BRICS 2025: el Sur Global alza la voz
La XVII Cumbre del bloque dejó como resultado una declaración final de 126 puntos, en la que se exigieron reformas profundas al sistema multilateral, se trazaron planes económicos y climáticos alternativos, todo, bajo el lema “Fortalecer la cooperación para un mundo más justo”.
Con más de 4.000 delegados de 37 países y la participación inédita de movimientos sociales, la cumbre no solo reafirmó acuerdos entre gobiernos, sino que también consolidó espacios institucionales de diálogo con la sociedad civil.
Más allá de un mero evento político, las cifras reflejan el verdadero peso del bloque: los BRICS agrupan cerca de la mitad de la población mundial, aportan el 37,4 % del PIB global y concentran el 72 % de las reservas conocidas de tierras raras, junto con casi el 44 % de la producción mundial de petróleo y el 36 % del gas natural. Con estos datos, el bloque se posiciona ante el G7 desde un lugar de mayor igualdad. En su intervención, Vladimir Putin enfatizó esta realidad al señalar que “el PIB total de los BRICS, medido en paridad de poder adquisitivo, alcanza ya los 77 billones de dólares, según el FMI, superando notablemente a otros bloques, incluido el G7, que cuenta con 57 billones”.
este año participaron como invitados especiales algunos países latinoamericanos convocados por el anfitrión, el presidente Lula da Silva. Entre ellos estuvieron México, Uruguay y Chile
La cumbre del BRICS se desarrolló con la participación destacada de Brasil, India y Sudáfrica, tres pilares estratégicos del bloque. Rusia estuvo presente de forma virtual, debido a la orden internacional de arresto contra Vladimir Putin. China, por su parte, envió al primer ministro Li Qiang en representación del presidente Xi Jinping, quien no asistió personalmente. El encuentro se dio en medio del endurecimiento del proteccionismo estadounidense, promovido por Donald Trump, y del aumento de las tensiones económicas y tecnológicas con Asia.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, definió la cumbre como “extraordinaria” durante el balance que ofreció este lunes, tras el cierre del encuentro celebrado en el Museo de Arte Moderno de Río de Janeiro.
"En los BRICS queremos fortalecer el proceso democrático, el proceso multilateral. Queremos paz, desarrollo y participación social", afirmó Lula, resaltando el espíritu de diálogo y cooperación del bloque en medio de un escenario mundial marcado por la tensión y la incertidumbre.
Expansión del bloque y presencia de países invitados
Desde 2024, el BRICS ha iniciado su expansión. A los miembros fundadores se sumaron Etiopía, Egipto, Indonesia, Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos conformando el denominado BRICS+. El último en ingresar como miembro pleno fue Indonesia el pasado 6 de enero. Brasil también anunció la incorporación de Nigeria y Vietnam como nuevos socios del grupo.
Además, se creó la figura del “país asociado”, que permite a otras naciones participar como observadores. A partir del 1 de enero de 2025, se sumaron como Estados socios Bielorrusia, Bolivia, Cuba, Indonesia, Kazajistán, Malasia, Tailandia, Uganda y Uzbekistán. Esta modalidad busca ampliar el alcance geopolítico del bloque sin alterar sus estructuras internas de decisión.
Además de los países miembros y socios del bloque, este año participaron como invitados especiales algunos países latinoamericanos convocados por el anfitrión, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Entre ellos estuvieron México, Uruguay y Chile. En cambio, el mandatario colombiano Gustavo Petro, aunque había sido invitado, canceló su asistencia a último momento debido a una crisis diplomática con Estados Unidos.
Una voz colectiva ante la guerra y la desigualdad global
Frente a los conflictos en marcha y a las escaladas bélicas de las últimas semanas, los BRICS condenaron de explícitamente los ataques israelíes contra Gaza, exigieron un alto el fuego inmediato y la retirada total de las fuerzas israelíes de todos los territorios ocupados. Respaldaron la unidad territorial palestina bajo la Autoridad Nacional Palestina y rechazaron el uso del hambre como arma de guerra.
"Exhortamos a las partes a que participen de buena fe en nuevas negociaciones para lograr un alto el fuego inmediato, permanente e incondicional, la retirada total de las fuerzas israelíes de la Franja de Gaza y de todas las demás partes del Territorio Palestino Ocupado, la liberación de todos los rehenes y detenidos retenidos en violación del derecho internacional, y el acceso y la entrega sostenidos y sin trabas de la ayuda humanitaria", expresa la declaración final.
"Los ataques militares contra la República Islámica de Irán constituyen una violación del derecho internacional y de la Carta de la ONU"
Respecto a Irán, el bloque condenó los bombardeos efectuados por Israel y Estados Unidos en junio, denunciando su carácter ilegal y advirtiendo sobre el riesgo de atacar infraestructura nuclear con fines pacíficos. "Los ataques militares contra la República Islámica de Irán constituyen una violación del derecho internacional y de la Carta de la ONU", sostuvieron, expresando preocupación por los ataques a infraestructura civil e instalaciones nucleares.
Integración financiera, rechazo a restricciones comerciales y cambio climático
Uno de los ejes más relevantes de la cumbre fue la crítica al actual entramado financiero global. La declaración final denunció la estructura “obsoleta” del FMI y el Banco Mundial, reclamando una mayor representación para las economías emergentes. También cuestionaron el uso político del dólar como herramienta de sanción y poder, al tiempo que propusieron avanzar en el comercio en monedas locales y en la creación de una moneda común que sirva como alternativa a la hegemonía monetaria occidental.
Brasil, como país anfitrión, logró consenso para incluir en el documento la reforma del Consejo de Seguridad de la ONU, con el objetivo de garantizar un lugar permanente a países como Brasil e India. Rusia y China respaldaron abiertamente este reclamo, marcando una alianza estratégica dentro del bloque.
Advirtieron que medidas como aranceles arbitrarios o normas ambientales restrictivas generan incertidumbre y afectan el comercio global
En paralelo, se aprobó un Marco sobre Comercio y Desarrollo Sostenible y se reafirmó el compromiso con un sistema tributario internacional más equitativo y progresivo. El texto subraya la urgencia de combatir la evasión fiscal y los flujos financieros ilícitos, así como de imponer tributos a las grandes fortunas y a las multinacionales contaminantes.
Se destacaron los avances en la implementación de sistemas de pago transfronterizos basados en monedas locales, una estrategia que busca reducir la dependencia del dólar estadounidense y fortalecer la soberanía financiera del bloque.
Los BRICS cuestionaron las restricciones comerciales unilaterales impuestas por potencias como EE.UU. y la Unión Europea, sin nombrarlas directamente. Advirtieron que medidas como aranceles arbitrarios o normas ambientales restrictivas generan incertidumbre y afectan el comercio global. Aunque la declaración no nombra a países en específico, la crítica hace referencia a la guerra comercial impulsada por Donald Trump y a la ley de la Unión Europea que prohibe la importación de productos provenientes de áreas deforestadas.
El plan incluye financiamiento para transición energética, reforestación y control sobre la minería extractivista
En materia ambiental, se acordó una Declaración Marco sobre Finanzas Climáticas para facilitar el acceso a fondos verdes. El bloque defendió la necesidad de que los países ricos asuman su “deuda ecológica” con el planeta y denunciaron el “greenwashing” comercial de potencias como EE.UU. y la Unión Europea, que imponen restricciones ambientales a países del Sur mientras incumplen sus propios compromisos. También se comprometieron a liderar posiciones comunes en la COP30, que se celebrará en Brasil en noviembre. El plan incluye financiamiento para transición energética, reforestación y control sobre la minería extractivista.
"Rechazamos las medidas proteccionistas unilaterales, punitivas y discriminatorias bajo el pretexto de preocupaciones ambientales", señala la declaración final.
IA y soberanía digital
La cumbre también dejó avances clave en inteligencia artificial y desarrollos tecnológicos. Por primera vez, los BRICS adoptaron una declaración sobre IA que denuncia el monopolio de datos por parte de las grandes tecnológicas del Norte global y reclama soberanía digital para los países en desarrollo.
Gabriela Arévalo Guízar, académica del IISUE-UNAM y activista por el acceso abierto y la ciencia abierta, destaca que la inclusión de estos temas en la agenda del bloque es un avance significativo. “Es positivo que se ponga el foco en que los desarrollos tecnológicos, como la inteligencia artificial, sirvan para el bien común y no para la explotación del Sur por parte del Norte”, comenta en entrevista con Diario Red América Latina.
