México

México y la encrucijada del T-MEC

Donald Trump y Claudia Sheinbaum

Uno de los temas cruciales para encauzar la posición de México en el nuevo orden internacional es su relación comercial con Estados Unidos condicionada por la revisión y renegociación del T-MEC

 

 

Juan Ramón de la Fuente, el canciller mexicano, compareció el día de ayer ante el Senado de la República para rendir cuentas por el trabajo de la Cancillería en el primer año de Claudia Sheinbaum como presidenta de México. Doce meses complicados, especialmente para una cartera como la de Relaciones Exteriores, con el regreso de Donald Trump y su incesante política de acoso e injerencia política, la crisis migratoria, las amenazas arancelarias, sus amagos de ejercer operaciones armadas en territorio mexicano con el pretexto del combate al narcotráfico, la renegociación del T-MEC y el genocidio palestino en manos de Israel. Un panorama extremadamente complejo, al que nuestro país tuvo que responder, reaccionar y adaptarse.

Un año retador que está redefiniendo al mundo, que plantea cambios en todos los rubros que parecen ser definitorios, en el plano humanitario en tanto que límites de crueldad pueden emplearse sin tener consecuencias, como en el plano económico en tanto que niveles de acumulación capitalista y relaciones asimétricas entre naciones centrales y periféricas. En este contexto uno de los temas cruciales para encauzar la posición de México en este nuevo orden es su relación comercial con Estados Unidos condicionada por la revisión y renegociación del T-MEC, un acuerdo que emana del antiguo TLCAN que sumió a México en los infiernos del neoliberalismo, destruyó el campo y  fomentó la desindustrialización de su matriz productiva.

La revisión y renegociación del T-MEC comienza a tomar la agenda pública. Las declaraciones de Donald Trump en un momento declarando muerto al tratado y luego proponiendo tratados bilaterales con México y Canadá abandonando el libre comercio tripartito han abierto una ventana inesperada tras la amenaza de imposición de aranceles. En este contexto, Juan Ramón de la Fuente, proclamó larga vida al T-MEC y Claudia Sheinbaum recordó su naturaleza como ley en los tres países, lo cual dibuja un terreno largo y sinuoso donde la suerte de nuestro país puede cambiar abruptamente. 

Las posibilidades de una integración regional diferente a la actual están ceñidas bajo la sombra de Donald Trump. Construir una relación comercial más justa y recíproca con Estados Unidos depende de la astucia del Gobierno de México y su primera presidenta, que hasta el momento ha enfrentado con altura las dificultades y ha hecho que se respete la soberanía.

La tarea es titánica y exige la reconfiguración de las cadenas productivas y de trabajo y la profundización de estrategias como el Plan México que podría potenciar la diversificación, la sustitución de importaciones y reindustrialización de sectores clave. De La Fuente aseguró que se seguirá trabajando para que las negociaciones se den en términos tersos y con mayores ventajas para México y dijo que no ve obstáculos que podrían negar el avance. Las preguntas en el aire son ¿cuánto podría transformar a México una renegociación que cambie completamente la correlación de fuerzas en las relaciones entre los tres países de norteamérica? y ¿cuál será el vínculo con Estados Unidos en los tiempos de Trump?