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El cierre de Laura Arroyo

¡Ojo con las medidas de Sánchez! #ElCierre

Hoy más que ayer deben estar todos los ojos en el Gobierno que, con ambigüedad, ha anunciado 9 medidas que tenemos que certificar que sean cumplidas

Estamos en vísperas del segundo año desde que Israel arreciara una política de exterminio contra el pueblo palestino muy anterior a 2023, pero que se plasmó en un genocidio que desde entonces no sólo era denunciable, sino que podía detenerse. En poco menos de dos años lo hemos visto todo, pero nada suena de forma más ensordecedora y terrible que la complicidad activa y pasiva de una comunidad internacional que a día de hoy nos ha dejado algo muy claro: no existe el derecho internacional. Israel lo asesinó con la venia estadounidense y europea.

Pero en estos casi dos años hemos visto también una abrumadora ola de solidaridad y resistencia a lo largo y ancho del planeta: lo que los gobiernos no se atreven a hacer lo han hecho los pueblos y para todos aquellos que dicen que movilizarse no sirve de nada, que es mejor quedarse quietecitos porque las cosas “son como son”, los que aplauden el malmenorismo que también es cómplice del genocidio, hay malas noticias. Claro que movilizarse sirve. Incluso para retratar a los cómplices y poner en aprietos a los tibios. Pedro Sánchez ha anunciado hace unas pocas horas 9 medidas. Pero hace un anuncio que no ha escrito él ni lo ha decidido él ni lo ha querido él, sino que lo hace presionado por ese pueblo español que lleva movilizándose casi dos años sin descanso; lo hace por ese activismo que lleva gritando boicot a Israel desde el inicio; lo hace por esas cientos de personas que empezaron y siguen gritando “Israel asesina, Europa patrocina”; lo hace por las periodistas valientes y los centros de investigación rigurosos que han desmontado cada mentira de este Gobierno progresista conformado por el PSOE y Sumar, ambos, partidos que nos han mentido sistemáticamente con respecto a las políticas para frenar al genocidio desde el inicio. Como cuando el presidente Pedro Sánchez dijo en los Goya de 2025 que no se comerciaba armas con Israel o como cuando Mónica García, en las fiestas de Madrid este año, dijo exactamente lo mismo y lo más terrible es que parecía salirles gratis. Los periodistas en Moncloa o en el Congreso no preguntaban por esto, estaban más interesados en el “y tú más” del régimen, algo importante sin duda, pero no lo suficiente como para obviar que nos estaban mintiendo durante casi dos años. Ojalá los periodistas hubieran preguntado todos los días a todos los miembros de ese Gobierno ¿por qué entre febrero y mayo de este año España fue el principal importador de armas de Israel en toda la Unión Europea? ¿Dónde estaban esas preguntas? ¿Dónde estaba esa vergüenza que debía teñir el rostro de los ministros y el presidente? Estaba en las calles. No teníamos micrófonos, pero hacíamos sonar la indignación.

Hoy el presidente ha anunciado un decreto urgente para embargar armas y esto es un paso. Llevamos casi dos años pidiéndolo y oyendo cómo desde el PSOE nos decían que no se podía, que había que hacerlo con toda la Unión Europea, que la vía era por el Congreso, que la vía era larga, que no se podía un decreto que lo hiciera urgentemente y casi dos años después nos han dado la razón, sí se podía. La pregunta es por qué no nos piden perdón por haber tardado tanto, por qué no nos reconocen que teníamos razón. La política no es sólo llegar tarde, es reconocer la tardanza y enmendarla. Se empieza pidiendo perdón por esa tardanza que se traduce en cientos de miles de vidas destruidas para siempre, presidente.

Entre las 9 medidas anunciadas por el presidente en Moncloa me preocupa la ambigüedad de algunas, porque si algo sabemos las que seguimos a fondo desde hace años la política española es que en esa ambigüedad se cuelan los demonios. Veremos si el decreto de embargo de armas se ratifica por el Congreso, pero sobre todo estemos atentos a los periodistas serios y las organizaciones como BDS o Rescop que fiscalizan mejor que los diputados a este Gobierno, no vaya a ser que nos vuelvan a mentir. Pero hay más medidas; se prohíbe, por ejemplo, el tránsito de barcos que transporten combustible destinado a las Fuerzas Armadas de Israel. Pregunta: ¿cómo se confirma que esta sea la carga de una embarcación? ¿Se exigirá la fiscalización judicial de todas las cargas que pasen por nuestros puertos con destino final, ojo “final” no inmediato, a Israel? Por otro lado, ¿y si el cargamento es de suministro militar? ¿No se prohíbe también? ¿Ese se permite? Más preguntas. Se ha anunciado la prohibición de su paso en España de personas con participación en el genocidio. ¿La participación ha de ser directa o indirecta? ¿Todos los trabajadores de la embajada de Israel en España participan o no del genocidio al ser representantes del Estado que lo realiza? ¿No habría entonces que romper relaciones diplomáticas con ese Estado? ¿Cómo se define la participación en el genocidio, señor Presidente? Y evidentemente hay más preguntas vinculadas ya no sólo a estas medidas, sino sobre todo a las acciones respecto a lo que vemos estos días, como la normalización del genocidio a través de eventos deportivos, artísticos y más. ¿Se seguirá permitiendo la detención de activistas por Palestina que actúan políticamente denunciando el genocidio en estos eventos? ¿Se seguirá permitiendo la participación de España en eventos que cuenten con representantes israelíes? Intuyo que sí, porque no hemos roto relaciones diplomáticas con Israel, ¿verdad? Más preguntas. Presidente, hay activistas españoles en una flotilla hoy mismo en el mar rumbo a Gaza, sus medidas tendrán reacción por parte de los genocidas que integran el Gobierno israelí, los españoles por tanto son un punto de mira. ¿Va a destinar algún tipo de protección material a estos activistas que van en lanchas comandadas por ellos mismos ante la falta de acción de sus gobiernos? ¿Cómo puede ser que hoy anuncie 9 medidas y no haya tenido ni una palabra para ellos que se están jugando la vida en el mar para denunciar ese genocidio que usted mismo ha reconocido que lo es? ¿No va a proteger a sus ciudadanos?

Es verdad que se avanza. Se avanza porque avanzamos. Se mueven porque los obligamos y, aun así, cuando lo hacen nos mienten diciéndonos que, por si acaso, ya se movían, ya no comerciaban armas antes –basta de mentir– todavía es insuficiente. Pero algo se mueve, o, mejor dicho, algo estamos moviendo. Y por eso no podemos dejar de movernos por Gaza, de oponernos por Gaza, de plantarnos por Gaza, de navegar por Gaza, de preguntar por Gaza, de ser Gaza. Hoy más que ayer deben estar todos los ojos en el Gobierno que, con ambigüedad, ha anunciado 9 medidas que tenemos que certificar que sean cumplidas para seguir forzando a moverse más. Que no utilicen este anuncio para delimitar el campo de lo posible. Para decirnos lo máximo que se puede hacer. Para aplaudir al presidente y construir a través de él al máximo opositor de un genocida cuando sabemos que de facto no lo ha sido, sino que lo ha performado muy bien, pero no es verdad. La oposición real, los que de verdad van a frenar al genocida, no están en Moncloa, están en las calles y en el mar; por eso, porque sabemos que los opositores tibios, los defensores de los derechos humanos a media voz, los que justificaban todo tipo de sanciones a Rusia inmediatamente pero no a Israel y llegan dos años tarde a tampoco anunciar sanciones, sino aceptar lo mínimo minimísimo, no son los verdaderos opositores al genocidio. No van a acabar con él, solo lavan sus conciencias. Porque mientras más de 2500 personas y entidades rusas han sido sancionadas –incluidos partidos políticos, bancos, organizaciones de medios de comunicación, empresas del sector militar y defensa, empresas de transportes y energías empresas de sectores de la aviación o la construcción naval, empresas de las tecnologías, empresas de extracción, etc.– en Israel nada de esto opera. Nos tenemos que conformar con no comerciar armas en lugar de destrozarles la capacidad económica y empresarial como sí se intenta hacer con Rusia que, a diferencia de Israel, puede aguantarlo. Otro gallo cantaría si hicieran lo mismo, incluyendo la prohibición de viajar la inmovilización de activos, etc. Israel colapsaría si la UE actuara igual, pero quieren que creamos que hay que conformarse solo con no comerciar armas. No permitamos que ellos delineen el campo de lo posible. Quienes de verdad están mostrando que es posible acabar con ellos no están en Moncloa y llevan diciéndolo hace demasiado tiempo como para que hoy el presidente ni siquiera haya mencionado a quienes exigieron estas medidas mucho antes que él y hoy piden muchísimas más. Como corresponde. Eso es estar en el lado correcto de la historia. Hasta mañana.

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