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Cultura de la violación

Albert Luque elogia a Rubiales y afirma que a Jenni Hermoso “se le fue de las manos”

En una entrevista en ABC el día antes del 8M, el exfutbolista deja entrever que le parece injusto lo que ha pasado con Luis Rubiales y evita hacer autocrítica sobre su papel durante aquellos días

El exdirector deportivo de la selección masculina Albert Luque tras declarar en el juicio contra Rubiales — Carlos Luján / Europa Press
El exdirector deportivo de la selección masculina, Albert Luque, tras declarar en el juicio contra Rubiales — Carlos Luján / Europa Press

En una reciente entrevista con ABC, Albert Luque, exfutbolista y exdirector deportivo de la Federación Nacional Española de Fútbol, quien fue uno de los absueltos en el caso Rubiales, dio su versión sobre la polémica generada por la agresión sexual de Luis Rubiales a Jenni Hermoso y su supuesto papel en presionar a la víctima para que desmintiera lo ocurrido. A lo largo de la conversación, Luque dejó entrever que no se sentía responsable de los hechos y reiteró su apoyo a Rubiales.

La implicación de Albert Luque en la controversia

Albert Luque fue acusado de intentar coaccionar a Jenni Hermoso para que defendiera públicamente a Rubiales después del beso no consentido que este le dio al final del Mundial femenino de 2023. La Fiscalía sostiene que Luque viajó a Ibiza, donde las jugadoras celebraban el campeonato mundial, para convencer a Hermoso de que grabara un video en su defensa. Dado que no pudo encontrarse con ella personalmente, se comunicó con una amiga de la jugadora y le envió varios mensajes de WhatsApp en los que expresaba su molestia y calificaba a Hermoso de "mala persona". Además, se le acusó de sugerir que, si colaboraba, podría recibir beneficios futuros, como un cargo en la RFEF, aunque él negó esta acusación durante el juicio.

Luque compareció ante la Audiencia Nacional, donde negó haber coaccionado a Hermoso, aunque reconoció que trató de hablar con ella en Ibiza. En febrero de 2025, Luque fue absuelto de los cargos de coacción, al igual que el exseleccionador Jorge Vilda y el exdirector de marketing Rubén Rivera. A pesar de la absolución, la defensa de Hermoso interpuso un recurso parcial, pidiendo la nulidad parcial de la sentencia en lo que respecta al delito de coacciones. La apelación también solicita revisar la sentencia en relación con el delito de agresión sexual, pidiendo que se aumente la pena a Rubiales a un año de prisión y que la indemnización suba a 50.000 euros.

Albert Luque: desvinculación y minimización de la responsabilidad

En su entrevista con ABC, Luque expresó que esperaba que la sentencia le permitiera “olvidarse del caso”: “Soy un hombre de deporte, no de tribunales, y creía que podría retomar mi vida, pero el asunto sigue”. Con estas palabras, el exdirector deportivo dejó claro que deseaba pasar página, sin embargo, evitó hacer cualquier tipo de autocrítica sobre su implicación en los hechos.

Uno de los puntos más polémicos de la entrevista fue cuando insistió en su vínculo con Luis Rubiales, a pesar de la condena por agresión sexual: "Rubiales era y sigue siendo mi amigo. Su condena es un tema delicado y hablar de ello me puede perjudicar, pero creo que se puede imaginar lo que pienso". Estas palabras subrayan su negativa a distanciarse de Rubiales frente a un caso de agresión sexual que ha sacudido al deporte español.

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En cuanto a su intervención, Luque insistió en que su única intención era ayudar a Hermoso: "Yo la consideraba una amiga. Fui a Ibiza para decirle que tenía un amigo en la Federación dispuesto a escucharla y a ver lo que pasaba. Ella estaba tan afectada que no quería hablar con nadie y me envió a su amiga. Intenté explicárselo a su amiga, pero no me quiso recibir y me fui. Mi único objetivo era que supiera que dentro de la Federación tenía un amigo que no tomaba partido. Solo quería ayudar a dos amigos, no posicionarme de un lado u otro".

También, tras hablar de su amistad con Rubiales, expresó una opinión crítica sobre la reacción de Jenni Hermoso ante los hechos: "Mi opinión personal es que a Jenni se le fue de las manos. Se hizo una bola demasiado grande que ella no pudo controlar. Me sorprenden algunas de las decisiones que ha tomado, sí, pero al final la vida te va sorprendiendo con ciertas cosas". Estas declaraciones parecen restar responsabilidad a la jugadora, más que centrarse en la gravedad de lo sucedido y las consecuencias del comportamiento de Rubiales.

Cuando se le preguntó sobre cómo vivió este proceso junto a su familia, Luque se centró en el impacto personal del caso en su entorno: "Lo más difícil es cuando tus hijos te preguntan si vas a ir a la cárcel". Con esta respuesta, Luque hizo hincapié en el sufrimiento que ha causado el caso en su familia, sin mencionar el daño sufrido por la víctima de la agresión.

El 8M: La lucha contra la cultura de la violación y la impunidad en el caso de Jenni Hermoso

El movimiento feminista ha calificado la sentencia de Rubiales como “injusta”. Cabe recordar que este se ha caracterizado siempre por exigir que la violencia sexual sea reconocida como un delito grave, se reclama un cambio profundo en las actitudes de aquellos con poder, ya sea en el deporte, la política o cualquier otra esfera de la sociedad. La lucha por una cultura de consentimiento y respeto sigue más viva que nunca, y las manifestaciones del 8M son un claro recordatorio de que no podemos tolerar más actitudes que perpetúan la violencia de género, como las que se evidencian en este caso.

Las movilizaciones feministas, como las que tuvieron lugar en el marco del 8M, son una respuesta clara de apoyo a Jenni Hermoso y una crítica a una sociedad que aún minimiza los abusos y protege a los agresores. El feminismo exige que no se mire hacia otro lado cuando ocurre una agresión sexual, ni que se justifique bajo nociones como el "juego limpio" o la "intención amistosa", como intentaron hacer quienes defendieron a Rubiales. La cultura de la violación, que normaliza la violencia de género, se basa en la deshumanización de las mujeres y en la creencia de que sus cuerpos pueden ser objeto de propiedad o abuso, sin consecuencias para el agresor.