Sombras diplomáticas en la transición hondureña

Protestas en Honduras por declaratoria electoral del CNE, sin terminar el conteo de votos. Diciembre 30, 2025. Foto: Cortesía de Libre
Declaraciones recabadas a petición del anonimato advierten que la Unión Europea aparece hoy, junto con Estados Unidos, como uno de los actores extranjeros señalados por sectores hondureños de intentar influir en un proceso electoral ya de por sí cuestionado

A unas horas de que  asuma la presidencia de Honduras Nasry “Tito” Asfura, del Partido Nacional, en medio de un proceso electoral marcado por denuncias de irregularidades, presunto fraude e injerencia extranjera, testimonios recabados apuntan a un episodio particularmente delicado: la actuación del representante de la Unión Europea (UE) en el país centroamericano antes, durante y después de los comicios.

Testigos que solicitaron expresamente mantener su anonimato aseguran que, en los próximos días, Gonzalo Fournier, designado embajador de la UE en Honduras, entregará finalmente sus credenciales al nuevo mandatario.

El hecho ocurrirá más de un año y medio después de su llegada al país, un lapso inusualmente prolongado si se considera que, durante el mismo período, el gobierno de la presidenta saliente, Xiomara Castro, acreditó a alrededor de 30 embajadores de distintos países.

Los testigos sostienen que Fournier ha atribuido públicamente esta demora a una supuesta “persecución política” por parte del gobierno de Libertad y Refundación (LIBRE), derivada, según su versión, de su “defensa de la democracia”.

De acuerdo con estas versiones, el diplomático habría llegado incluso a compararse con el embajador de Israel, tampoco acreditado durante la actual administración, aunque en ese caso existía un conflicto diplomático explícito por la guerra en Gaza, situación para nada similar a la de la relación Honduras-UE.

Según los testimonios, la frustración personal por no haber sido acreditado habría llevado a Gonzalo Fournier, a “cruzar líneas rojas”, violando el principio de neutralidad diplomática

Los testimoniantes trazaron un perfil crítico del funcionario europeo, recordando que su paso anterior por Rusia terminó en una expulsión colectiva de diplomáticos españoles, como represalia a medidas similares adoptadas por Madrid, y no, como él habría sostenido, por razones políticas personales.

En Venezuela, donde fungió como consejero cultural, “nadie le conoce ni se acuerda remotamente de él”, afirmó uno de los testigos, que también señaló la salida de Fournier de la oficina del entonces presidente del gobierno español, Mariano Rajoy, no por fue por disidencia, sino por conflictos internos y un posterior cese tras difamar a un embajador.

Esta trayectoria de Fournier, quien ha tenido enfrentamientos públicos con representantes de dos de los tres Estados miembros de la UE presentes en Tegucigalpa, explicaría el deterioro de su relación con el gobierno de Xiomara Castro y la solicitud, realizada hasta en tres ocasiones por la cancillería hondureña, para que la UE lo retirara del país.

Lo más grave, según los testimonios, es que la reacción por no haber sido acreditado habría llevado a Fournier a “cruzar líneas rojas”, violando el principio de neutralidad diplomática. Se le acusa de tejer vínculos con la oposición política, con medios de comunicación afines y con sectores de la oligarquía, además de criticar abiertamente al gobierno y sugerir recortes a la cooperación europea.

Durante el proceso electoral, según las versiones recibidas, el embajador habría pasado de la crítica a una participación activa como actor político opositor. En ese contexto se menciona su estrecha relación con Ana Paola Hall, consejera presidente del Consejo Nacional Electoral (CNE) de Honduras por el Partido Liberal, figura también rodeada de polémica.

Fournier y el embajador de Francia, Cédric Prieto, habrían respaldado a Hall en gestiones mediáticas tras los comicios del 30 de noviembre, incluyendo una reunión privada con empresarios vinculados a Televicentro, uno de los grupos mediáticos más influyentes de Honduras.

Esa misma noche del 11 de diciembre, Fournier y Prieto se encontraban en San Pedro Sula y habrían alertado al cuerpo diplomático sobre lo que presentaban como un intento de golpe de Estado, incluso antes de que la información se hiciera pública

Los testimoniantes describen, además, un episodio ocurrido el 11 de diciembre, cuando un periodista de esa cadena difundió, y luego desmintió, una supuesta orden de captura contra consejeras del CNE.

Esa misma noche, Fournier y Prieto se encontraban en San Pedro Sula y habrían alertado al cuerpo diplomático sobre lo que presentaban como un intento de golpe de Estado, incluso antes de que la información se hiciera pública. Paralelamente, Hall buscó asilo en la embajada de Francia.

Para los testigos, estos hechos configuraron “un vodevil” cuyo objetivo habría sido dañar la imagen del gobierno de LIBRE durante el proceso electoral y posicionar a los diplomáticos ante un eventual triunfo opositor.

Más allá de las intenciones individuales, las declaraciones recabadas advierten que la UE aparece hoy, junto con Estados Unidos, como uno de los actores extranjeros señalados por sectores hondureños de intentar influir en un proceso electoral ya de por sí cuestionado.

En un país con una larga historia de tutelaje externo y crisis de legitimidad institucional, estas acusaciones añaden un elemento inquietante a la transición que inicia este martes, y plantean interrogantes sobre el papel que juegan, y deben jugar, los actores internacionales en la frágil democracia hondureña.