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El Ministerio de Defensa se niega a rendir honores militares al comandante Manuel de Sancha, defensor de la República

A 88 años de su ejecución, familiares y asociaciones memorialistas, como la Asociación por la Memoria Militar Democrática, lamentan la ausencia de un reconocimiento oficial en el homenaje al comandante, uno de los primeros en oponerse al golpe de Estado de 1936
Foto: @JA_DelgadoRamos
Foto: @JA_DelgadoRamos

Este viernes, la ciudad de San Fernando ha sido testigo de un homenaje póstumo en honor al Comandante de Infantería de Marina Manuel de Sancha, cuyos restos han sido finalmente recuperados tras 88 años en una fosa común. Este acto, organizado por el Ayuntamiento de San Fernando, marca un momento de profunda emotividad para los familiares y allegados de De Sancha, que durante casi nueve décadas han luchado por su reconocimiento y justicia.

De Sancha fue uno de los primeros militares en oponerse activamente al golpe de Estado de 1936, que desencadenó la Guerra Civil Española y el posterior establecimiento del régimen franquista. Tras haber sido nombrado jefe del Batallón de Infantería de Marina, se enfrentó con determinación a la presión de los militares sublevados en San Fernando, liderados por figuras como Mola, Sanjurjo y Franco, quienes emitieron un Bando de Guerra que pretendía alinear a todas las fuerzas armadas con la rebelión. En un acto de valentía y lealtad hacia la República, De Sancha se negó a cumplir con las órdenes de sacar a sus fuerzas a las calles, al considerarlas contrarias a la legalidad y los principios democráticos.

Por su negativa a secundar el golpe, fue arrestado y posteriormente ejecutado, convirtiéndose en una de las primeras víctimas militares de la represión franquista. Durante décadas, sus restos permanecieron en una fosa común, hasta que fueron identificados por la AMEDE —Asociación por la recuperación de la memoria social y política de San Fernando— y analizados los restos —el ADN— de forma privada pagándolo la familia.

La entrega de sus restos a su familia ha representado el cierre de un largo y doloroso capítulo, pero también pone en evidencia el prolongado olvido y la falta de reconocimiento que sufrieron muchas de las víctimas del franquismo.

A pesar de los logros alcanzados con la recuperación de sus restos, el homenaje de este viernes se vio empañado por la negativa del Ministerio de Defensa a otorgar honores militares en la ceremonia, algo que la fue solicitado por la familia y multitud de colectivos y asociaciones memorialistas, entre las que estuvo la AMMD —Asociación para la Memoria Militar Democrática—.  Esta decisión es una muestra de las deudas pendientes en España con la memoria histórica y la dificultad que aún existe para reconocer a quienes, como Manuel de Sancha, defendieron la legalidad republicana.

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La negativa del Ministerio de Defensa ha generado críticas especialmente entre los miembros de la AMMD, en particular por la aparente contradicción que supone este rechazo, mientras que, en el Panteón de Marinos Ilustres, en la misma ciudad de San Fernando, aún reposan con honores militares altos mandos que apoyaron activamente la sublevación de 1936. La asociación ha subrayado esta paradoja como una muestra del escaso compromiso institucional hacia el reconocimiento de aquellos militares que, como De Sancha, defendieron a la República en su hora más oscura. Asimismo, la AMMD recordó que en otras ocasiones el Estado ha sabido rendir honores a figuras que demostraron lealtad a la República, como el general Escobar, jefe de la Guardia Civil en Barcelona durante el golpe, quien fue reconocido por su sacrificio.

El acto en honor a Manuel de Sancha se llevó a cabo en un ambiente de respeto y solemnidad. Fue organizado sin injerencias externas y manteniendo un perfil político discreto.

De Sancha representa un modelo de integridad y de lealtad a los valores republicanos, que debería inspirar a futuras generaciones de militares y civiles.

Este homenaje no solo honra la figura de Manuel de Sancha, sino que también refleja la compleja y aún latente herida que la Guerra Civil dejó en España. A pesar de los avances logrados en materia de memoria histórica, las dificultades para lograr un reconocimiento oficial de las víctimas republicanas y de aquellos militares leales a la democracia ponen de manifiesto los desafíos que aún enfrenta el país para cerrar de manera definitiva este capítulo de su historia.