Jorge Martínez: Retrato póstumo de un macarra inteligente
La noticia ha causado un impacto enorme en todo el mundo de la cultura en general y de la música en particular. Personalmente, recibí la noticia alrededor de las 11 de la mañana de hoy, 9 de diciembre y debo reconocer que me ha impactado tanto como a todos los demás. Jorge Martínez, o Jorge Ilegal, como todo el mundo le llamábamos, ha muerto víctima del cáncer que se le diagnosticó el pasado mes de septiembre y que obligó a cancelar la gira que tenía prevista para presentar su último disco de estudio.
Se dice, no sin fundamento, que la mejor forma de que en España se reconozcan los méritos de alguien y que se valore lo positivo de lo que pueda haber aportado es que muera y entonces todos los obituarios glosen sus logros y sus cualidades. Más allá del tópico, y lo digo porque así lo siento, ciertamente Jorge Martínez fue un gran tipo, al que tuve la suerte de conocer en persona, entrevistar en numerosas ocasiones y con el que siempre tuve muy buen rollo y me reí muchísimo. Jorge, como yo, era asturianu y además de Xixón, sin duda eso siempre une… no coincidimos, pero los dos pasamos por el Jovellanos, y eso imprime carácter.
Jorge fue el fundador y el líder de un grupo entre finales de los 70 y primeros 80 al que se ha asociado con el punk rock, sobre todo por la actitud provocativa, gamberra y macarra de la que hacían gala, Ilegales, aunque musicalmente Ilegales siempre fueron una banda mucho más heterogénea, de rock fuerte, crudo y letras llenas de espíritu radical y provocativo, pero que de las que se podían hacer lecturas que iban más allá de la mera provocación. En sus primeros años, no éramos pocos los heavymetaleros que aunque no fuera nuestro estilo, nos gustaban los Ilegales e íbamos a verlos cuando venían a tocar a Madrid. Mientras los popes de los medios que todos y todas conocéis no dejaban de babosear con la movida y elevaban a la categoría de leyendas a gentes que luego han demostrado quienes eran en realidad -Nacho Cano, Alaska y similares- Ilegales imponían su propia ley, aunque esos medios les ignorasen.
Mientras los popes de los medios que todos y todas conocéis no dejaban de babosear con la movida y elevaban a la categoría de leyendas a gentes que luego han demostrado quienes eran en realidad, Ilegales imponían su propia ley
Antes de Ilegales, Jorge formó con su hermano una banda llamada Madson que pudo haber sido fichada por el sello Chapa discos de Mariskal Romero, que se dio a conocer en un festival en Avilés con Bloque, Asturcón y los míticos Crack, que sí terminarían grabando con Chapa. Madson ya tocaban algunas de las canciones que popularizarían Ilegales, como “Tengo un problema sexual”, “Delincuente habitual” o “Soy un macarra”, que según contaba en una entrevista hace algunos años el propio Jorge, “la compuse cuando le robábamos el coche al padre de Paco para ir a Oviedo a ver a un tío que reparaba altavoces”.
Fiel a esa actitud punk, Jorge era un tipo provocador, arrogante -siempre defendía que la arrogancia era la actitud natural de todo aquel que hace rock´n´roll- y que le encantaba ver las caras de la gente que se escandalizaba, muy al estilo de José Carlos Molina de Ñu, por ejemplo, ante las boutades que acostumbraba a soltar. De hecho, ese afán transgresor mal entendido y fruto de la radicalidad punk de aquellos años, ese afán de romper con todo, le llevó a hacer una canción a la que denominó “Heil Hitler”, cuya letra por un lado pretendía, como era de ley en todo grupo que se reclamaba del punk, atacar a los hippies y por otro, burlarse de muchos punks que imitando a los Sex Pistols utilizaban en su estética simbología nazi. Por supuesto, Ilegales y Jorge en particular fueron criticadísimos por aquello, que el propio Jorge me reconoció privadamente que aunque fuera con intención de hacer una crítica corrosiva, una broma provocativa que pretendía precisamente lo contrario de lo que mucha gente interpretó, no lo debió hacer.
De hecho, en una entrevista fechada en 2017 con la web ‘He reunido a la banda’, decía sobre el procesamiento y la persecución a Cesar Strawberry: “Es increíble. Yo creo que la culpa la tenemos nosotros como colectivo. No solo los músicos, los artistas en general. En un afán de llegar a más público, muchos artistas han intentado ser políticamente correctos y agradar a todo el mundo, y eso ha hecho que las libertades se vayan restringiendo cada vez más, cada vez más. En vez de expandirlas, las hemos restringido. Hay que romper esas fronteras para mantener las libertades, porque los prohibidores son muy eficaces y muy conscientes. Acabarán mandándonos caminar por la derecha en la acera, ordenándonos la vida”.
Cuando tuve ocasión de conocerle un poco más en profundidad y más allá de ese barniz de rockero salvaje, agresivo y asustaviejas, conocí y aprecié en Jorge un tipo que tenía unos conocimientos musicales extraordinarios -tuvimos largas charlas sobre los Quicksilver Messenger Service y su formidable guitarrista John Cipollina, que nos encantaba a los dos- escuchaba música constantemente, compraba discos de vinilo de manera compulsiva y era todo un placer escucharle comentar, con ese entusiasmo que le caracterizaba sus canciones favoritas y como disfrutaba haciendo estallar los amplis forzando el volumen a tope. Igualmente poseía una vastísima cultura literaria y también hablamos muchas veces de poetas clásicos romanos como Horacio, Juvenal o Virgilio, además de Quevedo o contemporáneos como Hunter S.Thompson o Sam Shepard.
Cuando tuve ocasión de conocerle un poco más en profundidad y más allá de ese barniz de rockero salvaje, agresivo y asustaviejas, conocí y aprecié en Jorge un tipo que tenía unos conocimientos musicales extraordinarios
Musicalmente, era todo un talento incluso en la técnica; se fabricaba a menudo sus propias guitarras y sus propios amplificadores y hasta en una de las últimas veces que vino a que le entrevistáramos en ‘Mariskalrock’, nos arregló un reproductor de CD que arrancaba con retraso porque tenía la lente desajustada. Desmontó el aparato, lo reparó y lo volvió a dejar montado y arreglado como si lo hubiéramos traído del servicio técnico.
Comentaban esta mañana en RNE, más concretamente en “El Ojo Crítico” de Laura Martínez Ruibal hablando sobre Jorge Martínez, que cuando en septiembre se le diagnosticó el cáncer que ha acabado con su vida, más de alguno de sus amigos comentó que en el fondo les daba pena el cáncer, porque no se imaginaba la paliza que Jorge le iba a dar y como iba a quitárselo de encima… ojalá hubiera sido así.
Adiós, paisanu. Fue divertido compartir algunos ratos contigo y fue genial pasar tantos buenos ratos con los Ilegales y con tus locuras. Gracias por todo.