La respuesta de la derecha al apagón: defensa a ultranza de las nucleares
La derecha política y mediática han salido coordinadamente a defender a las nucleares y atacar a las renovables, en un ejercicio que busca proteger los intereses del oligopolio energético
El apagón ocurrido el lunes no tiene comparación histórica. Súbitamente, a las 12:33, toda la Península Ibérica se quedó sin luz. Cinco segundos en los que se perdió el 60% de la capacidad de generación eléctrica del sistema provocaron que muchas zonas del país perdieran el suministro hasta bien entrada la madrugada del martes.
A la pérdida de suministro eléctrico se sumó la caída de las telecomunicaciones, inhabilitando buena parte de los teléfonos. Esto acentuó el clima de confusión e incertidumbre en el que se sumió la sociedad española. Y mientras la población daba un ejemplo de civismo y solidaridad, múltiples actores políticos y mediáticos —teóricamente, los máximos responsables de prevenir la desinformación y liderar una respuesta sosegada y rigurosa— se encargaron de esparcir bulos y promover el caos.
Ante el desconocimiento que reina en torno a los motivos del apagón, los expertos vienen avisando de que podrían pasar meses hasta que tengamos respuestas concluyentes. Existen razones técnicas contundentes para ello, y es que para esclarecer los hechos que tumbaron un sistema tan complejo como la red eléctrica, hará falta analizar miles de datos y variables distintas.
Desde Red Eléctrica han rechazado la hipótesis de un ciberataque, pero el gobierno de Pedro Sánchez se niega a descartarla definitivamente. Queda por ver si esto responde a una prudencia desmedida del Presidente o una maniobra política, teniendo en cuenta que el próximo 9 de mayo comparecerá ante las Cortes Generales para ofrecer explicaciones del apagón, pero también del rearme. La ciberseguridad ha sido uno de los argumentos más utilizados desde Moncloa para justificar el aumento del gasto militar como una estrategia defensiva y disuasoria.
Por su parte, la ultraderecha ha aprovechado la situación desde el primer momento para impulsar sus teorías conspiranoicas; Abascal acusando al Gobierno de mentir y ocultar la información que lo incriminaba, Alvise Pérez hablando de ‘advertencia’, ‘experimento perverso contra nuestra libertad’ y difundiendo en sus canales de Telegram la teoría de que estábamos ante un ataque a nuestra soberanía…
Desde el Partido Popular tampoco han desaprovechado la oportunidad para criticar al Gobierno e impulsar su agenda. A las pocas horas, Feijóo ya hablaba de ‘apagón informativo’ y ‘gobierno sobrepasado’ que no ha querido asumir el mando, a pesar de que las 8 comunidades autónomas que solicitaron el nivel 3 de emergencia lo obtuvieron. Se refirió también a la ‘mala tarjeta de presentación’ que esto suponía para los líderes del Partido Popular Europeo que este 29 y 30 de abril se reuniesen en Valencia. En cambio, al líder del PP no le pareció que presentarse en dicho evento acompañado de Carlos Mazón ofreciera una mala imagen a la plana mayor de la derecha europea.
Otro frente de crítica desde el Partido Popular ha sido la gestión ‘ideológica’ del sistema energético, que supuestamente privilegia a las energías renovables en detrimento de la energía nuclear y los combustibles fósiles, lo que “nos está debilitando”. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha sido muy explícita en este sentido: “Hay una agenda ideológica detrás que es la de los cierres de las centrales nucleares.”
Las portadas de los grandes periódicos de la derecha apuntaban ayer en la misma línea. El titular de El Mundo era «Corredor ignora las alertas sobre las renovables desde hace cinco años»; La Razón abría con «El exceso de confianza en las renovables causó el apagón» y ABC, por su parte, con «La falta de nucleares y el ‘boom’ de las renovables tumbaron la red eléctrica».
Este es un marco clásico de la derecha; la izquierda se ha dejado llevar por un sectarismo ecologista que ignora la ciencia y no se corresponde con la realidad. Cualquiera con dos dedos de frente, sabe que es la propia ciencia quien sustenta las teorías del cambio climático y que el negacionismo climático de la derecha es acientífico, pero eso no convierte este relato en inofensivo.
En ocasiones, se tiende a pensar que la derecha ataca a las renovables y defiende la energía nuclear por cierta fetichización de lo tradicional, porque su pensamiento retrógrado los lleva a promover energías contaminantes frente a una izquierda moderna que defiende el ecologismo.
Si bien es cierto que la derecha no se caracteriza por haber demostrado nunca especial sensibilidad con el medio ambiente, la explicación es más fina. Lo que motiva su defensa de la energía nuclear no tiene tanto que ver con la moralidad ecologista ni la confianza en la ciencia, sino con intereses económicos perfectamente definidos.
Como bien explicaba Pablo Echenique en el programa Despierta! de Canal Red, la energía nuclear en la gallina de los huevos de oro para el oligopolio energético. Las centrales nucleares, cuyos altos costes de construcción fueron financiados desde el sector público, producen electricidad a bajo coste. Sin embargo, en el sistema de subasta marginalista que rige nuestro país, esa energía cuya producción es barata se vende al precio más alto, fijado en la subasta por formas de energía más caras como la quema de combustibles fósiles.