Una detrás de otra
Hace apenas unos meses, el presidente argentino Javier Milei promocionó una criptoestafa de alcance global, con particular incidencia en el público estadounidense. Por aquel entonces, el líder de La Libertad Avanza todavía conservaba un nivel de apoyo electoral respetable. Al menos eso decretaban las encuestas, aunque los resultados en algunas elecciones provinciales no terminaban de acompañar a sus candidatos. Sea como fuere, su ejecutivo no estaba en crisis.
Indudablemente, aquellos argentinos que ya entonces se reconocían opositores a la gestión lunático-libertaria de los Milei y los Caputo ahondaron su rechazo al presidente. De entre las filas de quienes acompañan su mandato, una porción notable creyó las pobres justificaciones del propio Milei —“No promocioné, solo difundí”—. Otros no le creyeron, pero consideraron que era insuficiente para dejar de apoyarle. Y otros —los menos— trazaron allí una línea, pues se negaban a apoyar a un criptoestafador.
Pocos meses después, estalló el escándalo de las coimas. En el centro estaba Karina Milei, hermana del presidente y secretaria general de la Presidencia. Audios de Diego Spagnuolo, un hombre muy cercano al presidente, relataban cómo ella se quedaba el 3% de contratos en el área de discapacidad. Los más fieles mileistas siguieron negando. Algunos de los que sospecharon con la estafa $LIBRA, pero decidieron seguir acompañando, pusieron ahí el límite.
La certificación de que José Luis Espert, cabeza de lista en la provincia de Buenos Aires para las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, recibió doscientos mil dólares —por lo pronto— de Fred Machado, acusado de integrar una narcoestructura
La estrepitosa derrota en la Provincia de Buenos Aires constataba para muchos no solo la catadura moral de la hermana del presidente, sino la confirmación tardía de la criptoestafa. “En una te banco; en dos no”, dijeron algunos. Semanas después, el más escandaloso de entre todos los escándalos terminó de sepultar la credibilidad de quienes todavía se resistían: la certificación de que José Luis Espert, cabeza de lista en la provincia de Buenos Aires para las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, recibió doscientos mil dólares —por lo pronto— de Fred Machado, acusado de integrar una narcoestructura.
Hace apenas unos días, todo el ecosistema político-mediático de Argentina exigía a Javier Milei que retirase la candidatura de Espert. Desde C5N hasta La Nación+. Desde la izquierda trotskista hasta los streamers libertarios. Todos. Javier Milei recibió a Espert en la residencia presidencial el viernes y, un par de horas después, fue publicado el primero de los tres tweets de la penosa obra que ha hundido al gobierno a tres semanas de los comicios.