.


Para ver la entrevista completa y el programa "Adiós a la deuda eterna: México rescata el derecho a la vivienda | La BaseLatam 1x168" sigue el enlace: