Francisco Marhuenda dice que Juan Carlos I fue "un gran rey, un patriota y un servidor público eficaz"
En un largo artículo en defensa de la monarquía, el director de La Razón, afirma que el principal error del emérito fue "enamorarse fuera del matrimonio"
El director de La Razón, Francisco Marhuenda, publicó el pasado sábado un extenso artículo de opinión titulado "El comportamiento ejemplar de la Corona" en el que realiza una férrea defensa de la institución monárquica y, en particular, de la figura de Juan Carlos I. Marhuenda sostiene que "don Juan Carlos fue un gran rey, un patriota y un servidor público eficaz que cometió errores" y pone el énfasis en que el principal reproche al monarca emérito es de índole personal: "El principal fue que, en estos tiempos, los reyes no se deben enamorar fuera del matrimonio. En cualquier caso, ha pagado muy caro sus equivocaciones".
A lo largo de la pieza, Marhuenda multiplica los elogios tanto a la institución como al actual jefe del Estado, subrayando que la monarquía "se defiende ella sola gracias a la labor de los Reyes" y que Felipe VI "ha demostrado que es un servidor público riguroso, prudente y ejemplar". Añade que, junto a la reina Letizia y sus hijas, "son la mejor respuesta a la gran pregunta de cuál es el sentido de la Corona en la España actual". El artículo remarca también la implicación de Felipe VI y Letizia en situaciones de emergencia, indicando que "ha estado donde tenía que estar en todo momento y ha trasladado esos mensajes y ese cariño que se espera del jefe del Estado".
Marhuenda dedica gran parte del texto a resaltar la utilidad de la monarquía en la sociedad contemporánea, defendiendo que "su continuidad se fundamenta en que sea considerada útil por la sociedad" y que ha logrado sobrevivir "gracias a su capacidad para adaptarse a la realidad y las necesidades de sus naciones". Frente a las repúblicas históricas en España, que califica de "fracaso", y a una referencia despectiva a los "historiadores sanchistas y algunos políticos ignorantes", el autor vuelve a insistir en la estabilidad que, según él, proporciona la Corona.
El elogio a otros miembros de la familia se extiende a la reina Sofía, subrayando la suficiencia del núcleo familiar actual para acometer las responsabilidades institucionales de la jefatura del Estado. En ningún momento deja espacio a la duda sobre la legitimidad social de la monarquía, afirmando que "no es necesario acudir a la historia, la tradición o la sangre para defender la continuidad de la institución frente al modelo republicano".
La defensa vehemente que realiza Marhuenda de Juan Carlos I se enmarca en una de las dos estrategias que coexisten en la derecha española para asegurar la continuidad de la monarquía. Mientras una parte de este espectro ideológico ha optado por establecer un cordón sanitario en torno a la figura del emérito, sacrificando su legado para intentar proteger la imagen de su hijo, Felipe VI, y de su nieta, la princesa Leonor, otro sector se resiste a abandonar al monarca que pilotó la Transición. En esta segunda corriente se sitúan, además de Marhuenda, figuras políticas como el exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo, quienes continúan reivindicando públicamente el papel histórico y la figura de Juan Carlos I a pesar de las informaciones sobre sus finanzas y sus negocios privados en el extranjero.