Bolsonaro frente a la justicia

Foto tomada del video del juicio transmitido por STF
La imagen de Jair Bolsonaro en el banquillo de los acusados, respondiendo ante un tribunal por una de sus fechorías, es ya un triunfo simbólico de las fuerzas populares

El pasado 9 de junio inició el juicio al expresidente brasileño Jair Bolsonario y siete de sus colaboradores por el intento de golpe de Estado en enero de 2023, luego de una apretada jornada electoral en la que Luiz Inacio Lula Da Silva resultó electo presidente por segunda ocasión. Lula se impuso al bolsonarismo después de salir de la cárcel, donde estuvo a causa de uno de los episodios de lawfare más grotescos del siglo XXI.

Bolsonaro, de 70 años, compareció el martes ante el juez Alexandre de Moraes, considerado enemigo por el bolsonarismo, y negó cualquier participación en un plan para derrocar a Lula, cuando éste apenas llevaba una semana en el cargo. 

La fiscalía de Brasil lo acusa de liderar una "organización criminal" para invalidar los resultados electorales e impedir la asunción del presidente. De acuerdo con la denuncia, habrían sopesado asesinar a Lula, al vicepresidente Geraldo Alckmin, y al propio de Moraes. Bolsonaro y los otros acusados, entre ellos cuatro exministros, el exjefe de la Marina y dos autoridades de la Agencia Brasilera de Inteligencia, pueden enfrentar penas de hasta 40 años de cárcel. 

La historia de Brasil está marcada por la dictadura militar devenida del Plan Cóndor, que llegó al poder derrocando al gobierno democrático de Joao Goulart en 1964, para instalar un régimen militar que durante 21 años torturó, asesinó y provocó el exilio de miles de brasileñas y brasileños. Desde el golpe del estado hasta la recuperación de la democracia en 1985, la Junta Militar brasileña gozó de una impunidad absoluta que le permitió simular un régimen aparentemente civil en el que nunca hubo elecciones, y el presidente era electo por el poder legislativo. Pero los elegidos siempre militares que trazaron el destino de la nación brasileña bajo la tutela de los Estados Unidos y con las consignas del anticomunismo y al nacionalismo. La tortura, el asesinato, las desapariciones y la persecución política fueron los instrumentos principales de la represión militar y de la policía, lo que produjo que unos 10 mil brasileros tuvieran que exiliarse para mantener su libertad. 

A diferencia de otros países latinoamericanos, la Junta Militar nunca fue juzgada y en el ejército brasileño sobrevivieron y se exacerbaron movimientos de ultraderecha que engendraron a una de las figuras más agresivas del conservadurismo mundial:

El triunfo de la democracia no trajo consigo la justicia. A diferencia de otros países latinoamericanos, la Junta Militar nunca fue juzgada y en el ejército brasileño sobrevivieron y se exacerbaron movimientos de ultraderecha que engendraron a una de las figuras más agresivas del conservadurismo mundial: Jair Bolsonaro, un capitán proveniente de las alcantarillas del sistema político brasileño que tenía el objetivo de regresar a Brasil a la época de las cavernas

En su largo camino de tropelías (el irresponsable manejo de la pandemia de covid-19, los saqueos extendidos del Amazonas y los escándalos de narcotráfico de integrantes de su equipo), el asalto a Brasilia parece solo una anécdota más. Pero es la que ha llevado al banquillo, por primera vez en la historia de Brasil, a militares de alto rango. El juicio, donde además del expresidente se juzga a 7 altos cargos de su administración corresponde a un episodio nunca visto en Brasil y poco visto en América Latina en los últimos tiempos, donde los referentes de gobiernos progresistas son proscritos mientras que los represores rara vez encuentran consecuencias a sus actos.

En el pasado cercano, numerosas referencias del campo popular latinoamericano han tenido que enfrentarse a la persecución y el hostigamiento jurídico y mediático. Basta con mencionar a la argentina Cristina Fernández de Kirchner, recientemente proscrita, y al propio Lula Da Silva. En contraparte, los representantes de la restauración neoliberal latinoamericana, llámense Mauricio Macri, Leopoldo López, Álvaro Uribe, Luis Fernando Camacho, Felipe Calderón, Enrique Peña Nieto, Luis Lacalle Pou, no han estado ni cerca de pisar la cárcel.

En brasil se juega no sólo el intento de impedir la toma de posesión de un gobierno democráticamente electo, sino una ofensiva autoritaria sin precedentes en la historia de este país. Bolsonaro ha rechazado los cargos y en la audiencia mantuvo un tono mesurado y pidió disculpas a Moraes por sus acusaciones anteriores. Un verdadero santo. "El expresidente mentía 11 veces por día. ¿Vieron su desfachatez en la declaración? El país no merece eso. Este es un país de gente seria", declaró molesto el propio Lula, en un evento en Minas Gerais.  

Pero la imagen de Jair Bolsonaro en el banquillo de los acusados, respondiendo ante un tribunal por una de sus fechorías, es ya un triunfo simbólico de las fuerzas populares y muestra la naturaleza de estos tiempos agitados y ambivalentes. Aunque se vivan momentos difíciles, siempre llegará un facista a su cita con la historia.