El cierre de Laura Arroyo

El triángulo sionista #ElCierre

EEUU, Argentina e Israel son el triángulo sionista del nuevo orden mundial. No son adversarios locos y separados. Son un mismo adversario coordinado. Nuestra resistencia también ha de coordinarse

Quien siga pensando que Gaza era solo Gaza, que Netanyahu estaba solo en Israel y que el genocidio estaba dirigido solo a un grupo étnico, se equivoca. Las evidencias son muchas y ayer se sumó una más. El activista pacifista e internacionalista Thiago Ávila fue detenido ayer por segunda vez en menos de dos semanas. Primero fue en Panamá, la semana pasada. Estuvo retenido en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, y fue interrogado durante más de seis horas por las fuerzas de seguridad panameñas. ¿Su delito? El activismo. Y ayer, al llegar a Argentina por la mañana, fue detenido por la Policía de Seguridad Aeroportuaria que lo separó arbitraria y violentamente de su esposa y su hija para llevárselo a interrogar y, se presume, para deportarlo. ¿Su delito? El activismo. Es decir, hacer política. Thiago Ávila está siendo víctima de una persecución por su acción política. Háblennos ahora de democracias liberales o de derechos humanos. Háblennos ahora de garantías constitucionales. Háblenos ahora, señor Milei, de “libertad”.

En el país de la libertad carajo, si eres un activista, un defensor de los derechos humanos, un opositor al régimen sionista israelí, un antiimperialista que rechaza el bloqueo de los EEUU contra Cuba o su ataque ilegal contra Venezuela, eres expulsado. En el país de la libertad carajo, no entran los que ejercen su libertad si esa libertad le molesta al presidente sionista de América del Sur, Javier Milei. Nunca quiso libertad, siempre quiso cárcel para sus opositores. La única libertad que conoce la bestia en Casa Rosada es la de su propia crueldad.

El triángulo de poder del nuevo (des)orden mundial tiene cada vez el rostro más claro: en el norte Donald Trump, en Oriente Medio (Golfo Pérsico es más exacto) Benjamin Netanyahu y en América del Sur Javier Milei. El triángulo, el triunvirato, el tridente del nuevo orden mundial genocida opera articuladamente. Por supuesto que hay una internacional reaccionaria, pero conviene notar dónde están los vértices de mayor poder (o mayor crueldad) en ese ecosistema, ¿por qué este triángulo es importante? Porque está situado geoestratégicamente y, en concreto, porque abundan los recursos naturales en dos de esos polos, América del Sur y Oriente Medio. Litio, cobre, oro, petróleo, gas, agua. Trump es perfectamente consciente de que necesita de esos dos ángulos para su hegemonía mundial. Milei en el sur ha demostrado ser útil no sólo por su voluntad entreguista, vendepatria y sumisa de gatito arrodillado ante el emperador, sino porque Milei es como una epidemia. Llegó con la finalidad de hacer de Argentina un laboratorio de la versión bestializada del imperialismo de nuestros tiempos. Y lo ha hecho bien. Está destrozando todo a su paso. Pero el verdadero objetivo de Milei es contagiar, como buena epidemia, en la región. Y hacer “centristas” a otros fascistas que a lo mejor no siguen sus mismas formas histriónicas, pero sí tienen la motosierra activada. Kast es resultado también de Milei, Paz es resultado también de Milei, Noboa es resultado también de Milei y por lo mismo en la región lo que se libra no es el cambio de gobiernos, sino la articulación de un eje que le haga frente a uno de los ángulos del triángulo de poder mundial de estos tiempos. Ese ángulo está en Argentina.

Por eso la detención de Thiago Ávila resulta clave. Porque excede las fronteras. Esta vez el gobierno sionista de Milei muestra esa otra parte del rostro. Ya lo hizo antes posicionándose con Netanyahu aplaudiendo su genocidio contra el pueblo palestino y ahora vuelve a hacerlo al atentar contra un ciudadano brasileño cuyo único delito es oponerse al aliado del triángulo, Benjamin Netanyahu.

No es casual que esta misma semana se aprobara la pena de muerte contra los palestinos en Israel, que en Argentina el Gobierno declarara terrorista a la Guardia Revolucionaria Iraní en plena guerra causada por los ataques ilegales de los EEUU e Israel el 28 de febrero y que ayer detuvieran a Thiago Ávila. El tono está subiendo. Las fronteras ya no existen. El eje de poder tiene tres polos y están articulados. La detención arbitraria, violenta e injusta de un activista por oponerse a los que amenazan a la humanidad, entra dentro de esta foto del nuevo orden genocida en el mundo.

Y por eso esta es la clave más importante. El adversario está organizado, está articulado, está actuando coordinadamente. EEUU, Argentina e Israel son el eje sionista de tres polos, el triángulo sionista del nuevo orden mundial. No son adversarios locos y separados. Son un mismo adversario coordinado. Nuestra resistencia también ha de coordinarse y por eso Thiago Ávila es importante, porque no lo detienen por ser un activista en solitario, no lo detienen por segunda vez en dos semanas por ser un individuo incómodo. Lo detienen porque él también es parte de una red, de una coordinación y una articulación de resistencia. Frente a su eje sionista del mal, hay una red internacionalista de la paz, de los derechos, de la vida. Thiago Ávila es parte de una red. Parte de flotillas, convoys, marchas, foros, huelgas, boicots y tantas campañas donde hay miles de activistas poniendo el cuerpo como él, poniendo el rostro, como él y jugándose la libertad como él. Por eso Ávila es incómodo porque no es uno, es millones. Y por eso nuestra articulación es más importante hoy que ayer. Porque el adversario es uno, está coordinado en todos sus polos, nosotras tenemos que hacer lo mismo. Necesitamos ser un eje de múltiples polos de resistencia, una red de millones de activistas que en cada espacio que tenemos desde esta pantalla de televisión hasta tus redes sociales, tus grupos de WhatsApp, las calles de tu pueblo o las plazas de tu país, seamos capaces de entender que en estos tiempos el activismo no es ya una elección, sino la única vía de supervivencia. Thiago Ávila nos recuerda eso cada día. Al igual que Greta, Nicole, Clara, Rima, Jaldia… Ahora es cuando no bajamos los brazos. No pedimos la libertad de Thiago por afinidad. Exigimos existir y no vamos a permitir que nos callen ni disciplinen a través de las amenazas contra uno de los nuestros. Parte el 12 una nueva flotilla hacia Gaza. Si ellos amenazan, nosotras respondemos con tres tazas de terquedad revolucionaria.