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Israel y el apoyo a limpiezas étnicas (Segunda Parte)

Del genocidio contra los rohinyás al supremacismo hindú de Narendra Modi en Cachemira

El 6 de abril de 1994, un misil tierra-aire derribó el avión en el que viajaban los dictadores de Ruanda y Burundi, Juvenal Habyarimana y Ciprien Ntaryamira, y desató uno de los genocidios más conocidos del mundo. Medios de comunicación, escuadrones paramilitares y militares ruandeses de etnia hutu en Ruanda se organizaron para vengar la muerte del dictador Habyarimana con el asesinato de casi un millón de personas de etnia tutsi, una minoría que por largos años había sido oprimida por los hutus y, en ese momento, integraba la mayoría de las filas de los rebeldes liderados por Paul Kagame.

Entre 1963 y 1973, Israel, por ejemplo, “participó en la creación de las fuerzas de seguridad de Ruanda y trató de beneficiarse políticamente de las divisiones étnicas allí existentes”

Los asesinatos, organizados de forma milimétrica con la identificación de tutsi en cada barrio o caserío, fueron realizados con machetes, en su mayoría, y en un menor número, con rifles Uzi. Un traficante de armas israelíes “expresó orgullo después de una visita al “valle de la muerte” porque sus armas habían ayudado a las víctimas morir rápidamente”: una bala en la cabeza en lugar de machetazos. "En realidad soy médico", dijo en un informe sobre las atrocidades de Sara Leibowitz-Dar. Las dudas sobre el papel de Israel en la matanza al día de hoy continúan sin estar claros, dado su respaldo continúo al régimen hutu de Habyarimana, y el hecho de que algunas de las armas utilizadas incluían balas de 5,56 mm, granadas y fusiles de fabricación israelí.

Entre 1963 y 1973, Israel, por ejemplo, “participó en la creación de las fuerzas de seguridad de Ruanda y trató de beneficiarse políticamente de las divisiones étnicas allí existentes”, según los documentos oficiales recogidos por el abogado Eitay Mack. Por aquel momento, Israel tenía buenas relaciones con los dictadores de Ruanda, Uganda y Burundi cuando recién comenzaba la revuelta de la etnia tutsi liderada por el Frente Patriótico Ruandés y la guerra civil. La respuesta de Habyarimana a este levantamiento fue una matanza de 10 mil tutsis en diciembre de 1962. Siete años después, en el apogeo del vínculo entre Israel y la dictadura ruandesa, Hanan Bar On, asesor de la embajada israelí en Washington DC, reconoció en un despacho de 1969: “que los tutsis habían sido exterminados por los 'hutus', que gobiernan Ruanda”.

Todos estos indicios de complicidad israelí con el segundo genocidio contra los tutsis en 1994, sin embargo, no alcanzaron para que el Tribunal Supremo de Justicia de Israel desclasificara los documentos oficiales por la “preocupación de que dañaran la seguridad nacional y las relaciones exteriores de Tel Aviv”. A lo largo de años, Israel ha desarrollada una tendencia a ocultar su apoyo a los dictadores, y gobernantes autoritarios, que ejecutan crímenes de lesa humanidad contra sus poblaciones, por razones étnicas, a través del envío de armas y la instrucción de sus fuerzas de seguridad.

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Las ventas de armas que sostienen regímenes y facilitan genocidios y limpiezas étnicas: de Sri Lanka al genocidio de los rohinyás en Myanmar

Las exportaciones de defensa de Israel en 2023 establecieron un récord histórico al ascender a más de 13 mil millones de dólares, según un informe anual del Departamento de Exportaciones de Defensa del Ministerio de Defensa. El informe muestra que el 36 por ciento de todas las exportaciones de defensa en 2023 estuvieron relacionadas con sistemas de defensa aérea. Otras exportaciones importantes fueron los sistemas de radar y guerra electrónica (11 por ciento), equipos de fuego y lanzamiento (11 por ciento), drones y aviónica (9 por ciento) y municiones y armamentos (8 por ciento). Algunos de los principales países que compran este armamento son Filipinas, India, Tailandia, Brasil, Estados Unidos y Corea del Sur, entre otros.

Israel en los últimos tres años ha aumentado sus exportaciones a tal punto que es uno de los diez países que más venden armas en el mundo.