“No es casual que la ciencia abierta gane terreno justo ahora, en tiempos de inteligencia artificial generativa, porque estos desarrollos necesitan esos insumos"
Arévalo explica que la inteligencia artificial generativa depende en gran medida de contenido científico previamente validado, muchas veces obtenido de forma abierta, pero luego privatizado por grandes empresas tecnológicas. “Estamos en el dilema de cómo hacer que nuestras formas de defensa del acceso abierto y la ciencia abierta no se conviertan en otras formas de dependencia, sino en herramientas accesibles para todos, protegidas contra el lucro y usos militares”, señala.
La académica agrega que para lograr una verdadera soberanía digital es indispensable la regulación estatal con participación de la sociedad civil, los desarrolladores y las empresas, evitando que plataformas globales operen como “reinos independientes”. Al respecto, recuerda un pronunciamiento internacional, llamado “Recuperar la soberanía digital”, que aboga por un organismo multilateral que regule estas cuestiones y contemple impuestos a las grandes plataformas para financiar el desarrollo tecnológico en los países del Sur.
Por último, Arévalo resalta la inclusión del tema de la ciencia abierta, aún poco discutido en estos foros: “No es casual que la ciencia abierta gane terreno justo ahora, en tiempos de inteligencia artificial generativa, porque estos desarrollos necesitan esos insumos. Pero debemos aprovecharlos para nuestro desarrollo, sin que el Norte vuelva a dictar las reglas ni apropiarse de nuestras capacidades tecnológicas”. Además, resalta que la inteligencia artificial no debe usarse para desplazar trabajadores ni abaratar mano de obra, sino para impulsar un desarrollo social y tecnológico justo.
La voz de los pueblos: el Consejo Popular del BRICS+
Pero la gran novedad de esta cumbre fue la voz de los movimientos sociales. Por primera vez en la historia del bloque, el Consejo Popular del BRICS+ —que reúne más de 200 organizaciones de países miembros y asociados— presentó directamente sus propuestas ante los jefes de Estado.
El Consejo Popular del BRICS, también conocido como Consejo de los Pueblos, dio un paso histórico al ser reconocido formalmente como órgano consultivo del bloque. Esta instancia, conformada por movimientos sociales, sindicatos, organizaciones civiles y académicos de los diez países miembros, consolidó su papel tras la Declaración de Kazán en 2024, donde se acordó incluir de manera permanente la voz de la sociedad civil en los procesos de deliberación del BRICS.
Exigieron el establecimiento de una moneda común, un fondo de emergencia en el Banco de los BRICS para países en crisis, tributos globales a los súper ricos, sistemas públicos de salud y educación descolonizados, y regulación estatal de las plataformas tecnológicas
La cumbre del Consejo tuvo lugar en el Teatro Carlos Gomes de Río de Janeiro, y contó con la participación de delegados de Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Etiopía, Indonesia e Irán. También asistieron representantes de países observadores, como Arabia Saudita, en un encuentro que reflejó el creciente peso político del Sur Global y la necesidad de ampliar los mecanismos de participación popular en la gobernanza internacional.
João Pedro Stedile, del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST), junto a representantes de Rusia y Sudáfrica, resumió las demandas populares en un documento enfocado en cinco grandes ejes: salud, educación, medio ambiente, economía y soberanía digital. Exigieron el establecimiento de una moneda común, un fondo de emergencia en el Banco de los BRICS para países en crisis, tributos globales a los súper ricos, sistemas públicos de salud y educación descolonizados, y regulación estatal de las plataformas tecnológicas.
El futuro de los BRICS
La próxima cumbre será en 2026 en India, que asumirá la presidencia del bloque tras el mandato de Brasil. Mientras tanto, se continuará el trabajo institucional del Consejo Popular en Salvador de Bahía y se implementarán los acuerdos alcanzados en Río.
“Lo que está en juego no es solo el comercio o la tecnología. Es el derecho de los pueblos del Sur a decidir su destino”, dijo Lula da Silva en su discurso de cierre, dejando claro que los BRICS ya no se conciben como una alianza económica, sino como un actor geopolítico de peso.
Con Río como punto de partida, el Sur Global ya no pide permiso.