El Pentágono vuelve a confiar en el propagandista Michael Bay

Los soldados secretos de BengasI - Paramount Pictures
Tras rodar un carísimo spot para el Servicio Secreto, Bay tiene en su agenda un filme sobre la Operación Furia Épica  

Michael Bay, multimillonario director y productor, es uno de esos horteras que supo hacerse hueco en el Hollywood de los noventa y lo hizo trasladando al cine la estética del videoclip, formato en el que se hizo un nombre con trabajos para Vanilla Ice, Tina Turner o Meat Loaf. Todo el que haya consumido cine comercial norteamericano en los últimos treinta años sabe lo que significa leer Michael Bay en una pantalla: adrenalina, testosterona, estrellas, empalagosos romances, realización epatante y efectista, grandes explosiones, martilleante música épica…

Y guiones infames. Todo empezó con esa estúpida buddy movie llamada Dos policías rebeldes y siguió con un disparate como La roca (un militar loco toma Alcatraz y amenaza con misiles a la ciudad San Francisco), una chorrada aun mayor con Armageddon (mineros comandados por Bruce Willis salvando a la tierra de un meteorito) y el gran dislate: Pearl Harbor, un filme vulgar, cursi e interminable.

Bay hasta se encargó de rodar un caro spot de reclutamiento del Servicio Secreto para emitirse en la Super Bowl

Luego Bay se pasó una década estrenando películas de la franquicia Transformers, esos camiones que se convierten en robots, una indescriptible sucesión de bodrios. También estrenó 13 Horas: Los soldados secretos de Bengasi, sobre un valeroso equipo de seis miembros de Operaciones Especiales enviado para rescatar a los supervivientes de un atentado contra el consulado estadounidense y un anexo cercano de la CIA en Bengasi. La película, un panfleto, encantó a Donald Trump porque criticaba la gestión de la administración Obama, en concreto las decisiones tomadas por su secretaria de Estado, Hillary Clinton, en el asalto en el que murió el embajador Christopher Stevens.

En 2025 Michael Bay hasta se encargó de rodar un caro spot (dos millones de euros) de reclutamiento del Servicio Secreto para emitirse en el especio de más audiencia de la televisión norteamericana: la Super Bowl. El spot, que se montó a contrarreloj en solo nueve días y mezcla de forma delirante el atentado contra Donald Trump en Pensilvania con el atentado contra Reagan y hasta el 11-S, se tituló “Una historia de protección” y su slogan fue “Los protectores nacen, no se hacen”. Lo mejor de esta producción es que mientras Bay rodaba el spot su equipo de producción le informó que Donald Trump in person quería saludarlo. Y así fue, aterrizó el Air Force One, Trump bajó por la famosa escalerilla y felicitó a Bay por su cine y su gran servicio a su administración. 

13 Horas: Los soldados secretos de Bengasi - Paramount Pictures

Lo cierto es que Michael Bay siempre se ha llevado bien con el Pentágono. A nadie se le escapa que en el relato del Departamento de Defensa es imprescindible la gran máquina de propaganda que es Hollywood. Y en la larga historia de amor de Bay con el Ejército yanqui es fundamental que recordemos a su productor Jerry Bruckheimer, con el que empezó trabajando en Dos policías rebeldes. Bruckheimer ha sido un perrito faldero del Pentágono por todo lo que pudo lograr de él. Como recuerda David L. Robb en su fundamental libro Operación Hollywood, a cambio de su respaldo en aviones, barcos y todo tipo de instalaciones, Bruckheimer le regaló al Pentágono Top Gun, un largo spot publicitario que sirvió para que miles de jóvenes se alistasen en la marina.

Gracias al enorme éxito de Top Gun, Paramount logó el total respaldo del Pentágono para rodar la caza del Octubre rojo, El vuelo del Intruder y La colina de la hamburguesa. En aquellos patrioteros y reaccionarios años ochenta de la era Regan también dieron luz verde a Top Gun 2, pero el escándalo Tailhook hizo que la secuela (que Joseph Kosinski acabó rodando en 2022) fuese cancelada.