Pero no fue la única limpieza étnica con la que colaboró Tel Aviv: desde su independencia, Myanmar se convirtió en uno de sus aliados calves en el Sudeste Asiático

Por supuesto, en la mayoría de los casos, estas exportaciones son dirigidas para sostener la permanencia de “gobiernos amigos”. En Sri Lanka, vendió aviones de combate Kfir y entrenó a las fuerzas especiales de la policía del país para que enfrentara la insurgencia liderada por el grupo Tigres Tamiles, declarada una organización terrorista. “Israel jugó un papel clave, aunque poco publicitado, en la efectiva campaña del Gobierno de Sri Lanka en una guerra civil que mató o desapareció a más de doscientas mil personas, mayoritariamente tamiles, a lo largo de un cuarto de siglo y que acabó en 2009. Sri Lanka tomó prestado el libro de tácticas israelí durante las últimas etapas de la guerra civil. El Ejército paró cuando había aniquilado por completo a los Tigres Tamiles y cuando su líder, Velupillai Prabhakaran, había sido asesinado. Israel también ayudó a generaciones de políticos de etnia cingalesa a levantar y mantener enclaves cingaleses al norte y el este de Sri Lanka, las zonas donde viven la mayoría de personas de etnia tamil. El objetivo era crear zonas de amortiguación alrededor de las áreas de mayoría tamil y llevar a cabo una ocupación no oficial en territorio tamil. Estos planes siguieron adelante después de 2009 y la colonización cingalesa nunca ha cesado”, según el periodista Antony Loewenstein, autor del libro El Laboratorio Palestino.

Pero no fue la única limpieza étnica con la que colaboró Tel Aviv: desde su independencia, Myanmar se convirtió en uno de sus aliados calves en el Sudeste Asiático. Los militares del país han sido enviados a Israel para “aprender los métodos de las Fuerzas de Defensa de Israel” y la cooperación militar ha incluido compra de armamento de todo tipo, como buques de guerra, drones, entre otros. “Los claros ejemplos de atrocidades cometidas por el régimen de Ne Win en Myanmar en la década de 1960 hasta la de 1980 no hicieron nada para romper el apoyo de Israel: los mismos cables muestran que después de que Ne Win ordenó una masacre de más de 100 estudiantes en Rangún en julio de 1962, el embajador de Israel informó que las relaciones "no eran menos positivas y amistosas"; Varios años después del primer pogromo de rohingya en Myanmar en 1978, en medio de las advertencias de Ne Win sobre una supuesta “amenaza musulmana” en Myanmar, el Mossad preparó un documento de inteligencia para funcionarios del régimen sobre la “clandestinidad musulmana en el sudeste asiático que operaba bajo la inspiración de Irán y Libia”, afirma el periodista Francisco Wade del medio estadounidense The Nation.

Una de las empresas señaladas en este comercio de armas es CAA Industries Ltd , un fabricante de armas registrado en Israel, que ha vendido equipos utilizados para mejorar la capacidad de armas pequeñas del ejército, según la organización Justice por Myanmar

En su opinión, la alianza no debería sorprender porque ambos “regímenes han buscado, casi de manera obsesiva, la creación de un Estado étnico” y ambos consideran que la violencia extrema es una herramienta legítima para avanzar en ese empeño. “Los paralelismos entre las condiciones impuestas a los rohingya y a los palestinos en las décadas anteriores al momento de violencia que llevó a ambos a Corte Internacional de Justicia de La Haya son sorprendentes: desde el desarrollo de aldeas de colonos en tierras confiscadas hasta las particularidades de sus sistemas de control del apartheid. Estas medidas fueron vitales no sólo para permitir la violencia genocida en curso en Gaza ahora y en el estado de Rakhine en 2016 y 2017, sino también para movilizar a la opinión pública para que vea a esas comunidades como objetivos necesarios de asesinatos en masa”, según Wade.

: En Myanmmar, la ONU que 725 mil personas fueron desplazadas por el Ejército. Y existe la estimación de 25 mil muertos hecha por investigadores y académicos.
En Myanmmar, la ONU que 725 mil personas fueron desplazadas por el Ejército. Y existe la estimación de 25 mil muertos hecha por investigadores y académicos.

