El Senado mexicano aprueba la reducción gradual de jornada laboral a 40 horas semanales; turna iniciativa a San Lázaro
El Senado de la República aprobó por unanimidad la reforma constitucional que establece una reducción gradual de la jornada laboral a 40 horas semanales, después de más de un siglo en que la jornada estándar era de 48 horas. La iniciativa obtuvo 121 votos a favor y cero en contra, pero generó debate entre la mayoría y la oposición.
La iniciativa, presentada por el gobierno de Claudia Sheinbaum en diciembre pasado, no garantiza dos días de descanso obligatorios por semana, como demandaban algunos colectivos, y en cambio sí se ampliaría el número de horas extras permitidas, ya que actualmente se pueden realizar hasta nueve horas a la semana mientras que el dictamen propone que aumenten a 12 horas.
El proyecto plantea que la reducción se haga efectiva a partir del 1 de enero de cada año, por lo que si el Congreso aprueba el dictamen este año, en 2027 se trabajarán 46 horas a la semana; en 2028, 44 horas; en 2029, 42 horas, y en 2030, 40 horas. El texto de la reforma también modifica la concepción de "jornada laboral" y pasa de ser "el tiempo en que se está a disposición del patrón para prestar su trabajo" al "tiempo durante el cual la persona trabajadora desarrolla actividades subordinadas en favor de la persona empleadora".
Panistas, priístas e integrantes de Movimiento Ciudadano cuestionaron que la reforma no implemente de inmediato la jornada de 40 horas, argumentando que los trabajadores deberían empezar a disfrutar los dos días de descanso cuanto antes. Por su parte, los senadores de Morena y PT explicaron que la reducción gradual permitirá cuidar la economía nacional mientras se garantiza el bienestar de los trabajadores, con la meta de que la jornada completa entre en vigor hasta 2030.
El proyecto plantea que la reducción se haga efectiva a partir del 1 de enero de cada año, por lo que si el Congreso aprueba el dictamen este año, en 2027 se trabajarán 46 horas a la semana; en 2028, 44 horas; en 2029, 42 horas, y en 2030, 40 horas.
Desde la tribuna, los presidentes de las comisiones dictaminadoras destacaron que la reforma forma parte de un proceso histórico de consolidación del Estado de bienestar y busca atender una demanda de la clase trabajadora que data de la Constitución de 1917. Recordaron que los debates originales sobre el artículo 123 buscaban evitar que los trabajadores fueran sometidos a jornadas extenuantes y sin tiempo para su familia.
El senador de Morena, Enrique Inzunza, resaltó que la iniciativa presidencial refleja un compromiso con la transformación social y la justicia laboral, y aseguró que la gradualidad se decidió tras consultas con sindicatos, expertos y empresas, buscando un equilibrio entre derechos laborales y la estabilidad económica.
A pesar de estar a favor, la oposición insistió en que la reforma es insuficiente. La priísta Karla Toledo cuestionó que solo se garantice un día adicional de descanso y advirtió que la medida no incrementa la productividad, sino que busca evitar el desgaste físico y emocional de los trabajadores.
El dictamen debe ser revisado por la Cámara de Diputados y publicado en el Diario Oficial de la Federación. Además, será necesario actualizar la Ley Federal del Trabajo para definir plazos, modalidades de horas extra y obligaciones patronales, garantizando así una transición ordenada para empleadores y trabajadores.