El escándalo Tailhook (nombre que viene del gancho de parada o tailhook usado en portaaviones) lo protagonizó la Asociación Tailhook, organización privada que congrega a pilotos y tripulaciones de la aviación naval y cada año celebraban un congreso en Las Vegas. Y en 1991, en la 35ª edición, lo que sucedió en el hotel Las Vegas Hilton lo cambió todo. Cientos de oficiales participaron o fueron testigos mudos de sistemáticas agresiones sexuales y del método al que llamaban “El Pasadizo”. A saber: los pilotos se alineaban a ambos lados de los pasillos del hotel y forzaban a todas las mujeres que pasaban entre ellos mientras les rasgaban la ropa y la agredían sexualmente.

Finalmente, se identificó a más de ochenta y tres mujeres y siete hombres que habían sido agredidos sexualmente en el evento, se estableció que trescientos oficiales habían tenido conductas inapropiadas o delictivas y ningún oficial fue juzgado en una corte marcial. Eso sí: la reputación de la aviación naval quedó por los suelos durante años y cuando Bruckheimer volvió a llamar a la puerta del Pentágono le dijeron que se largase con viento fresco. No querían saber nada de viriles y ligones pilotos.

Pearl Harbor - Jerry Bruckheimer Films

Años más tarde, en la producción de Armaggedon, Bruckhemier y Bay volvieron a necesitar la ayuda del Pentágono. Aunque se negaron a que, como les pedía el Ejército, el héroe perforador (Bruce Willis) tuviese un pasado militar, accedieron a que en el filme hubiera mucha mayor presencia de la Fuerza Aérea estadounidense. Una vez aceptada la imposición, la relación con los militares fue excelente.

Con Universal Pictures como estudio productor, Bay proyecta dirigir una película sobre los dos pilotos rescatados de Irán en la llamada Operación Furia Épica

En la producción de Pearl Harbor, Bruckheimer y Bay fueron mucho más que complacientes con el Pentágono accediendo a cambiar el guion después de que la familia del teniente coronel Jimmy Doolittle, el piloto que bombardeó Tokio en la Segunda Guerra Mundial, se quejara de cómo lo retrataba el texto de Randall Wallace, guionista de Braveheart que describió a Doolittle como un tipo vulgar, cruel, estúpido y mal hablado. Y aunque el Departamento de Defensa ya había aprobado el proyecto, Bruckheimer y Bay cambiaron al personaje para contar con el fundamental respaldo del Departamento de Defensa.

Ahora Michael Bay, y con Universal Pictures como estudio productor, proyecta dirigir una película sobre los dos pilotos rescatados de Irán en la llamada Operación Furia Épica, acción militar contra Irán que Trump aprobó en febrero de este año. La misión, realizada en abril, fue una peligrosa y exitosa misión de rescate para salvar a dos pilotos de un F-15E Strike Eagle derribado.

Tras el rescate, Trump, eufórico, publicó en Truth Social: “¡LO TENEMOS! Mis compatriotas estadounidenses, en las últimas horas, el ejército de Estados Unidos llevó a cabo una de las operaciones de búsqueda y rescate más audaces de la historia de EE. UU., para uno de nuestros increíbles oficiales de tripulación, que además es un coronel muy respetado y a quien me complace informarles que ahora está A SALVO Y SANO Y SALVO. Este valiente guerrero estaba tras las líneas enemigas en las traicioneras montañas de Irán, siendo perseguido por nuestros enemigos, que se acercaban cada vez más por hora, pero nunca estuvo realmente solo porque su comandante en jefe, el secretario de Guerra, el presidente del Estado Mayor Conjunto y compañeros de combate vigilaban su posición las 24 horas del día, y planificando diligentemente su rescate. Por mi indicación, el ejército estadounidense envió decenas de aviones, armados con las armas más letales del mundo, para recuperarlo. Ha sufrido heridas, pero estará bien”.

Del proyecto, que será una adaptación del libro que escribe Mitchell Zuckoff sobre la misión y publicará HarperCollins, se encargarán Scott Gardenhour (productor de Armageddon y Pearl Harbor) y Erwin Stoff (productor ejecutivo de Matrix y que trabajó con Gardenhour en 13 Horas: Los soldados secretos de Bengasi). Seguro que imaginan los resultados: más patrioterismo, héroes machirulos, estética hiperbólica y música hortera. En fin, más propaganda yanqui.