En medio del genocidio contra el pueblo rohinyás, Israel no solo recibió generales de Myanmar en Yad Vashem, el centro de conmemoración del Holocausto de Israel, sino que le envío armas a su Ejército con conocimiento de que "serían utilizadas en actos que violan el derecho internacional de los derechos humanos y el derecho internacional humanitario", de acuerdo a un informe del Consejo de Derechos Humanos de la Naciones Unidas. Después del golpe militar de 2021, por supuesto, Israel continúo con sus ventas al Ejército en medio de una abierta guerra civil contra quienes se rebelaron contra el régimen, de acuerdo al diario israelí Haaretz.

Una de las empresas señaladas en este comercio de armas es CAA Industries Ltd , un fabricante de armas registrado en Israel, que ha vendido equipos utilizados para mejorar la capacidad de armas pequeñas del ejército, según la organización Justice por Myanmar.

La Palestinización de Cachemira: el proyecto etnonacionalista de Narendra Modi apoyado por Benjamín Netanyahu

Cachemira desde hace décadas está en el centro de una disputa territorial entre Pakistán e India después del fin del mandato colonial británica. En 2019, el partido nacionalista hindú de Narendra Modi, el Bharatiya Janata Party (BJP, por sus siglas en inglés, «Partido Popular» en español), derogó la mayor parte de los artículos de la constitución de la india y suspendió la carta magna de Jammu y Cachemira para que India tomara el control casi por completo de esta región que gozaba de cierta autonomía. El fundamentalismo hindú y el odio a los musulmanes están en el núcleo del pensamiento del BJP. Algunas figuras del partido, como Veer Savarkar, un pionero de esta ideología, reivindicaron que el “problema musulmán” debía ser resuelto como los nazis habían manejado el “problema judío”. Durante el mandato de Modi, se han sancionado leyes como la de Enmienda de la Ciudadanía que excluye a los musulmanes de las solicitudes para acceder a la ciudadanía de la India.

Para Khurram Parvez, coordinador de la Jammu & Kashmir Coalition of Civil Society: “La anexión de Cachemira es tan siniestra como la de Palestina, pero estamos desamparados. Parece que hay un apoyo tácito a la anexión de Cachemira. Conocemos el dolor de que otro decida sobre tu tierra, tus derechos y tu futuro”. Durante este tiempo, India se convirtió en uno de los mayores compradores de armamentos de Israel y sus uniformados en Cachemira fueron formados por las fuerzas de seguridad israelíes. Los drones israelíes Heron, por ejemplo, “vuelan sobre Cachemira casi de la misma forma que sobre los territorios palestinos ocupados”, según Loewenstein.

Para Anuradha Bhasin directora ejecutiva del Kashmir Times que vive en Jammu, capital del centro administrativo de esa región y Cachemira, Modi ha sancionado varias legislaciones para “expropiar y trasladar con facilidad a los habitantes locales, favorecer los nuevos asentamientos y ofrecer vastas extensiones de tierra a lobbies comerciales indios a precio de saldo para que empiecen nuevos negocios, incluyendo la minería”. Por primera vez en más de un siglo, la población no cachemir puede comprar tierras y propiedades en un intento de cambiar la composición demográfica de la región. En su opinión, esto se “inspira en el modelo israelí, con el propósito de despojar a los habitantes de Cachemira de varias maneras e introducir gradualmente a colonos de la mayoría hindú de India al tiempo que se empuja a la mayoría musulmana de Cachemira a los márgenes mediante métodos militares represivos”. En la región, abundan los checks points militares, el control de internet y la censura a periodistas como Bhasin.

También se emplean métodos de destrucción de casas contra quienes se oponen al plan de Modi y se agita el fantasma de una insurgencia para justificar campañas militares contra la región. Para lat Wizarat, ex presidente del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad de Karachi: “suena muy similar a la estrategia de Netanyahu: ocupar el territorio y luego construir una causa contra aquellos a quienes se oprime. Cualquier ser humano al que se le niegue la dignidad, a quien se le niegue la libertad y a quien se le quite el territorio hará lo que están haciendo los habitantes de Cachemira”. Los parecidos son notables cuando se comparara lo que sucede cuando los colonos israelíes se enfrentan con los palestinos que intentan desplazar de Cisjordania.

La política de Modi de apoyo de Israel contradice, además, la postura histórica de India a favor de la causa palestina, que alguna vez llevó a decir a Mahatma Gandhi: “Palestina pertenece a los árabes de la misma forma que Inglaterra pertenece a los ingleses o Francia a los franceses".