Refundación y futuro: el desafío del Bloque Popular

Foto: Cuenta X Evo Morales
A 30 años del nacimiento del Instrumento Político más importante de la historia de Bolivia, se convoca a su refundación para relanzar una nueva visión de país  y cerrar la disputa al interior del MAS-IPSP con el desafío de reconstruir el bloque popular.  

La historia de esta sigla se remonta al despertar de la conciencia de clase y nación para sí de los campesinos y pueblos indígenas originarios de Bolivia, decididos a interpelar en las calles y en las urnas una contradicción histórica irresuelta: Naciones originarias versus Estado colonial.

Entre marchas y bloqueos de carreteras, los sindicatos, comunidades agrarias e indígenas se transformaron en movimientos sociales y dieron vida al Instrumento Político por la Soberanía de los Pueblos (IPSP) dirigido por Evo Morales. El tramo siguiente es bastante conocido en términos de valor y capital político: una gestión económica exitosa que sacó a más de tres millones de bolivianos de la pobreza, un Estado con fuerte presencia en la economía que logró recuperar el excedente, democratizarlo y garantizar estabilidad y crecimiento económico sostenido más allá de las fluctuaciones de los precios internacionales y la recesión económica internacional del 2008. Asimismo, logró sentar presencia territorial en todos los municipios del país sembrando más de 4.500 unidades educativas, 6.000 kilómetros de carreteras y avances en todas las áreas con un fuerte proceso de inclusión social en términos de identidad cultural y género.

En definitiva, ese capital político permitió que, pese a desaciertos reconocidos por Evo Morales, como el referéndum por la repostulación, el MAS-IPSP triunfe en 2019 con 47% y en 2020 con 55%. Y es que el golpe de Estado y la gestión de Añez, marcada por la violencia, la corrupción y la mala administración de la crisis sanitaria, permitieron contrastar los proyectos políticos y poner en la balanza los aciertos y errores del Proceso de Cambio para entregar la victoria a Luis Arce bajo la promesa de comandar la salida de la crisis económica.

Transitar del 55% a 5% guarda relación con la economía. En 2024 la inflación cerró en 10%, una cifra que no refleja la pérdida del poder adquisitivo de los salarios que ronda el 30% o la crisis cambiaria que disparó a 70% la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo. Esto sumado a la crisis energética que tiene a la gente en filas de más de doce horas por gasolina o diésel.

Sin embargo, pese al contundente respaldo, desde noviembre de 2022 Arce inicia una tendencia a la baja en todas las encuestas hasta situarse actualmente en un margen de 3% a 5%. Seguramente, culminada la gestión, se convertirá en un caso de estudio de cómo dilapidar en cuatro años ese 50%. La explicación de estos resultados no guarda relación con la ruptura de Evo Morales o la “disputa fratricida” que busca eximir de responsabilidad a quienes debe responder por lo que hoy que enfrentan los bolivianos y bolivianas.

Transitar del 55% a 5% guarda relación con la economía. En 2024 la inflación cerró en 10%, una cifra que no refleja la pérdida del poder adquisitivo de los salarios que ronda el 30% o la crisis cambiaria que disparó a 70% la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo. Esto sumado a la crisis energética que tiene a la gente en filas de más de doce horas por gasolina o diésel.

Evo Morales lo advirtió oportunamente y pidió una Cumbre por la Economía con la mayor amplitud posible, sugiriendo modificaciones al mecanismo de importación de combustibles y retomar la dinámica de la obra pública. Sin embargo, cada una de las propuestas fue desestimada por el gobierno argumentando la fortaleza del modelo económico. A esto se suma la desinstitucionalización de la democracia tras el encumbramiento del Órgano Judicial que rompe el equilibrio de poderes y promueve, a través del Tribunal Constitucional, mutilar las atribuciones del parlamento y disponer una autoprórroga de autoridades judiciales más allá del mandato constitucional de seis años. 

Dichas acciones fueron respaldadas exclusivamente por el Gobierno, el cual luego se vio beneficiado por sentencias que desestimaron el Congreso Nacional del MAS-IPSP convocado por Evo Morales y determinaron entregarle la sigla a un dirigente afín a Luis Arce, pese a que el  propio Órgano Electoral  señaló el incumplimiento de los requisitos legales y estatutarios.

La crisis económica, cambiaria y energética son el verdadero campo fértil para que el descontento popular germine en proyectos de derecha

La distancia se expresó en una movilización masiva que, en septiembre de 2024, desató una persecución judicial contra Morales activando trece procesos penales de forma simultánea y el posterior encarcelamiento de más de cien campesinos acusados de terrorismo. Además del escandaloso tiroteo contra Morales que fue archivado por el Ministro de Gobierno, quien comanda las fuerzas policiales que propiciaron el brutal episodio.

Estos elementos explican el desplome del Gobierno y la necesidad de refundar un instrumento político alternativo, bajo la lógica de comprender que hoy la gente asocia al MAS-IPSP con el gobierno que propició la crisis y vació el capital político que lo llevó a la victoria. La crisis económica, cambiaria y energética son el verdadero campo fértil para que el descontento popular germine en proyectos de derecha.

De ahí que el Congreso de Refundación del Instrumento Político buscó a través de 27 comisiones construir una nueva visión de país que permita proyectar a Bolivia más allá de la crisis económica y las medidas estructurales que permitan que el país retome la senda del crecimiento económico, con presencia del Estado para democratizar la riqueza y eliminar las desigualdades.

Temas controversiales o irresueltos hasta 2019, hoy se abordan desde una nueva perspectiva y correlación de fuerzas: la discusión sobre las alianzas público privadas, cooperativas o comunitarias, la eficiencia de las empresas estatales, la necesidad de una nueva vertebración pensada en los nuevos enclaves económicos de las economías emergentes, la necesidad del límite a la deuda pública y la austeridad, además de un nuevo sistema que permita la jubilación universal y acceso universal a salud gratuita son temas que están siendo trazados como ejes de debate y se insertarán en el programa de gobierno.

Morales vio la crisis con particular anticipación, rayó la cancha el 2022, buscó saldar democráticamente las diferencias en 2023 y cuando estas empezaron a ser resueltas a través de sentencias en 2024, pasó a construir un nuevo espacio político. Seguramente la consolidación del mismo encontrará muchas dificultades judiciales a su paso vinculadas a la participación electoral; sin embargo era necesario crear una nueva herramienta que permitiese continuar representando lo nacional popular y la búsqueda de retomar los orígenes del IPSP.